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Si su oncólogo le indicó Keytruda (pembrolizumab) para tratar un cáncer, esta guía está pensada para pacientes: primero explica en lenguaje claro cómo funciona esta inmunoterapia, para qué tumores se usa, cómo se administra, qué efectos inmunomediados pueden aparecer (incluso meses después) y qué síntomas deben comunicarse a tiempo, y después detalla el precio de Keytruda 100 mg en distintas farmacias de México.
Keytruda es un medicamento de inmunoterapia cuyo principio activo es el pembrolizumab, un anticuerpo monoclonal, en frasco de 100 mg para infusión intravenosa. Sirve para tratar numerosos tipos de cáncer, como melanoma, cáncer de pulmón, de cabeza y cuello, de vejiga, de riñón, de endometrio, de cuello uterino, de esófago, de estómago y otros, según sus características y biomarcadores.
Pembrolizumab bloquea la proteína PD-1 de los linfocitos T. Con ello libera el "freno" que el tumor utiliza para esconderse del sistema inmunológico, y las defensas del propio paciente pueden reconocer y atacar las células cancerosas. No ataca directamente al tumor, sino que reactiva la respuesta inmunológica.
PD-1 es una proteína de la superficie de los linfocitos T que funciona como un punto de control inmunitario: cuando se une a PD-L1 o PD-L2, apaga la respuesta del linfocito para evitar daño a tejidos sanos. Muchos tumores aprovechan este mecanismo. Keytruda lo bloquea para que el linfocito siga activo contra el cáncer.
Es inmunoterapia. No es quimioterapia (no daña directamente las células que se dividen) ni una terapia dirigida a una mutación concreta, aunque a veces se usa junto con quimioterapia u otros medicamentos.
Al quitar el freno PD-1, los linfocitos T citotóxicos pueden multiplicarse, infiltrar el tumor y destruir las células malignas. En algunos pacientes esta respuesta puede mantenerse durante mucho tiempo, incluso tras terminar el tratamiento.
La respuesta suele evaluarse después de varias semanas o pocos meses con estudios de imagen, por lo general entre 6 y 12 semanas. Algunos tumores pueden parecer crecer al principio por inflamación (pseudoprogresión) antes de reducirse.
Melanoma, cáncer de pulmón (células no pequeñas y de células pequeñas en algunos esquemas), cabeza y cuello, vejiga, riñón, endometrio, cuello uterino, esófago, estómago, hígado, mama triple negativo, linfoma de Hodgkin, colorrectal con ciertas características y otros, según la indicación autorizada y los biomarcadores del tumor.
En cáncer de pulmón de células no pequeñas, solo o combinado con quimioterapia según el nivel de PD-L1 y las características del tumor, y en enfermedad avanzada o, en algunos casos, antes o después de la cirugía. En pacientes con mutaciones tratables (como EGFR o ALK) suele preferirse una terapia dirigida.
En melanoma avanzado (irresecable o metastásico) y, tras la cirugía, para reducir el riesgo de recaída en melanoma de alto riesgo (tratamiento adyuvante). Puede usarse sin importar la mutación BRAF.
Para tumores con inestabilidad de microsatélites alta (MSI-H) o deficiencia en la reparación del ADN (dMMR) de cualquier origen, para tumores con alta carga mutacional, y para carcinoma cutáneo de células escamosas, carcinoma de células de Merkel y otros, según la indicación y la evidencia.
Sí, como tratamiento adyuvante en algunos tipos de cáncer, como melanoma, cáncer de pulmón, de riñón y de mama, después de la cirugía, con el objetivo de reducir el riesgo de recaída.
Sí, como tratamiento neoadyuvante (antes de la cirugía) en algunos tumores, como el cáncer de mama triple negativo de alto riesgo o el cáncer de pulmón, a menudo junto con quimioterapia, para reducir el tumor y mejorar los resultados.
Ambas. Puede utilizarse como monoterapia o combinarse con quimioterapia, con terapias dirigidas (como axitinib o lenvatinib) u otros tratamientos, según el tipo de cáncer y los biomarcadores.
Valora el tipo y estadio del cáncer, los biomarcadores del tumor (PD-L1, MSI-H/dMMR u otros), los tratamientos previos, el estado general, las enfermedades autoinmunes o de trasplante, y los riesgos y beneficios esperados.
PD-L1 es una proteína que algunos tumores (y células inmunitarias) producen y que se une a PD-1 para frenar a los linfocitos. Medir su nivel en el tumor ayuda a estimar qué pacientes tienen más probabilidad de beneficiarse de la inmunoterapia, aunque no es un predictor perfecto.
Depende del tipo de cáncer. En algunos tumores (como el de pulmón, cabeza y cuello, esófago o cuello uterino) el nivel de PD-L1 determina si se utiliza o con qué combinación; en otros, como el melanoma, no es necesario.
MSI-H (alta inestabilidad de microsatélites) y dMMR (deficiencia en la reparación de errores del ADN) indican que el tumor acumula muchas mutaciones y suele ser más visible al sistema inmunológico. Estos tumores responden especialmente bien a la inmunoterapia, y por eso son un criterio de indicación, sin importar el órgano de origen.
En algunos casos, sí. Dependiendo del tipo de cáncer, puede usarse combinado con quimioterapia aunque el PD-L1 sea bajo o negativo, o puede no estar indicado. El oncólogo lo decide según la evidencia del caso.
Pruebas de carga mutacional tumoral (TMB), estudios moleculares (EGFR, ALK, BRAF, HER2, entre otros), la estadificación con imagen y, según el cáncer, análisis de sangre y de virus como la hepatitis B.
Mediante infusión intravenosa, previa dilución en solución para infusión, en un hospital o centro de infusión y por personal de salud capacitado.
Aproximadamente 30 minutos. Con la preparación y la observación, la visita puede durar una o dos horas, más si se combina con quimioterapia.
Habitualmente 200 mg cada 3 semanas o 400 mg cada 6 semanas, según el esquema indicado. Su oncólogo le dirá el calendario.
En muchos tumores, hasta la progresión de la enfermedad, una toxicidad inaceptable o un máximo de unos 24 meses (aproximadamente 35 dosis de cada 3 semanas). En el tratamiento adyuvante la duración suele ser de alrededor de un año.
Comuníquese con su equipo para reprogramarla lo antes posible. Un retraso breve no suele afectar el resultado, pero no debe omitir infusiones sin avisar.
Sí. Ante efectos inmunomediados moderados o graves, se suspende temporalmente el tratamiento y se inician corticosteroides, y se suspende de forma definitiva si el efecto es potencialmente mortal o recurrente.
Con estudios de imagen, la exploración, los análisis y marcadores tumorales cuando corresponde, y la evolución de los síntomas. Se repiten con regularidad durante el tratamiento.
Tomografía computarizada (TC), resonancia magnética, PET-CT o gammagrafía ósea, según el tipo de cáncer y las zonas afectadas, generalmente cada 6 a 12 semanas.
Desde algunas semanas hasta varios meses. La inmunoterapia puede tardar más que la quimioterapia en mostrar efecto, pero en algunos pacientes la respuesta es prolongada.
No. Una parte de los pacientes responde y otra no, según el tipo de tumor y sus características. Por eso se hacen evaluaciones periódicas y, si no hay beneficio, se cambia el tratamiento.
Sí, en algunos pacientes la enfermedad puede progresar con el tiempo. Otros mantienen la respuesta durante años, incluso después de terminar el tratamiento. El seguimiento periódico permite detectar cambios.
Son efectos secundarios causados porque el sistema inmunológico, reactivado por el medicamento, ataca también a órganos sanos. Pueden afectar los pulmones, el intestino, el hígado, la tiroides y otras glándulas, los riñones, la piel y otros órganos.
Porque PD-1 también sirve para evitar que los linfocitos dañen tejidos normales. Al bloquearlo, el freno se suelta en todo el cuerpo, y en algunos pacientes los linfocitos reaccionan contra órganos propios.
Sí. Pueden aparecer en cualquier momento, desde las primeras semanas hasta meses después de la última dosis. Por eso debe seguir atento a los síntomas aunque haya terminado el tratamiento.
Porque los efectos inmunomediados se tratan mejor cuando se detectan temprano, y algunos pueden volverse graves si se retrasan. No asuma que un síntoma "no tiene que ver": avise siempre.
Se suspende el medicamento y se administran corticosteroides (prednisona u otros) a dosis altas, con una reducción gradual durante semanas, y en casos especiales otros inmunosupresores. En los problemas hormonales se repone la hormona faltante.
Sí. La neumonitis inmunomediada es una inflamación pulmonar que puede ser leve o grave. Puede causar tos, falta de aire y dolor de pecho, y requiere tratamiento con corticosteroides.
Avise a su oncólogo de inmediato; no espere a la siguiente cita. Si la falta de aire es intensa o repentina, acuda a urgencias. Puede necesitar una tomografía de tórax.
Sí. La colitis inmunomediada puede causar diarrea, dolor abdominal, sangre en las heces y fiebre. Puede ser grave, con riesgo de perforación.
Cuando hay más evacuaciones de lo habitual (cuatro o más al día sobre lo normal), diarrea persistente, sangre o moco en las heces, dolor abdominal intenso o fiebre. No use antidiarreicos sin consultar.
Sí. La hepatitis inmunomediada puede elevar las enzimas hepáticas y causar daño al hígado. A menudo no da síntomas al principio y se detecta con análisis.
Coloración amarilla de piel y ojos, orina oscura, heces claras, dolor en la parte superior derecha del abdomen, náuseas persistentes, comezón, cansancio intenso y sangrado o moretones fáciles.
Sí, es de los efectos más frecuentes. Puede causar hipotiroidismo (tiroides lenta) o hipertiroidismo (tiroides acelerada). Suele tratarse con medicamentos y no obliga siempre a suspender la inmunoterapia.
Hipotiroidismo: cansancio, aumento de peso, frío, piel seca, estreñimiento y depresión. Hipertiroidismo: palpitaciones, pérdida de peso, sudoración, temblor, nerviosismo y diarrea.
Sí. Puede causar insuficiencia suprarrenal e hipofisitis (inflamación de la hipófisis), con cansancio extremo, dolor de cabeza intenso, mareo, náuseas, presión baja y alteraciones de la visión. Requiere terapia hormonal sustitutiva, y a menudo es permanente.
Sí, aunque es poco frecuente. Puede aparecer diabetes tipo 1 de inicio rápido, con sed intensa, orina frecuente, cansancio, pérdida de peso y, en casos graves, cetoacidosis. Requiere insulina.
Sí. La nefritis inmunomediada puede reducir la función renal y detectarse por aumento de la creatinina o cambios en la orina, a veces sin síntomas. Por eso se controla con análisis.
Dificultad para respirar, diarrea intensa o con sangre, dolor abdominal fuerte, piel u ojos amarillos, erupción con ampollas o descamación, dolor de cabeza intenso con confusión, debilidad muscular importante, dolor de pecho, palpitaciones y cansancio extremo con mareo.
El cansancio, la comezón, las erupciones en la piel, la diarrea, las náuseas, el dolor muscular y articular, la tos, la disminución del apetito y las alteraciones de la tiroides. Muchos son leves, aunque otros requieren atención.
Sí, son frecuentes y generalmente leves o moderados. Se manejan con medidas de apoyo o cremas, y, si son intensos, con ajustes. Avise igualmente, porque a veces son el primer signo de un efecto inmunomediado.
Sí, aunque es poco frecuente. Pueden presentarse fiebre, escalofríos, picazón, erupción, falta de aire o mareo durante la infusión o poco después.
Dificultad para respirar o silbidos, hinchazón de cara o garganta, caída de la presión, mareo o desmayo, y erupción extensa. Se interrumpe la infusión y se trata de inmediato.
Biometría hemática, pruebas de función hepática y renal, función tiroidea y glucosa, y en algunos casos cortisol. Se hacen antes de iniciar y de forma periódica, además de estudios de imagen.
Porque son los órganos que con más frecuencia se ven afectados por los efectos inmunomediados, y estos pueden no dar síntomas al inicio. Detectarlos por análisis permite tratarlos a tiempo.
Sí. Algunos efectos, como los de la tiroides, el hígado o el riñón, pueden presentarse sin síntomas y solo verse en los análisis. Los controles son parte esencial del tratamiento.
Cualquier síntoma nuevo (tos, diarrea, erupción, cansancio, dolor de cabeza, cambios en la visión, sed), infecciones, medicamentos nuevos (incluidos los herbales), vacunas recientes y cualquier cambio en su estado general.
Todos, en especial los corticosteroides u otros inmunosupresores (que pueden reducir su eficacia), antibióticos recientes, suplementos y productos herbales. Keytruda no tiene interacciones medicamentosas importantes conocidas, pero el médico necesita el cuadro completo.
Consulte siempre con su oncólogo. Las vacunas inactivadas (influenza, COVID-19, neumococo) suelen poder aplicarse. Las de virus vivos atenuados deben evitarse durante el tratamiento.
Debe conocer cualquier enfermedad autoinmune (lupus, artritis reumatoide, enfermedad inflamatoria intestinal, psoriasis, tiroiditis), porque la inmunoterapia puede agravarla. Se valora caso por caso y puede usarse con vigilancia estrecha.
Con mucha cautela: puede provocar el rechazo del órgano trasplantado, que puede ser grave. El equipo de oncología y trasplante valora los riesgos y beneficios. También hay riesgos si se recibió o se planea un trasplante de médula ósea.
Porque los efectos inmunomediados previos pueden reaparecer, y el oncólogo debe conocer cómo respondió y qué toxicidades tuvo. También influye en la elección del tratamiento.
Sí. Por su mecanismo de acción puede causar daño al feto, y se descarta el embarazo antes de iniciar. No debe utilizarse durante el embarazo salvo indicación estricta.
Las mujeres en edad fértil deben usar un método anticonceptivo eficaz durante el tratamiento y hasta 4 meses después de la última dosis.
Informe a su oncólogo de inmediato. No suspenda el tratamiento por su cuenta: el equipo valorará los riesgos para usted y para el bebé y decidirá los siguientes pasos.
No se recomienda amamantar durante el tratamiento ni hasta 4 meses después de la última dosis, porque el anticuerpo podría pasar a la leche.
En el refrigerador (entre 2 y 8 °C), en su caja original para protegerlo de la luz. No debe congelarse ni agitarse. El hospital lo prepara y lo utiliza en el plazo indicado.
Sí. Es un biológico sensible a la temperatura y debe mantenerse en cadena de frío desde la farmacia hasta el hospital. Antes de prepararlo se deja unos 30 minutos a temperatura ambiente.
Porque requiere dilución aséptica, cálculo de la dosis, vigilancia durante la infusión y la capacidad de reconocer y tratar de inmediato las reacciones. No está diseñado para uso en casa.
Sí. Keytruda es un antineoplásico biológico de prescripción de uso hospitalario, indicado por un oncólogo. Las farmacias formales piden receta médica válida y coordinan la entrega con cadena de frío.
Precios de referencia actualizados al 30 de September de 2026. Los precios pueden variar entre farmacias y con el tiempo.
En México, el precio de Keytruda 100 mg (Pembrolizumab) en su presentación de Frasco de 100 mg/4 mL, concentrado para solución para infusión intravenosa oscila aproximadamente entre $70000 MXN y $107280.18 MXN, según la farmacia.
El precio corresponde a un frasco de Keytruda 100 mg. La dosis habitual en adultos es de 200 mg cada 3 semanas (equivalente a dos frascos por infusión) o de 400 mg cada 6 semanas (cuatro frascos), por lo que el costo por infusión y el costo total dependen del esquema y de la duración del tratamiento que indique el oncólogo, que en muchos tumores puede llegar hasta unos 24 meses. Por administrarse en hospital o centro de infusión y requerir cadena de frío, conviene coordinar la compra y la entrega con el equipo tratante. Entre farmacias, las unidades de alta especialidad suelen ofrecer un precio considerablemente menor que otras opciones por el mismo producto original. Al ser un medicamento biológico de patente, no existe un genérico de Keytruda.
Pembrolizumab
100 mg por frasco de 4 mL (25 mg/mL)
Anticuerpo monoclonal humanizado inhibidor del punto de control inmunitario PD-1
| Farmacia | Precio (Frasco de 100 mg/4 mL, concentrado para solución para infusión intravenosa) |
|---|---|
| Farmacia Oncológica Santa RitaFarmacia de alta especialidad · medicamento auténtico verificado | $70,000 MXNComprar ahora |
| Curitek | $97,800 MXN |
| Farmacias Especializadas | $107,280.18 MXN |
Precios de referencia recabados de farmacias especializadas en México. No constituyen una oferta de venta ni reemplazan la cotización directa con cada establecimiento.
Para identificar Keytruda original, revise que la caja llegue sellada y con el nombre del laboratorio, el número de lote y la fecha de caducidad legibles y coincidentes entre el estuche y el frasco, y que el frasco esté íntegro, sin daños ni señales de manipulación, con la solución transparente a ligeramente opalescente. Keytruda es un biológico que debe conservarse entre 2 y 8 °C: desconfíe de los productos entregados sin cadena de frío, de los precios muy por debajo del mercado y de las ventas por redes sociales, aplicaciones de mensajería o sitios sin domicilio verificable. Un biológico falso, caducado o que perdió la refrigeración puede no funcionar contra el cáncer o causar reacciones graves durante la infusión. Adquiéralo únicamente en farmacias con farmacéutico responsable que soliciten receta y emitan factura.
En nuestras referencias de 2026, un frasco de Keytruda 100 mg va de aproximadamente $70,000 a $107,280.18 MXN según la farmacia. Farmacia Oncológica Santa Rita ofrece el precio más accesible. La dosis habitual de 200 mg equivale a dos frascos por infusión, por lo que el costo total depende del esquema y de la duración.
Keytruda contiene pembrolizumab, una inmunoterapia que bloquea la proteína PD-1 y ayuda al sistema inmunológico a atacar las células cancerosas. Se utiliza en numerosos tipos de cáncer, como melanoma, pulmón, cabeza y cuello, vejiga, riñón, endometrio, cuello uterino, esófago y estómago, según el tumor y sus biomarcadores.
Habitualmente 200 mg cada 3 semanas o 400 mg cada 6 semanas, por infusión intravenosa de unos 30 minutos. En muchos tumores se mantiene hasta la progresión, una toxicidad inaceptable o un máximo de unos 24 meses.
Son efectos causados porque el sistema inmunológico, reactivado por el medicamento, ataca también a órganos sanos: pulmones, intestino, hígado, tiroides y otras glándulas, riñones y piel, entre otros. Se tratan mejor si se detectan temprano, por lo que debe comunicar cualquier síntoma nuevo.
Sí. Los efectos inmunomediados pueden aparecer desde las primeras semanas hasta meses después de la última dosis. Por eso debe seguir atento a los síntomas y acudir a sus controles aunque haya terminado el tratamiento.
Sí. Keytruda es un antineoplásico biológico de prescripción de uso hospitalario, indicado por un oncólogo. Las farmacias formales piden receta médica válida y coordinan la entrega con cadena de frío.