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Si a usted o a un familiar les indicaron Kyprolis para un mieloma múltiple en recaída, esta guía está pensada para pacientes: primero explica en lenguaje claro qué es el carfilzomib, cómo funciona un inhibidor del proteasoma, cómo son los ciclos de tratamiento y qué vigilar —en especial el corazón, los riñones y la sangre—, y después detalla el precio de Kyprolis 60 mg en distintas farmacias de México.
Kyprolis es un medicamento antineoplásico cuyo principio activo es el carfilzomib. Sirve para tratar el mieloma múltiple en recaída o refractario en pacientes adultos, es decir, cuando la enfermedad regresó tras responder a un tratamiento previo o cuando no respondió a él. Se administra por infusión intravenosa, solo o en combinación con otros medicamentos, dentro de ciclos de 28 días.
El carfilzomib es un inhibidor del proteasoma de estructura epoxicetona que se une de forma irreversible y muy selectiva a su diana. El proteasoma es la "planta de reciclaje" de la célula: degrada las proteínas dañadas o que ya cumplieron su función. Al bloquearlo, esas proteínas se acumulan dentro de la célula hasta generar un estrés que termina activando su muerte programada.
Significa que su blanco no es el ADN ni un receptor de la superficie celular, sino un complejo de enzimas que existe en todas las células. Lo distintivo del carfilzomib frente a otros inhibidores del proteasoma es que su unión es irreversible —la enzima bloqueada no se recupera, la célula debe fabricar una nueva— y muy selectiva, característica que se relaciona con su menor incidencia de neuropatía periférica comparado con otros fármacos de la misma familia.
Las células del mieloma son fábricas de anticuerpos: producen enormes cantidades de proteína, y por lo tanto generan también una gran cantidad de proteínas defectuosas que deben eliminarse constantemente. Eso las hace mucho más dependientes del proteasoma que una célula normal. Cuando se bloquea ese sistema, la acumulación de proteínas las desborda mucho antes, lo que explica por qué el tratamiento afecta preferentemente a las células tumorales.
Se considera una terapia dirigida dentro del arsenal antineoplásico: actúa sobre un mecanismo celular concreto y no destruyendo indiscriminadamente células que se dividen rápido, como la quimioterapia clásica. En la práctica clínica, sin embargo, se maneja con el mismo rigor que un citotóxico —ciclos, controles antes de cada dosis, ajustes de dosis— y suele combinarse con otros medicamentos del tratamiento del mieloma.
Hoy el mieloma múltiple se considera una enfermedad tratable pero no curable en la mayoría de los casos. Kyprolis no lo cura: controla la enfermedad, consigue respuestas que pueden ser profundas y prolonga el tiempo sin progresión, a menudo durante periodos largos. El mieloma suele evolucionar en ciclos de respuesta y recaída, y cada línea de tratamiento busca un nuevo periodo de control.
Mediante los marcadores de la enfermedad en sangre y orina: la proteína monoclonal (componente M), las cadenas ligeras libres en suero y su cociente, la electroforesis e inmunofijación. A ello se suman la biometría hemática, la función renal, el calcio, y cuando corresponde, estudios de médula ósea e imagen (resonancia, PET/CT o tomografía de baja dosis) para valorar las lesiones óseas. También pesa, por supuesto, cómo se siente el paciente: dolor óseo, cansancio y estado general.
Para adultos con mieloma múltiple en recaída o refractario que ya recibieron al menos una línea previa de tratamiento. La elección del esquema depende de cuántas líneas recibió antes, de qué medicamentos incluían, de la respuesta obtenida y de su estado cardiaco, renal y general.
En recaída significa que la enfermedad había respondido al tratamiento y volvió a activarse después. Refractario significa que no respondió al tratamiento o que progresó mientras aún lo estaba recibiendo o poco después de terminarlo. Ambas situaciones pueden coexistir —enfermedad en recaída y refractaria— y determinan qué opciones siguen siendo útiles.
Sí, existe la posibilidad de usarlo en monoterapia en pacientes seleccionados, habitualmente muy tratados previamente. Sin embargo, lo más frecuente y lo que ha demostrado mejores resultados es utilizarlo en combinación con otros medicamentos del tratamiento del mieloma.
Los esquemas aprobados incluyen la combinación con dexametasona (Kd), con lenalidomida y dexametasona (KRd), y con anticuerpos monoclonales anti-CD38 —daratumumab o isatuximab— más dexametasona (DKd o Isa-Kd). Cada combinación tiene su propio esquema de dosis y de días de administración.
En el esquema Kd, el carfilzomib se administra junto con dexametasona en dosis bajas. Existen dos modalidades: 20/56 mg/m² dos veces por semana con infusión de 30 minutos, o 20/70 mg/m² una vez por semana, también en 30 minutos. En ambas, la dosis del primer ciclo comienza con 20 mg/m² y, si se tolera bien, se escala a la dosis objetivo.
Sí: es el esquema KRd, uno de los más utilizados en la recaída. En él se emplea la dosis de 20/27 mg/m² dos veces por semana, con infusión de 10 minutos. La lenalidomida se toma por vía oral según su propio calendario dentro del ciclo de 28 días, y la dexametasona se administra los días indicados.
Sí. Estas combinaciones añaden un anticuerpo monoclonal anti-CD38 que ataca a las células del mieloma por un mecanismo distinto, complementario al del carfilzomib. Se utilizan los esquemas 20/56 mg/m² dos veces por semana o 20/70 mg/m² una vez por semana, según el protocolo. El anticuerpo tiene su propia premedicación y su propio calendario de administración.
Considera los tratamientos previos y la respuesta que dieron, la agresividad de la recaída, el perfil de riesgo citogenético, la función cardiaca y renal, la edad y la fragilidad, las enfermedades asociadas, y también aspectos prácticos como la frecuencia de visitas al hospital: el esquema semanal reduce a la mitad los traslados frente al esquema de dos veces por semana, algo relevante para muchos pacientes.
Mientras siga siendo eficaz y bien tolerado. Algunos esquemas contemplan un número definido de ciclos y otros se mantienen hasta la progresión de la enfermedad o hasta que aparezca una toxicidad inaceptable. La decisión se revisa en cada ciclo, con los marcadores de la enfermedad y los estudios de control en la mano.
Un frasco ámpula con 60 mg de carfilzomib en polvo liofilizado de color blanco a blanquecino, que debe reconstituirse y diluirse antes de administrarse. Existen además presentaciones de 10 mg y 30 mg, lo que permite ajustar la dosis con precisión y reducir el desperdicio.
No. Los 60 mg son el contenido del frasco, no la dosis del paciente. La dosis se calcula por superficie corporal y según el esquema, de modo que puede requerirse una fracción de frasco, un frasco completo o más de uno en cada administración.
Multiplicando la superficie corporal del paciente por la dosis del esquema en mg/m². Por ejemplo, con 70 mg/m² y una superficie de 1.7 m², la dosis es de unos 119 mg; con 27 mg/m² y la misma superficie, unos 46 mg. Hay una regla particular: en pacientes con una superficie corporal mayor de 2.2 m², la dosis se calcula como si fuera de 2.2 m², es decir, existe un tope.
Porque la superficie corporal —calculada a partir del peso y la estatura— se relaciona con el volumen en el que se distribuye el medicamento y con su eliminación. Dosificar así busca que pacientes de complexiones distintas alcancen una exposición similar. El tope de 2.2 m² existe porque, por encima de ese valor, seguir aumentando la dosis incrementaría la toxicidad sin un beneficio proporcional.
Sí, y de hecho está previsto que cambie. El primer ciclo comienza con 20 mg/m² en las primeras administraciones y, si se tolera bien, se escala a la dosis objetivo (27, 56 o 70 mg/m² según el esquema). Después, la dosis puede reducirse si aparecen efectos adversos. La superficie corporal se recalcula si el peso cambia de forma significativa.
Las causas más frecuentes son: neutropenia o trombocitopenia importantes, toxicidad cardiaca o descenso de la fracción de eyección, deterioro de la función renal, elevación de las enzimas hepáticas o de la bilirrubina, hipertensión no controlada, toxicidad pulmonar o reacciones a la infusión. El oncólogo retoma el tratamiento a la misma dosis o a una menor, según cómo se resuelva el problema.
Por infusión intravenosa, tras reconstituir y diluir el polvo en el servicio de farmacia. Después de la infusión, la vía se lava con solución para asegurar que se administró la dosis completa. No se aplica por vía subcutánea, intramuscular ni oral.
Porque es una molécula que no se absorbe por vía oral —se degradaría en el tubo digestivo— y porque su administración controlada por vena permite alcanzar la concentración necesaria en el momento preciso, además de detener la infusión de inmediato si aparece una reacción.
Dentro de ciclos de 28 días. En los esquemas de dos veces por semana se administra los días 1, 2, 8, 9, 15 y 16 del ciclo, con descanso hasta el día 28. En el esquema semanal se administra los días 1, 8 y 15. El calendario exacto depende del esquema y puede variar en los ciclos posteriores.
Porque los estudios demostraron que el esquema semanal a dosis más alta (70 mg/m²) ofrece resultados comparables al de dos veces por semana, con una carga de visitas mucho menor para el paciente. Poder elegir entre ambos permite adaptar el tratamiento a la situación clínica, la tolerancia y las circunstancias personales —distancia al hospital, apoyo familiar, trabajo—.
10 minutos en el esquema de 20/27 mg/m², y 30 minutos en los esquemas de 20/56 mg/m² y 20/70 mg/m². A ese tiempo hay que sumar la hidratación, la premedicación y el periodo de observación posterior, por lo que la visita completa al hospital es considerablemente más larga que la infusión en sí.
Porque su preparación exige reconstitución y dilución en condiciones controladas, con técnica aséptica y manejo de medicamento peligroso; porque la dosis se calcula por superficie corporal y varía entre ciclos; y porque la administración requiere vigilancia de reacciones a la infusión, control de la presión arterial e hidratación supervisada, con capacidad de actuar de inmediato ante una complicación cardiaca o alérgica.
Avise cuanto antes a su equipo tratante para reprogramar. No deje pasar la cita sin comunicarlo: el calendario del ciclo está diseñado para mantener una presión constante sobre la enfermedad, y además su ausencia afecta la preparación del medicamento y la organización de la unidad. El equipo indicará si la dosis se recupera o si se ajusta el ciclo.
Porque reduce dos riesgos concretos: el daño renal y el síndrome de lisis tumoral. Al aumentar el flujo de orina, se facilita la eliminación de las sustancias liberadas por la destrucción masiva de células tumorales. La hidratación es especialmente importante durante el primer ciclo, cuando ambos riesgos son mayores.
La hidratación es obligatoria en el primer ciclo y, en los siguientes, se mantiene según el riesgo individual y el criterio del equipo. Suele combinar líquidos orales en los días previos y suero intravenoso antes y después de la infusión. En pacientes con problemas cardiacos se ajusta cuidadosamente el volumen, para no provocar una sobrecarga de líquidos.
Por dos razones. Como premedicación, en dosis baja antes de las primeras administraciones y ante cualquier reacción, para prevenir las reacciones relacionadas con la infusión: fiebre, escalofríos, dolores musculares o falta de aire. Y como parte del esquema terapéutico, ya que la dexametasona tiene actividad propia contra el mieloma y forma parte de las combinaciones Kd, KRd, DKd e Isa-Kd.
Biometría hemática completa, química sanguínea con función renal, electrolitos, calcio y ácido úrico, pruebas de función hepática, los marcadores del mieloma, un electrocardiograma y una evaluación de la función cardiaca con medición de la fracción de eyección, sobre todo si hay antecedentes cardiovasculares. También se registran el peso, la estatura y la presión arterial basal.
Porque esos tres órganos concentran sus riesgos más serios. Un antecedente de insuficiencia cardiaca, arritmias, infarto o hipertensión mal controlada obliga a una vigilancia cardiológica estrecha y puede modificar la hidratación; la enfermedad renal —muy frecuente en el mieloma— exige controles más seguidos; y una enfermedad pulmonar previa dificulta interpretar una falta de aire nueva. Conocerlo de antemano cambia la forma de administrar el tratamiento.
Sí. La toxicidad cardiaca es una de sus advertencias más importantes. Puede producir insuficiencia cardiaca nueva o el empeoramiento de una previa, disminución de la fracción de eyección, isquemia e infarto de miocardio, y arritmias. La mayoría de los eventos ocurren en los primeros ciclos, por lo que la vigilancia es más intensa al inicio.
Los descritos incluyen insuficiencia cardiaca con retención de líquidos, descenso de la fracción de eyección, cardiopatía isquémica —angina o infarto—, arritmias, paro cardiaco en casos excepcionales, hipertensión pulmonar e hipertensión arterial, incluida la crisis hipertensiva.
Porque el carfilzomib puede elevar la presión arterial, en ocasiones de forma importante, y una hipertensión no controlada aumenta el riesgo de complicaciones cardiacas y neurológicas. La presión se mide antes, durante y después de cada infusión, y conviene además llevar un registro en casa si su médico lo indica.
Sí, ambas cosas. Puede desencadenar hipertensión en personas que no la tenían y descontrolar una hipertensión previamente estable. Por eso, antes de iniciar se optimiza el tratamiento antihipertensivo, y durante el tratamiento puede ser necesario ajustarlo o añadir fármacos. Ante una hipertensión grave o una crisis hipertensiva, el tratamiento se interrumpe hasta controlarla.
Busque atención urgente ante: dolor u opresión en el pecho, con o sin irradiación al brazo o la mandíbula; falta de aire en reposo, al acostarse o con esfuerzos que antes toleraba; hinchazón de piernas y tobillos o aumento rápido de peso por líquidos; palpitaciones o latidos irregulares; mareo intenso o desmayo; o dolor de cabeza intenso con visión borrosa, que puede indicar una crisis hipertensiva.
Sí. Se ha descrito insuficiencia renal aguda, con mayor frecuencia en pacientes que ya tenían daño renal previo, algo habitual en el mieloma múltiple. El riesgo es mayor durante los primeros ciclos y se reduce con una hidratación adecuada y con la vigilancia de la función renal.
Porque el deterioro renal suele ser silencioso al principio: la creatinina sube antes de que aparezca cualquier síntoma. Medir la creatinina, la urea y los electrolitos con regularidad —al menos antes de cada ciclo y con más frecuencia si hay riesgo— permite actuar a tiempo, ajustando la hidratación, la dosis o los medicamentos concomitantes.
Sí. Puede utilizarse en pacientes con distintos grados de insuficiencia renal, incluidos los que están en diálisis, con las precauciones correspondientes: en pacientes en hemodiálisis, la administración se programa después de la sesión. La vigilancia de la función renal debe ser más estrecha en estos casos.
Es un cuadro que ocurre cuando muchas células tumorales mueren al mismo tiempo y liberan su contenido a la sangre: sube el potasio, el fósforo y el ácido úrico, y baja el calcio. Esa avalancha puede provocar insuficiencia renal aguda y arritmias graves. Con Kyprolis se ha descrito, incluso con desenlace fatal, sobre todo en el primer ciclo y en pacientes con mucha carga tumoral.
Aquellos con gran cantidad de enfermedad (alta carga tumoral), con insuficiencia renal previa, con deshidratación, con ácido úrico elevado al inicio o que responden de forma muy rápida al tratamiento. En estos casos el equipo refuerza la hidratación y puede indicar alopurinol u otro fármaco reductor del ácido úrico, además de controles de laboratorio más frecuentes.
Aumentando el flujo de sangre por el riñón y el volumen de orina, lo que diluye y elimina más rápido el ácido úrico, el potasio y el fósforo liberados por las células destruidas, y reduce la posibilidad de que cristalicen y dañen el riñón. Por eso la hidratación se indica antes y después de la infusión, y se acompaña de la recomendación de beber líquidos en casa, siempre dentro de los límites que fije el equipo si existe problema cardiaco.
Sí, la trombocitopenia es uno de sus efectos más frecuentes. Tiene un patrón característico: las plaquetas descienden hacia el día 8 o 15 del ciclo y se recuperan hacia el inicio del siguiente. Por eso los conteos se realizan en momentos determinados del ciclo y no solo antes de cada administración.
Es la disminución del número de plaquetas, las células encargadas de formar coágulos. Puede manifestarse con moretones sin golpe previo, puntitos rojos en la piel (petequias), sangrado de encías o de nariz, sangrado prolongado tras una herida pequeña, sangre en la orina o en las heces y, en mujeres, menstruaciones más abundantes.
Sí. Además de la trombocitopenia, se han descrito hemorragias graves —digestivas, pulmonares o intracraneales— en ocasiones sin un descenso proporcional de las plaquetas. El riesgo aumenta si se toman anticoagulantes o antiagregantes, por lo que esos medicamentos deben revisarse con el hematólogo.
Biometría hemática completa con plaquetas y neutrófilos, en los momentos del ciclo que indique el protocolo; química sanguínea con función renal y electrolitos; pruebas de función hepática; y los marcadores del mieloma para evaluar la respuesta. La frecuencia es mayor durante los primeros ciclos.
Sí, la anemia es uno de sus efectos más frecuentes, a lo que se suma que el propio mieloma suele causarla. Se manifiesta con cansancio, palidez, falta de aire al esfuerzo, mareo y palpitaciones, y puede requerir transfusión o tratamiento de apoyo según su intensidad y los síntomas.
Comunique de inmediato: sangrado que no se detiene, vómito con sangre o con aspecto de café molido, heces negras o con sangre, sangre en la orina, tos con sangre, sangrado abundante de nariz o encías, moretones extensos o dolor de cabeza intenso y repentino con confusión o alteraciones neurológicas, que obliga a descartar una hemorragia intracraneal.
Sí. Se ha descrito tromboembolia venosa —trombosis venosa profunda y embolia pulmonar—, con un riesgo mayor cuando se combina con lenalidomida y dexametasona. Por ese motivo, en las combinaciones se indica tromboprofilaxis, con aspirina o con un anticoagulante, según el riesgo individual de cada paciente.
En una trombosis venosa profunda: dolor, hinchazón, enrojecimiento o calor en una pierna, habitualmente en la pantorrilla y de un solo lado. En una embolia pulmonar: falta de aire repentina, dolor en el pecho que empeora al respirar, tos con sangre, palpitaciones o desmayo. Ambas situaciones requieren atención urgente.
Sí, la disnea es uno de sus efectos frecuentes. El problema es que puede deberse a causas muy distintas: anemia, insuficiencia cardiaca, sobrecarga de líquidos, embolia pulmonar, toxicidad pulmonar, hipertensión pulmonar o una infección. Precisamente porque el diagnóstico diferencial es amplio, cualquier falta de aire nueva debe ser evaluada por el equipo médico y no atribuida sin más al tratamiento.
Se han descrito toxicidad pulmonar —incluyendo enfermedad pulmonar intersticial, neumonitis y síndrome de dificultad respiratoria aguda—, hipertensión pulmonar y edema pulmonar por sobrecarga de líquidos o insuficiencia cardiaca. Ante su sospecha, el tratamiento se interrumpe y se realizan los estudios correspondientes.
Busque atención urgente ante: falta de aire repentina o intensa, dificultad para respirar en reposo o al acostarse, dolor en el pecho al respirar, tos con sangre, labios o dedos azulados, respiración muy rápida o fiebre con tos y dificultad respiratoria, que obliga a descartar una infección pulmonar.
En los estudios con Kyprolis en monoterapia, los más frecuentes —en al menos el 20 % de los pacientes— fueron anemia, cansancio, trombocitopenia, náusea, fiebre, falta de aire, diarrea, dolor de cabeza, tos e hinchazón de piernas. En las combinaciones se añaden los efectos propios de los otros medicamentos del esquema.
Es un conjunto de síntomas que aparece durante la infusión o en las horas siguientes, causado por la liberación de sustancias inflamatorias. No es una alergia en sentido estricto, aunque se le parezca. Para prevenirla se administra dexametasona antes de las primeras dosis y ante cualquier reaparición de síntomas.
Fiebre, escalofríos, dolores musculares y articulares, malestar general, dolor de cabeza, enrojecimiento facial, náusea, vómito, dolor en el pecho, falta de aire, presión arterial baja o alta, hinchazón facial y, en algunos casos, desmayo. La mayoría son leves o moderados y responden al manejo sintomático.
Sí, los cuatro son frecuentes. Conviene matizar un punto importante: aunque la fiebre puede formar parte de una reacción a la infusión, nunca debe asumirse que esa es la causa. En un paciente con mieloma en tratamiento, la fiebre obliga siempre a descartar una infección, que es la complicación más frecuente y peligrosa en esta enfermedad.
Sí. Las reacciones relacionadas con la infusión pueden presentarse hasta 24 horas después de la administración. Por eso conviene saber qué síntomas vigilar al llegar a casa y tener a la mano el teléfono de contacto del servicio para comunicarse si aparecen.
Busque atención urgente ante: dolor en el pecho, falta de aire, hinchazón de piernas o palpitaciones (posible problema cardiaco); fiebre de 38 °C o más; sangrado importante; disminución marcada de la orina, hinchazón o confusión (posible problema renal o lisis tumoral); dolor e hinchazón en una pierna (posible trombosis); dolor de cabeza intenso, convulsiones, alteraciones visuales o confusión; piel u ojos amarillos; o hinchazón de cara y garganta con dificultad para respirar.
Sí. Puede producir elevación de las enzimas hepáticas y de la bilirrubina y, con poca frecuencia, casos de insuficiencia hepática, incluidos algunos mortales. En general la alteración es asintomática y se detecta en los análisis antes de que el paciente note nada.
Para detectar a tiempo esa alteración y ajustar el tratamiento antes de que progrese: retrasar la dosis, reducirla o, si es necesario, suspenderla. Las pruebas se realizan con regularidad durante todo el tratamiento, no solo al inicio.
Es una complicación poco frecuente pero grave en la que se forman pequeños coágulos en los vasos más finos del organismo, lo que destruye glóbulos rojos y consume plaquetas, y puede dañar el riñón. Se ha descrito en pacientes tratados con carfilzomib. Se sospecha ante la combinación de anemia con destrucción de glóbulos rojos, plaquetas bajas y deterioro renal, y obliga a suspender el medicamento.
El PRES es una alteración neurológica, en general reversible, asociada a edema en ciertas zonas del cerebro y relacionada con frecuencia con la hipertensión arterial. Sus síntomas son dolor de cabeza intenso, confusión, alteraciones de la visión, convulsiones y presión arterial muy elevada. Ante su sospecha, el tratamiento debe suspenderse y realizarse estudios de imagen del cerebro.
Informe todos los que toma, incluidos los de venta libre, vitaminas, suplementos y productos herbolarios. Son especialmente relevantes los antihipertensivos, los anticoagulantes y antiagregantes, los anticonceptivos hormonales —cuya eficacia puede verse afectada—, los medicamentos que dañan el riñón o el hígado y, por supuesto, los demás fármacos del esquema contra el mieloma.
Que los riesgos se suman y a veces se multiplican. Con lenalidomida aumenta el riesgo de trombosis —de ahí la tromboprofilaxis— y de citopenias; con dexametasona, el de infecciones, hiperglucemia, insomnio y alteraciones del ánimo; con daratumumab o isatuximab, el de reacciones a la infusión e infecciones. Por eso cada combinación tiene su propio esquema de premedicación, profilaxis y controles.
Porque productos que parecen inofensivos pueden interferir con el tratamiento o sumar toxicidad: antiinflamatorios que dañan el riñón, suplementos que afectan la coagulación, hierbas que alteran el metabolismo de otros fármacos del esquema. Lo más práctico es llevar a cada consulta una lista actualizada y completa, incluyendo lo que toma de forma ocasional.
No se recomienda. El carfilzomib puede causar daño al feto según los datos disponibles en animales y su mecanismo de acción. Antes de iniciar, en mujeres en edad reproductiva se realiza una prueba de embarazo, y si se confirma un embarazo durante el tratamiento debe comunicarse de inmediato.
Las mujeres con capacidad de embarazo deben utilizar un método anticonceptivo eficaz durante el tratamiento y hasta 6 meses después de la última dosis. Los hombres con pareja que pueda embarazarse deben hacerlo durante el tratamiento y hasta 3 meses después. Conviene además comentar con el médico que el carfilzomib puede reducir la eficacia de los anticonceptivos hormonales, por lo que puede recomendarse añadir un método de barrera.
Informe de inmediato a su hematólogo y no tome decisiones por su cuenta. El equipo evaluará el momento de la exposición, la situación de la enfermedad y las alternativas de tratamiento, y coordinará la atención con obstetricia.
No. Se recomienda no amamantar durante el tratamiento y hasta 2 semanas después de terminarlo, por el riesgo de reacciones graves en el lactante. Converse con su equipo cualquier duda sobre los tiempos en su caso.
En refrigeración, entre 2 y 8 °C, dentro de su estuche original para protegerlo de la luz. Los frascos son de un solo uso, y una vez reconstituida y diluida la solución debe emplearse dentro de los plazos y condiciones que establece el servicio de farmacia.
Sí. La cadena de frío es obligatoria, tanto en el almacén de la farmacia como durante el traslado al hospital. Si adquiere el medicamento por su cuenta, exija entrega en contenedor refrigerado, verifique que los frascos lleguen fríos y entréguelos cuanto antes al servicio de farmacia.
No. Un frasco congelado, expuesto a calor o conservado fuera del rango de temperatura debe desecharse, igual que aquel cuyo contenido presente grumos compactos, humedad o cambio de color. Ante cualquier duda sobre cómo viajó o se conservó el producto, informe al equipo: es preferible descartar un frasco que administrar una dosis sin actividad.
Porque el carfilzomib es una molécula sensible a la luz y a la temperatura: puede degradarse sin que el aspecto del polvo cambie de manera evidente. Un producto degradado no inhibe el proteasoma, de modo que el paciente recibiría una infusión sin efecto terapéutico y con el mismo costo y molestias.
Personal de salud capacitado: el servicio de farmacia lo reconstituye y diluye en condiciones controladas, siguiendo instrucciones específicas —entre ellas, dirigir el diluyente hacia la pared interna del frasco y girarlo con suavidad para evitar la formación de espuma—, y el personal de enfermería oncológica lo administra bajo supervisión médica, con vigilancia de la presión arterial, la hidratación y las posibles reacciones a la infusión.
Sí. Kyprolis es un medicamento oncológico de prescripción y de uso hospitalario: su venta requiere receta médica con nombre y cédula profesional del hematólogo u oncólogo tratante, y solo puede ser preparado y administrado por personal capacitado. Un vendedor dispuesto a entregarlo sin receta es una señal de alerta clara sobre la procedencia del producto.
Precios de referencia actualizados al 22 de September de 2026. Los precios pueden variar entre farmacias y con el tiempo.
En México, el precio de Kyprolis 60 mg (Carfilzomib) en su presentación de Frasco ámpula con 60 mg de polvo liofilizado para solución para infusión intravenosa oscila aproximadamente entre $19000 MXN y $25479.3 MXN, según la farmacia.
El precio corresponde a un frasco ámpula de 60 mg, que es el contenido de la presentación y no la dosis de un paciente. La dosis se calcula por superficie corporal y depende del esquema: 20/27 mg/m² dos veces por semana, 20/56 mg/m² dos veces por semana o 20/70 mg/m² una vez por semana. Para dimensionarlo: con el esquema semanal de 70 mg/m², una persona con 1.7 m² recibe alrededor de 119 mg por administración, es decir, dos frascos de 60 mg; con el esquema de 56 mg/m² dos veces por semana, unos 95 mg en cada una de las dos administraciones semanales. Como cada ciclo dura 28 días y se repite mientras el tratamiento sea eficaz, conviene calcular el costo por ciclo completo y no por frasco. A ello se suman los medicamentos de la combinación —dexametasona, lenalidomida, daratumumab o isatuximab, según el esquema— y el costo de la administración hospitalaria con hidratación y vigilancia.
Carfilzomib
60 mg por frasco ámpula
Inhibidor irreversible y selectivo del proteasoma, de estructura epoxicetona
| Farmacia | Precio (Frasco ámpula con 60 mg de polvo liofilizado para solución para infusión intravenosa) |
|---|---|
| Farmacia Oncológica Santa RitaFarmacia de alta especialidad · medicamento auténtico verificado | $19,000 MXNComprar ahora |
| Curitek | $25,333 MXN |
| Farmacias Especializadas | $25,479.30 MXN |
Precios de referencia recabados de farmacias especializadas en México. No constituyen una oferta de venta ni reemplazan la cotización directa con cada establecimiento.
Para identificar Kyprolis 60 mg original, revise que el estuche llegue sellado, con el nombre del laboratorio, el número de lote y la fecha de caducidad legibles y coincidentes entre la caja y la etiqueta del frasco, y que el tapón y el precinto de aluminio estén intactos. El contenido es un polvo liofilizado de color blanco a blanquecino; desconfíe si presenta grumos compactos, humedad o cambios de color, o si el frasco llega a temperatura ambiente cuando debió conservarse entre 2 y 8 °C. Desconfíe también de los precios muy por debajo del mercado y de las ventas por redes sociales, aplicaciones de mensajería o sitios sin domicilio verificable: en el mieloma múltiple en recaída, cada ciclo cuenta, y un producto falso, inactivo o mal conservado significa perder semanas de tratamiento sin que nadie lo detecte hasta el siguiente control de laboratorio. Verifique además que la presentación corresponda a la concentración prescrita, ya que Kyprolis existe en frascos de 10, 30 y 60 mg. Adquiéralo únicamente en farmacias con farmacéutico responsable que garanticen la cadena de frío y emitan factura.
En nuestras referencias de 2026, el frasco de 60 mg va de $19,000 a $25,479.30 MXN según la farmacia, y Farmacia Oncológica Santa Rita ofrece el precio más accesible. El número de frascos por administración depende de la superficie corporal del paciente y del esquema indicado por el hematólogo.
Kyprolis contiene carfilzomib, un inhibidor del proteasoma utilizado para el tratamiento del mieloma múltiple en recaída o refractario en pacientes adultos. Bloquea el sistema con el que la célula degrada sus proteínas dañadas; al acumularse esas proteínas, las células del mieloma, que producen grandes cantidades de anticuerpos anómalos, mueren.
Depende de la superficie corporal y del esquema. Con 70 mg/m² una vez por semana, un paciente con 1.7 m² recibe unos 119 mg, es decir, dos frascos de 60 mg. Con esquemas de 27 o 56 mg/m² la cantidad por administración es menor, aunque se administra dos veces por semana. En pacientes con superficie corporal mayor de 2.2 m², la dosis se calcula como si fuera de 2.2 m².
Porque el carfilzomib puede afectar los riñones y provocar un síndrome de lisis tumoral, especialmente durante el primer ciclo. Una hidratación adecuada, oral e intravenosa según indique el equipo, ayuda a proteger la función renal y a eliminar las sustancias liberadas por la destrucción de las células tumorales. Al mismo tiempo, se vigila que el exceso de líquidos no sobrecargue el corazón.
Ambas cosas. Puede utilizarse como agente único o, más frecuentemente, en combinación: con dexametasona (Kd), con lenalidomida y dexametasona (KRd) o con daratumumab o isatuximab más dexametasona. El esquema se elige según los tratamientos previos, la situación clínica y las características del paciente.
Sí. Kyprolis es un medicamento oncológico de prescripción y de uso hospitalario; su venta requiere receta médica del hematólogo u oncólogo tratante y debe ser preparado y administrado por personal capacitado en el manejo de citotóxicos.