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Si a usted o a un familiar le recetaron Ninlaro, esta guía está pensada para pacientes: primero explica de forma clara qué es el medicamento, cómo actúa en el mieloma múltiple y cómo se toma por ciclos, y después detalla su precio en México por farmacia. Así puede resolver sus dudas antes y durante el tratamiento, y comprarlo con seguridad.
Nota editorial: Ninlaro contiene ixazomib, un medicamento antineoplásico oral perteneciente al grupo de los inhibidores del proteasoma, utilizado para el tratamiento del mieloma múltiple en determinados pacientes. Ixazomib interfiere con el funcionamiento del proteasoma, un sistema que las células utilizan para degradar proteínas, lo que puede provocar acumulación de proteínas y contribuir a la muerte de las células del mieloma. Ninlaro se utiliza en combinación con otros medicamentos, como lenalidomida y dexametasona, de acuerdo con la indicación y el esquema establecido por el hematólogo u oncólogo. Existen diferentes concentraciones de Ninlaro, entre ellas Ninlaro 2.3 mg y Ninlaro 4 mg; estas concentraciones permiten ajustar el tratamiento a las necesidades del paciente y no deben intercambiarse ni modificarse sin indicación médica. Ninlaro se administra en ciclos y requiere seguimiento mediante análisis de sangre y valoración clínica debido a posibles efectos adversos como trombocitopenia, alteraciones gastrointestinales, neuropatía periférica, problemas hepáticos y reacciones cutáneas.
Ninlaro es un medicamento oncológico de administración oral, en cápsulas, cuyo principio activo es el ixazomib. Sirve para tratar el mieloma múltiple, un cáncer de las células plasmáticas de la médula ósea, las encargadas de producir anticuerpos. Se utiliza en combinación con lenalidomida y dexametasona, en pacientes que ya han recibido al menos un tratamiento previo. Su gran ventaja práctica es que fue el primer inhibidor del proteasoma que puede tomarse en casa, sin necesidad de acudir al hospital para una inyección.
El ixazomib es una molécula pequeña que se administra en forma de citrato y que, al entrar al organismo, se convierte rápidamente en su forma activa. Esa forma activa se une al proteasoma, el sistema encargado de reciclar las proteínas dentro de las células, y bloquea su funcionamiento. Como las células del mieloma fabrican cantidades enormes de proteínas, dependen mucho más que las células normales de ese sistema de limpieza. Al bloquearlo, las proteínas defectuosas se acumulan, la célula entra en estrés y termina activando su programa de muerte celular.
Significa que pertenece a la misma familia de medicamentos que el bortezomib y el carfilzomib, fármacos ya consolidados en el tratamiento del mieloma. El proteasoma es una estructura con forma de barril que funciona como la trituradora de basura de la célula: degrada las proteínas dañadas o que ya cumplieron su función. Los inhibidores del proteasoma bloquean esa trituradora. La particularidad del ixazomib es que su unión es reversible y que su absorción por vía oral es buena, lo que permite tomarlo en cápsulas.
Las células del mieloma son fábricas de anticuerpos que trabajan a máxima capacidad y generan gran cantidad de proteínas mal plegadas. Sin un proteasoma funcional, esos desechos se acumulan dentro de la célula y provocan lo que se conoce como estrés del retículo endoplásmico. Ese estrés desencadena la apoptosis, es decir, la muerte celular programada. Además, la inhibición del proteasoma bloquea la vía NF-kB, que las células tumorales utilizan para sobrevivir. Las células sanas, con una producción de proteínas mucho menor, toleran mejor el bloqueo, y de ahí surge la selectividad relativa del tratamiento.
Es una terapia dirigida, no una quimioterapia clásica. La quimioterapia tradicional daña el material genético de todas las células que se dividen rápido; el ixazomib, en cambio, actúa sobre un mecanismo celular concreto del que las células del mieloma dependen de manera especial. Por eso su perfil de efectos secundarios es distinto: predominan la disminución de plaquetas, las molestias digestivas y la neuropatía, y no la caída del cabello ni la mielosupresión profunda característica de la quimioterapia intensiva.
Hoy por hoy, el mieloma múltiple se considera una enfermedad tratable pero no curable en la mayoría de los casos. Ninlaro no lo cura: su objetivo es controlar la enfermedad, prolongar el tiempo sin progresión, reducir los síntomas y mantener la calidad de vida. Muchos pacientes alcanzan periodos prolongados de remisión con buena calidad de vida y, cuando el mieloma reaparece, existen otras opciones terapéuticas disponibles.
Mediante los marcadores del mieloma en sangre y orina: la proteína monoclonal o componente M, medida por electroforesis e inmunofijación, y las cadenas ligeras libres en suero. Se complementan con biometría hemática, función renal, calcio, y en determinados momentos con aspirado de médula ósea y estudios de imagen del hueso. Los criterios internacionales definen distintos grados de respuesta según cuánto disminuye el componente M. Estos controles se realizan de forma periódica, generalmente en cada ciclo.
Su indicación autorizada es el mieloma múltiple en pacientes adultos que han recibido al menos un tratamiento previo, es decir, en recaída o en enfermedad refractaria. Se administra siempre en combinación con lenalidomida y dexametasona. Es especialmente útil en personas para las que acudir al hospital cada semana resulta difícil, ya que todo el esquema puede tomarse por vía oral en casa. La decisión considera los tratamientos previos, la función renal y hepática, la neuropatía existente y las preferencias del paciente.
Porque el mieloma múltiple es una enfermedad heterogénea: en la médula ósea coexisten poblaciones de células tumorales con características distintas. Un solo medicamento eliminaría unas y dejaría otras, que después repoblarían la enfermedad. Combinar fármacos con mecanismos diferentes ataca al tumor por varios frentes a la vez, aumenta la profundidad de la respuesta y retrasa la aparición de resistencias. Además permite usar dosis moderadas de cada uno en lugar de dosis máximas de uno solo.
El esquema estándar se organiza en ciclos de 28 días. Ninlaro se toma una cápsula los días 1, 8 y 15; la lenalidomida, en cápsulas, se toma diariamente del día 1 al 21; y la dexametasona se toma los días 1, 8, 15 y 22. Después del día 28 comienza un nuevo ciclo. Conviene llevar un calendario impreso o una alarma para cada medicamento, porque los tres siguen calendarios distintos y confundirlos es un error frecuente.
Ninlaro (ixazomib) bloquea el proteasoma y provoca la acumulación de proteínas tóxicas dentro de la célula tumoral. La lenalidomida es un inmunomodulador: activa las células del sistema inmunológico frente al mieloma, altera el microambiente de la médula ósea y tiene además un efecto antiangiogénico. La dexametasona es un corticosteroide con actividad antitumoral directa sobre las células plasmáticas, que además potencia el efecto de los otros dos y ayuda a controlar la inflamación. Los tres mecanismos se complementan.
El tratamiento se mantiene mientras siga controlando la enfermedad y sea bien tolerado, sin un número fijo de ciclos. Muchos pacientes lo reciben durante uno o varios años. Se suspende si la enfermedad progresa, si aparece una toxicidad inaceptable o si el paciente y su médico lo deciden. En algunos esquemas, tras un número determinado de ciclos, se continúa con lenalidomida sola como mantenimiento, según criterio del hematólogo.
Ambas cápsulas contienen el mismo principio activo, ixazomib, y solo cambia la cantidad por cápsula. La de 4 mg es la dosis inicial estándar para la mayoría de los pacientes. La de 2.3 mg es el escalón más bajo dentro de la secuencia de reducción de dosis y se utiliza cuando hay que disminuir la intensidad del tratamiento. Existe además una presentación intermedia de 3 mg. Se distinguen por el color de la cápsula y por la impresión de la dosis, pero siempre debe confirmarse la concentración en el blíster antes de tomarla.
Porque la tolerancia al tratamiento varía mucho de una persona a otra y a lo largo del tiempo. Disponer de tres escalones —4 mg, 3 mg y 2.3 mg— permite reducir la dosis ante efectos adversos sin tener que suspender el medicamento, que suele ser la peor alternativa para el control de la enfermedad. También permite adaptarla a pacientes con alteración hepática o renal, en quienes el organismo elimina el fármaco más despacio.
La dosis inicial habitual es de 4 mg los días 1, 8 y 15 de cada ciclo. El hematólogo la ajusta desde el inicio si existe insuficiencia hepática moderada o grave, insuficiencia renal grave o el paciente está en diálisis, situaciones en las que se comienza con 3 mg. Después, durante el tratamiento, la dosis se modifica en función de los análisis de sangre y de los efectos adversos que aparezcan. A diferencia de otros oncológicos, no se calcula por peso ni por superficie corporal.
Las causas más frecuentes son la trombocitopenia (plaquetas bajas) que no se recupera entre ciclos, la neuropatía periférica con dolor o con limitación de las actividades diarias, la erupción cutánea importante, la toxicidad hepática reflejada en las enzimas del hígado y las alteraciones digestivas graves, como diarrea o vómito que no responden al tratamiento de soporte. En cada caso se sigue un protocolo definido de suspensión temporal y reinicio a dosis menor.
Sí, es una situación habitual y forma parte del manejo normal del medicamento. La reducción sigue una secuencia: de 4 mg a 3 mg y, si es necesario, de 3 mg a 2.3 mg. Bajar de dosis no significa que el tratamiento esté fallando; al contrario, es lo que permite mantenerlo a largo plazo con buena tolerancia. En algunos casos, si los efectos adversos se resuelven por completo, el médico puede valorar volver a subir el escalón.
Porque una dosis insuficiente puede permitir que el mieloma progrese sin que usted lo note, mientras que una dosis excesiva aumenta el riesgo de trombocitopenia grave con sangrado, de neuropatía que puede volverse permanente y de toxicidad hepática. Tampoco debe reordenarse el calendario ni compensar dosis olvidadas por iniciativa propia. Cualquier ajuste debe basarse en análisis de sangre y en la valoración clínica del hematólogo.
Se toma por vía oral, una cápsula entera con agua, con el estómago vacío: al menos una hora antes o dos horas después de los alimentos. Conviene tomarla aproximadamente a la misma hora del día en cada toma programada. Lávese las manos antes y después de manipular la cápsula y no la saque del blíster hasta el momento justo de tomarla.
Se toma los días 1, 8 y 15 de cada ciclo de 28 días, es decir, una vez por semana durante tres semanas, seguidas de una semana de descanso (días 16 a 28). Después comienza el siguiente ciclo. Es muy recomendable marcar esos días en un calendario visible, porque el esquema no coincide con el de la lenalidomida ni con el de la dexametasona.
Porque la inhibición del proteasoma que produce el ixazomib es prolongada: una sola dosis mantiene el efecto durante varios días. Los intervalos sin medicamento permiten que las células sanas, en especial las de la médula ósea encargadas de producir plaquetas, se recuperen. Ese diseño de dosificación semanal con una semana de descanso es justamente lo que hace tolerable el tratamiento a largo plazo.
Sí, lo recomendable es fijar un día concreto —por ejemplo, todos los lunes— y respetarlo durante todo el ciclo, además de mantener aproximadamente la misma hora. Esto mantiene un intervalo constante de siete días entre dosis, que es lo que se estudió en los ensayos clínicos, y reduce el riesgo de olvidos o de tomas demasiado próximas entre sí.
En ayunas. Los alimentos, sobre todo las comidas ricas en grasa, disminuyen de forma significativa la cantidad de medicamento que se absorbe. La indicación es tomarlo al menos una hora antes de comer o dos horas después. Una opción práctica para muchos pacientes es tomarlo al despertar y desayunar una hora más tarde, o bien antes de dormir si han cenado dos horas antes.
Entera, con agua, sin abrirla, masticarla ni triturarla. Extráigala del blíster justo antes de tomarla y trague la cápsula completa. Evite tomarla con jugo de toronja u otras bebidas que puedan interferir; el agua simple es la mejor opción.
No, en ningún caso. Además de alterar la absorción y, por tanto, la eficacia del tratamiento, el contenido de la cápsula es un medicamento citotóxico que puede irritar la piel, los ojos y las mucosas por contacto directo. Si tiene dificultad para tragar cápsulas, coménteselo a su hematólogo para que valore alternativas; nunca resuelva el problema abriéndola.
La regla es clara: puede tomar la dosis olvidada solo si faltan 72 horas o más para la siguiente dosis programada. Si faltan menos de 72 horas, omita la dosis olvidada y continúe con el calendario habitual. Nunca tome dos cápsulas para compensar una toma perdida. Ante cualquier duda, consulte a su médico o farmacéutico antes de tomarla.
No repita la dosis. Aunque el vómito ocurra poco después de tomar la cápsula, la indicación es esperar hasta la siguiente toma programada y continuar con el calendario normal. Informe a su médico si presenta vómito de forma repetida, ya que puede indicar antieméticos preventivos o valorar un ajuste del tratamiento.
Comuníquese de inmediato con su hematólogo o acuda a urgencias, llevando el empaque del medicamento. La sobredosis de ixazomib se ha asociado con náuseas, vómito, diarrea y, sobre todo, con un mayor riesgo de trombocitopenia grave, además de casos aislados de complicaciones serias. No existe un antídoto específico, por lo que el manejo consiste en vigilancia estrecha y tratamiento de soporte. Cuanto antes se comunique, mejor.
De forma periódica se solicitan biometría hemática completa —con especial atención al recuento de plaquetas—, pruebas de función hepática, función renal, electrolitos y calcio, además de los marcadores del mieloma (componente M y cadenas ligeras libres). En algunos momentos del seguimiento se añaden aspirado de médula ósea y estudios de imagen ósea. Nunca acuda a la consulta sin los análisis solicitados: la dosis del siguiente ciclo depende de ellos.
Porque la trombocitopenia es el efecto adverso más característico del ixazomib. Las plaquetas son las células que forman los coágulos y detienen los sangrados; cuando bajan demasiado, aumenta el riesgo de hemorragia. Su descenso sigue además un patrón muy reconocible dentro del ciclo, lo que permite anticiparlo y programar los controles en el momento adecuado.
Durante los primeros tres ciclos suele solicitarse al menos mensualmente y, con frecuencia, cada semana o cada dos semanas, ya que es cuando se identifica el patrón individual de cada paciente. El punto más bajo de plaquetas, llamado nadir, ocurre habitualmente entre los días 14 y 21 del ciclo, y la recuperación se produce antes del inicio del siguiente. Una vez estabilizado el tratamiento, la frecuencia puede espaciarse según indique el hematólogo.
Porque el ixazomib se metaboliza principalmente en el hígado y puede elevar las enzimas hepáticas; se han descrito casos de daño hepático, incluida la lesión hepatocelular. Además, la lenalidomida que acompaña al esquema también puede afectar al hígado. Vigilar las transaminasas y la bilirrubina permite detectar el problema antes de que aparezcan síntomas y ajustar la dosis a tiempo.
Comparando la evolución del componente M en sangre y orina y de las cadenas ligeras libres ciclo tras ciclo, según los criterios de respuesta del International Myeloma Working Group. Se valoran también la función renal, el calcio, la hemoglobina y los síntomas óseos. Cuando es necesario confirmar una respuesta profunda o una sospecha de progresión, se recurre al aspirado de médula ósea y a estudios de imagen. Una elevación aislada de un marcador no significa por sí sola que el tratamiento haya fallado: la tendencia a lo largo de varios controles es lo que cuenta.
Porque el objetivo es encontrar la dosis máxima que cada paciente tolera sin efectos adversos limitantes, y esa dosis puede variar con el tiempo. Los cambios responden a los recuentos de plaquetas, a la aparición o el empeoramiento de neuropatía, a alteraciones hepáticas, a cambios en la función renal o a la introducción de otros medicamentos que interaccionan. Un ajuste de dosis es una señal de que el tratamiento se está personalizando, no de que esté fracasando.
Los más comunes son la trombocitopenia, la diarrea, el estreñimiento, las náuseas, el vómito, la neuropatía periférica, la erupción cutánea, el edema periférico (hinchazón, sobre todo de piernas) y el dolor de espalda. Cuando se administra con lenalidomida y dexametasona, se suman los efectos propios de esos medicamentos, como el riesgo de trombosis, el insomnio o la elevación del azúcar en sangre.
Sí, es su efecto adverso más característico y afecta a una proporción importante de los pacientes. El descenso sigue un patrón cíclico y reversible: las plaquetas bajan hacia los días 14 a 21 del ciclo y se recuperan antes del siguiente. Por eso el manejo consiste en programar los análisis en los momentos clave, ajustar la dosis cuando el descenso es marcado y, en casos concretos, retrasar el inicio del ciclo siguiente.
Los signos de alarma son la aparición de moretones sin haberse golpeado, pequeños puntos rojos en la piel (petequias), sangrado de encías o de nariz que cuesta detener, sangrado prolongado tras un corte pequeño, sangre en la orina o en las heces, heces negras, menstruación mucho más abundante de lo habitual, y dolor de cabeza intenso o confusión, que exigen atención urgente. Ante cualquiera de ellos, contacte a su médico sin esperar al siguiente control.
Sí, las alteraciones digestivas son muy frecuentes y, curiosamente, pueden ir en ambas direcciones: unos pacientes presentan diarrea y otros estreñimiento, a veces alternándose. La mayoría son de intensidad leve o moderada y se controlan con medicamentos de soporte —antidiarreicos, laxantes suaves o antieméticos— indicados por su médico, junto con hidratación abundante y ajustes de la alimentación. Avise si la diarrea es intensa o persistente, ya que puede provocar deshidratación y alterar la función renal.
Sí, aunque con menor frecuencia y gravedad que otros inhibidores del proteasoma administrados por vía intravenosa. Se trata de una neuropatía predominantemente sensitiva: afecta sobre todo a la sensibilidad y no tanto a la fuerza. Suele manifestarse en manos y pies, con un patrón descrito como "de guante y calcetín". El riesgo aumenta en pacientes que ya tenían neuropatía por diabetes o por tratamientos previos.
Comuníquelo cuanto antes, sin esperar a que empeore. La neuropatía detectada a tiempo suele mejorar reduciendo la dosis o suspendiendo temporalmente el medicamento, mientras que la que se deja avanzar puede volverse permanente. Describa con detalle si es solo hormigueo, si duele, si le impide abotonarse la ropa o caminar con seguridad. El médico puede indicar medicamentos para el dolor neuropático y ajustar el tratamiento.
Sí. El edema periférico, es decir, la hinchazón de pies, tobillos y piernas, es un efecto frecuente, al que también contribuye la dexametasona del esquema. Ayuda elevar las piernas al descansar, moderar el consumo de sal y usar medias de compresión si su médico lo indica. Consulte si la hinchazón aparece de forma rápida, si es de una sola pierna con dolor, o si se acompaña de falta de aire, ya que pueden indicar trombosis o problemas cardiacos.
Sí, la erupción cutánea es un efecto conocido y suele ser leve o moderada, con manchas rojas o pequeñas elevaciones, a veces con comezón. Se maneja con humectantes, antihistamínicos y corticosteroides tópicos según indicación médica. Es importante avisar de inmediato si aparecen ampollas, descamación extensa, lesiones en la boca o los ojos, o fiebre acompañando a la erupción, ya que se han reportado reacciones cutáneas graves que requieren suspender el medicamento.
Sí. Se han descrito elevaciones de las enzimas hepáticas y, con menor frecuencia, casos de daño hepático, incluida la lesión hepatocelular y la colestasis. Por eso las pruebas de función hepática forman parte del seguimiento habitual. Avise si presenta coloración amarilla de la piel o los ojos, orina oscura, heces claras, dolor en la parte superior derecha del abdomen, náuseas persistentes o cansancio inusual.
Acuda a urgencias o contacte a su médico sin demora ante sangrado que no se detiene o sangre en orina o heces; fiebre de 38 °C o más u otros signos de infección; dolor de cabeza intenso, confusión, alteraciones visuales o convulsiones; falta de aire, dolor en el pecho o hinchazón dolorosa de una pierna; erupción con ampollas o afectación de mucosas; coloración amarilla de piel u ojos; diarrea o vómito intensos con signos de deshidratación; y disminución importante de la cantidad de orina.
Informe si tiene o ha tenido enfermedad hepática o enfermedad renal, incluida la diálisis; neuropatía previa por diabetes o por otros tratamientos; antecedentes de trombosis, infarto o accidente cerebrovascular; problemas de sangrado o plaquetas bajas; infecciones activas; diabetes o hipertensión; y alergias a medicamentos. Mencione también si está embarazada, planea estarlo, amamanta, o si su pareja podría quedar embarazada.
Sí. En pacientes con insuficiencia hepática moderada o grave, el organismo elimina el ixazomib más despacio, por lo que la dosis inicial recomendada se reduce de 4 mg a 3 mg. En la insuficiencia hepática leve no se requiere ajuste inicial. En todos los casos se refuerza la vigilancia de las enzimas del hígado durante el tratamiento.
Sí. En la insuficiencia renal grave, definida como una depuración de creatinina menor de 30 mL/min, la dosis inicial recomendada también se reduce a 3 mg. En la insuficiencia renal leve o moderada no se requiere ajuste. Este punto es especialmente relevante en el mieloma múltiple, ya que la propia enfermedad daña con frecuencia los riñones.
Sí. En pacientes con enfermedad renal terminal que requieren hemodiálisis, la dosis inicial recomendada es de 3 mg. Como el ixazomib se une intensamente a las proteínas del plasma y no se elimina de forma significativa por la diálisis, puede tomarse sin considerar el horario de las sesiones. Aun así, el hematólogo y el nefrólogo deben coordinar el seguimiento.
Es una situación prevista en el protocolo y no supone el fracaso del tratamiento. Habitualmente se suspende el medicamento hasta que el efecto adverso se resuelve —por ejemplo, hasta que las plaquetas se recuperan o la neuropatía mejora— y después se reanuda, con frecuencia a una dosis menor. Si el problema se repite pese a los ajustes, o si la enfermedad progresa durante la pausa, el hematólogo valorará cambiar de esquema.
Las interacciones más relevantes son con los inductores potentes del CYP3A, la vía por la que se metaboliza el ixazomib. Entre ellos están la rifampicina, la carbamazepina, la fenitoína, el fenobarbital y la hierba de San Juan. También debe informarse de anticoagulantes, antiagregantes y antiinflamatorios, que suman riesgo de sangrado con las plaquetas bajas, y de cualquier medicamento con toxicidad hepática o neurológica.
Porque productos aparentemente inofensivos pueden alterar de forma importante la concentración del medicamento en sangre. La hierba de San Juan, un suplemento de venta libre, es el ejemplo clásico: reduce de manera significativa la cantidad de ixazomib disponible y puede hacer que el tratamiento pierda eficacia sin que nadie lo advierta. Lleve siempre una lista actualizada de todo lo que toma, incluidos los productos naturales, y consulte antes de iniciar cualquier suplemento nuevo.
Sí. Los inductores potentes del CYP3A aceleran la degradación del ixazomib y reducen su concentración en sangre, con el riesgo de que el mieloma no se controle adecuadamente. Por ello se recomienda evitar su uso concomitante. Si el paciente necesita de forma imprescindible alguno de estos fármacos, por ejemplo un antiepiléptico, el hematólogo y el especialista correspondiente deben buscar una alternativa o vigilar la respuesta con especial atención.
Hay que tener en cuenta que los efectos y las interacciones de los tres se suman. La lenalidomida aumenta el riesgo de trombosis, por lo que suele indicarse profilaxis con aspirina o anticoagulantes, y requiere ajuste según la función renal. La dexametasona eleva el azúcar en sangre, puede causar insomnio y gastritis, aumenta el riesgo de infecciones y también interactúa con el CYP3A. Antes de añadir cualquier medicamento nuevo, incluidos antibióticos, antifúngicos o antiácidos, consulte con el equipo que lleva su tratamiento.
No. Ninlaro puede causar daño al feto y no debe utilizarse durante el embarazo, salvo situaciones excepcionales valoradas por el equipo médico. A esto se suma que la lenalidomida, que forma parte del esquema, es un teratógeno conocido con restricciones estrictas de prescripción por su capacidad de producir malformaciones graves. Antes de iniciar el tratamiento se realiza una prueba de embarazo.
Las mujeres con capacidad de embarazarse deben utilizar un método anticonceptivo eficaz durante todo el tratamiento y mantenerlo al menos 90 días después de la última dosis. Cuando el esquema incluye lenalidomida, se aplican además los requisitos de su programa de prevención del embarazo, que suele exigir dos métodos anticonceptivos y pruebas de embarazo periódicas. Conviene saber que la dexametasona puede reducir la eficacia de los anticonceptivos hormonales, por lo que debe consultarse el método más adecuado.
Los hombres deben utilizar un método anticonceptivo de barrera (preservativo) durante el tratamiento y durante al menos 90 días después de la última dosis, incluso si se han sometido a una vasectomía, ya que la lenalidomida está presente en el semen. Se recomienda además no donar semen ni sangre durante ese periodo y consultar sobre la preservación de la fertilidad antes de iniciar el tratamiento si desean tener hijos.
Informe a su hematólogo de inmediato y suspenda el tratamiento únicamente siguiendo su indicación. El equipo médico valorará la situación, coordinará la atención con el obstetra y notificará el caso al programa de farmacovigilancia correspondiente, obligatorio cuando el esquema incluye lenalidomida. La misma indicación aplica si la pareja de un paciente varón queda embarazada durante el tratamiento.
No se recomienda. Se desconoce si el ixazomib pasa a la leche materna, pero por su potencial de causar efectos graves en el lactante la indicación es no amamantar durante el tratamiento y mantener la suspensión durante el periodo que indique su médico tras la última dosis. Consulte con su equipo médico si desea reanudar la lactancia más adelante.
Deben conservarse a temperatura ambiente, sin superar los 30 °C, en su empaque original y protegidos de la humedad. No deben congelarse ni refrigerarse. Manténgalos fuera del alcance de los niños y de las mascotas, y evite guardarlos en el baño o en la cocina, donde la humedad y los cambios de temperatura son mayores.
Sí. El blíster protege la cápsula de la humedad y de la luz, y su etiqueta identifica la concentración y el lote. La cápsula debe extraerse justo antes de tomarla y no debe pasarse a pastilleros ni a otros recipientes. Esta indicación es especialmente importante en un esquema donde se manejan varios medicamentos con calendarios distintos y confundir una cápsula sería fácil.
Evite el contacto directo del polvo con la piel y los ojos. No lo toque con las manos desnudas: use guantes desechables para recogerlo, limpie la superficie con una toalla húmeda desechable y lave la zona con agua y jabón. Si el polvo llega a la piel, lávela con abundante agua y jabón; si entra en contacto con los ojos, enjuáguelos con agua durante al menos 15 minutos y consulte a un médico. Deseche el material contaminado según las indicaciones del prospecto y avise a la farmacia para reponer la dosis.
Lávese las manos antes y después de manipular la cápsula, no la saque del blíster hasta el momento de tomarla y no permita que otras personas la manipulen, en especial mujeres embarazadas y niños. Guarde el medicamento en un lugar seguro, seco y fuera del alcance de los niños. No deseche las cápsulas sobrantes ni los envases en la basura común ni en el inodoro: llévelos a la farmacia o al centro oncológico para su desecho adecuado.
Sí. Ninlaro es un medicamento oncológico de prescripción y su venta requiere receta médica emitida por el hematólogo u oncólogo tratante, con nombre y cédula profesional del médico y datos del paciente. Ninguna farmacia formal lo dispensa sin ella. Si un vendedor le ofrece el producto sin receta, considérelo una señal de alerta clara sobre su procedencia.
Precios de referencia actualizados al 20 de August de 2026. Los precios pueden variar entre farmacias y con el tiempo.
En México, el precio de Ninlaro (Ixazomib) oscila aproximadamente entre $105000 MXN y $154062.91 MXN, según la marca, la presentación y la farmacia.
Cada caja de Ninlaro contiene 3 cápsulas, que corresponden a las tres tomas semanales de un ciclo de 28 días: es decir, una caja equivale aproximadamente a un mes de tratamiento con ixazomib. Las presentaciones de 2.3 mg y 4 mg no son medicamentos distintos, sino escalones de una misma dosis, y su precio es muy similar porque lo que se paga es el ciclo completo y no los miligramos. Un punto importante al calcular el gasto real: Ninlaro casi siempre se administra en combinación con lenalidomida y dexametasona, de modo que el costo mensual del esquema completo es superior al de esta caja. Conviene pedir al hematólogo la lista de los tres medicamentos y sus dosis para comparar precios de forma realista.
Ixazomib (citrato de ixazomib)
2.3 mg / 4 mg por cápsula (según presentación)
Inhibidor reversible del proteasoma 20S, con acción preferente sobre la subunidad beta 5
| Farmacia | Precio |
|---|---|
| Farmacia Oncológica Santa RitaFarmacia de alta especialidad · medicamento auténtico verificado | $105,000 MXNComprar ahora |
| Farmacias Especializadas | $116,664.83 MXN |
| Farma Leal | $154,062.91 MXN |
| Farmacia | Precio |
|---|---|
| Farmacia Oncológica Santa RitaFarmacia de alta especialidad · medicamento auténtico verificado | $105,000 MXNComprar ahora |
| Farmacias Especializadas | $116,664.83 MXN |
| Vida Farmacias | $117,843.26 MXN |
Precios de referencia recabados de farmacias especializadas en México. No constituyen una oferta de venta ni reemplazan la cotización directa con cada establecimiento.
Para identificar Ninlaro 2.3 mg y Ninlaro 4 mg originales, revise que la caja llegue sellada, con el nombre del laboratorio (Takeda), el número de lote y la fecha de caducidad legibles y coincidentes entre el estuche y el blíster individual de cada cápsula, y confirme que la concentración impresa en el blíster es la misma que indica su receta. Desconfíe de los precios muy por debajo del mercado y de las ventas por redes sociales, aplicaciones de mensajería o sitios sin domicilio verificable: el ixazomib es un oncológico de alta especialidad que se toma solo tres veces al mes, por lo que una cápsula adulterada o de menor potencia no produce ningún síntoma inmediato y el mieloma puede seguir avanzando hasta que lo revelen los análisis de control, meses después. Adquiéralo únicamente en farmacias con farmacéutico responsable que emitan factura y verifique que el lote no tenga avisos de alerta publicados por COFEPRIS.
En nuestras referencias de 2026, la caja con 3 cápsulas va de $105,000 a $154,062.91 MXN en la presentación de 2.3 mg y de $105,000 a $117,843.26 MXN en la de 4 mg. Farmacia Oncológica Santa Rita ofrece el precio más accesible en ambas. Recuerde que una caja cubre un ciclo de 28 días y que el esquema completo suele incluir además lenalidomida y dexametasona.
Ninlaro contiene ixazomib, un inhibidor del proteasoma por vía oral. Se utiliza para el tratamiento del mieloma múltiple, un cáncer de las células plasmáticas de la médula ósea, en combinación con lenalidomida y dexametasona, en pacientes que han recibido al menos un tratamiento previo.
Contienen el mismo principio activo y solo cambia la cantidad por cápsula. La de 4 mg es la dosis inicial estándar; la de 2.3 mg corresponde a un escalón de dosis reducida que se utiliza cuando aparecen efectos adversos o cuando el paciente tiene alteración hepática o renal importante. Nunca cambie de una a otra sin indicación del hematólogo.
Porque el ixazomib inhibe el proteasoma de forma prolongada y los días de descanso permiten que las células sanas, sobre todo las de la médula ósea encargadas de producir plaquetas, se recuperen. El esquema estándar es una cápsula los días 1, 8 y 15 de cada ciclo de 28 días, con dos semanas sin medicamento antes del siguiente ciclo.
No. La cápsula debe tragarse entera con agua, sin abrirla, triturarla ni masticarla. Su contenido puede irritar la piel y las mucosas, y alterar la cantidad de medicamento que se absorbe. Si una cápsula se rompe, evite el contacto directo con el polvo y siga las indicaciones de limpieza del prospecto.
Sí. Ninlaro es un medicamento de prescripción y su venta requiere receta médica emitida por el hematólogo u oncólogo tratante, con nombre y cédula profesional del médico y datos del paciente. Ninguna farmacia formal lo dispensa sin ella.