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Si a usted o a un familiar le indicaron Oncaspar, esta guía está pensada para pacientes: primero explica de forma clara qué es el medicamento, cómo actúa contra la leucemia linfoblástica aguda y qué vigilancia requiere, y después detalla su precio en México por farmacia. Así puede resolver sus dudas antes y durante el tratamiento, y comprarlo con seguridad.
Nota editorial: Oncaspar 3750 UI contiene pegaspargasa, un medicamento antineoplásico utilizado como parte de esquemas de tratamiento para la leucemia linfoblástica aguda (LLA). La pegaspargasa es una forma pegilada de la enzima L-asparaginasa y actúa reduciendo la cantidad de asparagina disponible en la sangre. Las células de la leucemia linfoblástica dependen en gran medida de la asparagina disponible para producir proteínas y sobrevivir, por lo que su disminución contribuye al efecto antileucémico del tratamiento. Oncaspar no se utiliza normalmente como tratamiento único, sino como parte de protocolos de quimioterapia que incluyen otros medicamentos. Puede administrarse por vía intravenosa o intramuscular, según la indicación y el protocolo utilizado. El tratamiento requiere vigilancia médica y análisis periódicos debido a riesgos importantes como reacciones de hipersensibilidad, pancreatitis, alteraciones de la coagulación, trombosis, hemorragias, toxicidad hepática y alteraciones de la glucosa.
Oncaspar es un medicamento oncológico inyectable cuyo principio activo es la pegaspargasa, una enzima modificada. La presentación de 3,750 UI corresponde al contenido de un frasco ámpula. Sirve para tratar la leucemia linfoblástica aguda, un cáncer de las células precursoras de los linfocitos que se origina en la médula ósea, y forma parte de los protocolos de quimioterapia combinada tanto en niños como en adultos.
La pegaspargasa es la enzima L-asparaginasa unida a moléculas de polietilenglicol, un proceso llamado pegilación. Su mecanismo es distinto al de casi cualquier otro medicamento oncológico: en lugar de atacar directamente a la célula tumoral, elimina de la sangre un nutriente. Concretamente degrada la asparagina, un aminoácido necesario para fabricar proteínas. Al desaparecer de la circulación, las células que no pueden producirla por sí mismas quedan sin material para funcionar y mueren.
Oncaspar es L-asparaginasa, pero en una versión mejorada. La enzima original, obtenida de la bacteria Escherichia coli, permanece poco tiempo en el organismo y provoca reacciones alérgicas con frecuencia, ya que el sistema inmunológico reconoce con facilidad una proteína bacteriana. Al recubrirla con polietilenglicol se logran dos cosas: la enzima dura mucho más tiempo activa, lo que permite espaciar las aplicaciones a una cada dos semanas en lugar de varias por semana, y queda parcialmente "camuflada" frente al sistema inmunológico, reduciendo las reacciones alérgicas.
Porque las células de la leucemia linfoblástica tienen una debilidad metabólica muy específica: carecen o tienen muy poca cantidad de la enzima asparagina sintetasa, que es la que permite a una célula fabricar su propia asparagina. Las células sanas sí la tienen y pueden autoabastecerse. Al vaciar la sangre de asparagina, el tratamiento afecta selectivamente a las células leucémicas y respeta en buena medida a las normales. Esta selectividad convirtió a la asparaginasa en un componente esencial de los protocolos que han elevado las tasas de curación de la LLA infantil.
Sin asparagina disponible, la célula leucémica no puede sintetizar proteínas. Se detiene la producción de las moléculas que necesita para crecer y dividirse, se acumula estrés dentro de la célula y finalmente se activa la apoptosis, es decir, el programa de muerte celular. El efecto es rápido y depende de mantener niveles indetectables de asparagina durante todo el periodo que marca el protocolo, razón por la cual conservar la actividad de la enzima es tan importante.
Se le clasifica dentro de los medicamentos antineoplásicos y forma parte de los esquemas de quimioterapia, aunque su mecanismo no es el de la quimioterapia clásica. Los citotóxicos tradicionales dañan el ADN o el proceso de división celular; la pegaspargasa actúa privando de un nutriente. Esa diferencia explica su perfil de efectos adversos: no provoca la caída del cabello ni la mielosupresión profunda típicas de otros fármacos, pero sí pancreatitis, alteraciones de la coagulación y elevación de la glucosa.
Siempre junto con otros medicamentos. Forma parte de protocolos multifarmacológicos que incluyen corticosteroides, vincristina, antraciclinas, metotrexato y otros agentes, administrados en fases sucesivas durante meses o años. Nunca se utiliza como tratamiento único: su aporte consiste en sumar un mecanismo de acción completamente distinto al del resto del esquema, lo que dificulta que las células leucémicas desarrollen resistencia.
Se integra en las distintas fases del protocolo según el esquema elegido por el centro tratante. Habitualmente se administra en la fase de inducción, cuyo objetivo es alcanzar la remisión, y se repite en las fases posteriores de consolidación e intensificación, destinadas a eliminar la enfermedad residual. Cada aplicación se programa en un día concreto del protocolo, coordinada con el resto de los medicamentos.
Sí. Su indicación abarca a pacientes pediátricos y adultos con leucemia linfoblástica aguda. En niños, la asparaginasa es un pilar histórico de los protocolos que han logrado tasas de curación muy altas. En adultos y adolescentes, los protocolos de tipo pediátrico que incluyen asparaginasa han mejorado los resultados frente a los esquemas clásicos, aunque la toxicidad —sobre todo hepática, pancreática y trombótica— tiende a ser mayor conforme aumenta la edad, lo que exige una vigilancia más estrecha.
Puede emplearse en la inducción, en la consolidación y en las fases de intensificación o reinducción, según el protocolo. El número total de dosis varía considerablemente entre esquemas, desde unas pocas hasta más de una decena a lo largo del tratamiento. Su uso en la fase de mantenimiento es menos habitual. El calendario exacto lo define el protocolo del centro y el riesgo asignado a cada paciente.
Valora el diagnóstico y el grupo de riesgo, la función hepática, los antecedentes de pancreatitis, trombosis o hemorragia grave asociados a asparaginasa —que constituyen contraindicaciones—, las reacciones alérgicas previas al medicamento, el estado de la coagulación y los niveles de glucosa. También considera la edad y las enfermedades concomitantes, ya que condicionan el riesgo de toxicidad.
Se evalúa a dos niveles. En cuanto a la leucemia, mediante el aspirado de médula ósea, el recuento de blastos y, sobre todo, la medición de la enfermedad residual medible, que detecta células leucémicas en proporciones mínimas. En cuanto al medicamento, mediante la medición de la actividad de asparaginasa en sangre, que confirma si la enzima está trabajando o si ha sido neutralizada. Ambas evaluaciones se complementan.
Se administra por inyección intramuscular o por infusión intravenosa, siempre en un hospital o centro oncológico por personal capacitado. La infusión intravenosa se realiza de forma lenta, habitualmente en una a dos horas y diluida en solución compatible. La vía intramuscular limita el volumen por sitio de inyección, por lo que dosis altas pueden requerir varios puntos de aplicación.
Sí, ambas vías están autorizadas y la elección depende del protocolo y de la práctica del centro. La vía intravenosa resulta más cómoda para el paciente, sobre todo si ya tiene un catéter central, y permite detener la administración de inmediato si aparece una reacción. La vía intramuscular se asocia en algunos estudios con reacciones alérgicas menos intensas, aunque resulta más dolorosa y requiere repartir el volumen. Los niveles de actividad enzimática alcanzados son comparables.
Se calcula en unidades internacionales por metro cuadrado de superficie corporal, siendo la dosis más habitual en los protocolos de 2,500 UI/m². En pacientes menores de cierta edad o de baja superficie corporal, algunos protocolos utilizan el cálculo por kilogramo de peso. A partir del resultado se determina el volumen exacto que debe extraerse del frasco.
Sí, en la mayoría de los protocolos. La superficie corporal, obtenida a partir del peso y la estatura, refleja mejor que el peso aislado el volumen en el que se distribuye el medicamento. Como los niños crecen durante los meses que dura el tratamiento, la superficie corporal debe recalcularse periódicamente para que la dosis siga siendo la correcta.
Habitualmente cada 14 días, es decir, no más de una vez cada dos semanas. Ese intervalo es consecuencia directa de la pegilación: la enzima permanece activa mucho más tiempo que la asparaginasa clásica, que requería aplicaciones varias veces por semana. El número total de dosis dentro del tratamiento depende del protocolo.
Porque puede provocar reacciones de hipersensibilidad graves, incluida la anafilaxia, que requieren atención inmediata con adrenalina, oxígeno y líquidos intravenosos. Además, su preparación exige técnica aséptica, cálculo exacto de la dosis y un manejo cuidadoso: la solución no debe agitarse, ya que la agitación destruye la enzima. Bajo ninguna circunstancia debe aplicarse en el domicilio ni por personas sin capacitación oncológica.
Durante la administración se controlan los signos vitales y se observa la aparición de síntomas de alergia. Después se mantiene al paciente en observación durante al menos una hora, con equipo de reanimación disponible. En los días siguientes se vigilan la glucosa, la amilasa y la lipasa, las pruebas de función hepática y los parámetros de coagulación, además de los síntomas que el paciente reporte en casa.
Avise al centro cuanto antes para reprogramar. Los protocolos de leucemia dependen de una secuencia temporal precisa, y los retrasos pueden reducir la eficacia del tratamiento. Sin embargo, en ocasiones el propio equipo médico decide posponer una dosis por toxicidad —por ejemplo, si hay pancreatitis, alteración hepática importante o una infección activa—, y en esos casos el retraso forma parte del manejo correcto. Nunca acuda a otro centro a que le apliquen la dosis por su cuenta.
Sí, es uno de sus riesgos más característicos. Al tratarse de una proteína de origen bacteriano, el sistema inmunológico puede reconocerla como extraña y generar anticuerpos contra ella. La pegilación reduce esa probabilidad frente a la asparaginasa clásica, pero no la elimina. Las reacciones son más frecuentes en dosis posteriores a la primera, cuando ya existe sensibilización previa.
Pueden aparecer urticaria o ronchas, comezón, enrojecimiento de la piel, hinchazón de cara, labios o párpados, dolor o inflamación en el sitio de la inyección, sensación de opresión en el pecho o la garganta, tos, sibilancias, dificultad para respirar, dolor abdominal, náuseas, mareo y descenso de la presión arterial. Suelen presentarse durante la administración o en la hora siguiente.
Sí. La anafilaxia es una reacción potencialmente mortal que puede cursar con broncoespasmo, hinchazón de la vía aérea, caída brusca de la presión arterial y pérdida de la conciencia. Por eso el medicamento se administra siempre en un entorno con equipo de reanimación y con adrenalina disponible de inmediato, y por eso se mantiene la observación posterior aunque la aplicación haya transcurrido sin incidencias.
El personal detiene de inmediato la administración y aplica el protocolo de urgencia: adrenalina si la reacción es grave, oxígeno, antihistamínicos, corticosteroides y líquidos intravenosos, con monitorización continua. Como paciente o acompañante, su papel es avisar en cuanto note cualquier síntoma, incluso si parece leve, sin esperar a comprobar si cede solo.
No. Tras una reacción de hipersensibilidad grave, la pegaspargasa está contraindicada y no debe volver a administrarse. Esto no significa que el paciente se quede sin asparaginasa: existen preparaciones alternativas, como la asparaginasa derivada de Erwinia, que el hematólogo puede utilizar porque el sistema inmunológico no la reconoce de la misma manera. Mantener la asparaginasa en el protocolo, en alguna de sus formas, es importante para la eficacia del tratamiento.
Porque las reacciones alérgicas pueden aparecer minutos u horas después de terminada la aplicación, y algunas son bifásicas: mejoran y luego reaparecen. Por eso se mantiene la observación en el centro durante al menos una hora y se instruye a la familia sobre los síntomas de alarma antes de volver a casa. Si aparecen en el domicilio, hay que acudir a urgencias indicando que se recibió pegaspargasa ese día.
Sí, la pancreatitis es uno de sus efectos adversos más graves y característicos. El páncreas es especialmente sensible a la falta de asparagina, ya que produce grandes cantidades de enzimas digestivas y necesita un suministro constante de aminoácidos. La pancreatitis puede ser leve o llegar a ser grave, con necrosis o formación de pseudoquistes, y es una de las principales razones por las que se suspende definitivamente el medicamento.
El síntoma principal es un dolor abdominal intenso en la parte alta del abdomen que se irradia hacia la espalda, con frecuencia persistente y que empeora después de comer. Se acompaña habitualmente de náuseas, vómito, falta de apetito, distensión abdominal y, en ocasiones, fiebre. El paciente suele encontrar alivio parcial al inclinarse hacia adelante. Ante esta combinación, hay que acudir a urgencias.
Acudir a urgencias de inmediato e informar expresamente que está recibiendo asparaginasa, ya que ese dato cambia por completo el abordaje. No debe tomar analgésicos por su cuenta para "aguantar" el dolor ni esperar a la siguiente consulta. En el hospital se medirán la amilasa y la lipasa y se realizarán estudios de imagen. Confirmada la pancreatitis, el medicamento se suspende y el tratamiento pasa a ser de soporte.
Sí. Al afectar la función del páncreas, puede disminuir la producción de insulina y provocar hiperglucemia. Este efecto se potencia porque los protocolos de leucemia incluyen corticosteroides en dosis altas, que también elevan la glucosa. Por eso se realizan controles frecuentes de glucemia durante las fases del tratamiento que incluyen asparaginasa.
Sí. La hiperglucemia es frecuente y, en algunos casos, alcanza cifras que requieren tratamiento con insulina de forma temporal. En la mayoría de los pacientes es reversible al terminar la fase de tratamiento, pero puede ser importante mientras dura. Los síntomas a vigilar son sed intensa, orinar con mucha frecuencia, visión borrosa, cansancio marcado y pérdida de peso. Comuníquelos a su equipo médico.
Porque al bloquear la síntesis de proteínas no solo afecta a las células leucémicas: también reduce la producción hepática de las proteínas que regulan la coagulación. Disminuyen tanto los factores de coagulación (fibrinógeno, entre otros) como los anticoagulantes naturales (antitrombina, proteína C y proteína S). El resultado es un desequilibrio que puede inclinarse hacia la trombosis o hacia el sangrado, y a veces hacia ambos en momentos distintos.
Sí, y es una de sus complicaciones más frecuentes. El descenso de la antitrombina favorece la formación de coágulos, con especial predisposición a la trombosis de los senos venosos cerebrales y a la trombosis asociada a los catéteres venosos centrales. El riesgo aumenta con la edad, la presencia de catéter, la inmovilidad y el uso simultáneo de corticosteroides. Algunos centros vigilan la antitrombina y la reponen en casos seleccionados.
Sí, aunque con menor frecuencia que la trombosis. El descenso del fibrinógeno y de otros factores de coagulación puede favorecer el sangrado, riesgo que se suma al de la trombocitopenia provocada por el resto de la quimioterapia y por la propia leucemia. Por eso se vigilan de forma conjunta el recuento de plaquetas y las pruebas de coagulación.
Acuda de urgencia ante dolor, hinchazón, calor o enrojecimiento en una pierna o un brazo; dolor de cabeza intenso o inusual, alteraciones visuales, convulsiones, debilidad de un lado del cuerpo o dificultad para hablar, que pueden indicar trombosis cerebral; falta de aire repentina, dolor en el pecho al respirar o tos con sangre, compatibles con embolia pulmonar; e hinchazón del cuello, la cara o el brazo donde se encuentra el catéter.
Comunique de inmediato sangrado de nariz o encías que no se detiene, moretones que aparecen sin golpe, pequeños puntos rojos en la piel, sangre en la orina o en las heces, heces negras, vómito con sangre o con aspecto de café molido, menstruación mucho más abundante de lo normal, y cualquier sangrado tras un procedimiento que no cede con presión. El dolor de cabeza intenso también puede indicar un sangrado dentro del cráneo.
Se solicitan habitualmente tiempo de protrombina (TP) e INR, tiempo de tromboplastina parcial activada (TTPa), fibrinógeno, antitrombina, dímero D en caso de sospecha de trombosis, y biometría hemática con recuento de plaquetas. La frecuencia depende del protocolo y del estado del paciente. Ante la sospecha clínica de un coágulo se añaden estudios de imagen, como ultrasonido Doppler o resonancia magnética.
Sí. La hepatotoxicidad es un efecto adverso frecuente y puede manifestarse como elevación de las transaminasas y de la bilirrubina, descenso de la albúmina y del fibrinógeno —reflejo de la menor síntesis de proteínas— y acumulación de grasa en el hígado. En la mayoría de los casos es reversible, pero puede obligar a retrasar o suspender dosis. El riesgo es mayor en adolescentes, adultos, personas con obesidad y quienes ya tenían alteración hepática.
Se solicitan transaminasas (ALT y AST), bilirrubina total y directa, fosfatasa alcalina, albúmina y fibrinógeno, junto con los tiempos de coagulación. Estos análisis se realizan antes de cada dosis y con la periodicidad que marque el protocolo, y son los que determinan si la siguiente aplicación puede administrarse en la fecha prevista.
Los signos a vigilar son coloración amarilla de la piel o de los ojos, orina oscura, heces claras, dolor o sensación de presión en la parte superior derecha del abdomen, náuseas persistentes, pérdida de apetito, cansancio inusual, comezón generalizada y aumento del perímetro abdominal por acumulación de líquido. Comuníquelos sin esperar al siguiente control.
Además de los hepáticos y de coagulación, se solicitan de forma periódica glucosa, amilasa y lipasa para detectar pancreatitis, biometría hemática completa, función renal, electrolitos —incluidos calcio y magnesio— y triglicéridos, que pueden elevarse de forma notable con la asparaginasa. En determinados centros se añade la medición de la actividad de asparaginasa.
Porque es la única forma de confirmar que el medicamento está funcionando realmente. Existe un fenómeno llamado inactivación silenciosa: el organismo genera anticuerpos que neutralizan la enzima sin que aparezca ninguna reacción alérgica visible. El paciente parece tolerar perfectamente las aplicaciones mientras la asparagina vuelve a estar disponible para las células leucémicas. Midiendo la actividad enzimática en sangre se detecta esa situación y se puede cambiar a otra preparación de asparaginasa.
Son anticuerpos que el sistema inmunológico produce contra la enzima al reconocerla como una proteína extraña. Pueden provocar dos consecuencias: una reacción alérgica clínicamente evidente, o la inactivación silenciosa descrita arriba, en la que solo se pierde la eficacia. En ambos casos la solución suele ser cambiar a una asparaginasa de origen distinto, como la derivada de Erwinia, frente a la cual esos anticuerpos no actúan.
Los más relevantes por su gravedad son las reacciones de hipersensibilidad, la pancreatitis, las alteraciones de la coagulación con trombosis o hemorragia, la toxicidad hepática y la hiperglucemia. Otros efectos frecuentes son náuseas, vómito, falta de apetito, cansancio, fiebre, dolor en el sitio de la inyección, elevación de los triglicéridos y mayor riesgo de infecciones, este último compartido con el resto de la quimioterapia.
Acuda a urgencias ante dificultad para respirar, hinchazón de cara o garganta, urticaria extensa o mareo intenso; dolor abdominal intenso, sobre todo si se irradia a la espalda; dolor de cabeza intenso, convulsiones, alteraciones visuales o del habla, o debilidad de un lado del cuerpo; dolor o hinchazón en una extremidad, dolor de pecho o falta de aire; sangrado que no cede; coloración amarilla de piel u ojos; y fiebre de 38 °C o más, que en un paciente con leucemia siempre es una urgencia.
Informe de cualquier antecedente de pancreatitis, trombosis o hemorragia grave, en especial si se relacionaron con asparaginasa; de reacciones alérgicas previas a este medicamento; de enfermedad hepática; de diabetes o alteraciones de la glucosa; de trastornos de la coagulación en la familia; de enfermedad renal; y de infecciones activas. Mencione también todos los medicamentos y suplementos que toma.
No. El antecedente de pancreatitis asociada a un tratamiento previo con asparaginasa es una contraindicación para volver a administrarla, incluida la pegaspargasa, por el alto riesgo de que la complicación se repita y sea más grave. En estos casos el hematólogo diseña el protocolo sin asparaginasa o valora alternativas dentro del esquema.
Son determinantes. Los antecedentes de trombosis grave o hemorragia grave asociadas a asparaginasa previa, así como la insuficiencia hepática grave, figuran entre las contraindicaciones del medicamento. Cuando existen antecedentes menos severos, no se contraindica de forma automática, pero se refuerzan las medidas: vigilancia más estrecha de la coagulación, valoración de profilaxis antitrombótica y controles hepáticos más frecuentes.
Las interacciones más relevantes son con los anticoagulantes y antiagregantes (heparina, warfarina, aspirina, antiinflamatorios), que suman riesgo de sangrado en un contexto de coagulación ya alterada; con el metotrexato y otros citotóxicos, cuyo efecto puede modificarse según el orden y el momento de administración dentro del protocolo; con los corticosteroides, que potencian la hiperglucemia y el riesgo trombótico; y con medicamentos de metabolismo hepático, ya que la alteración del hígado puede modificar su eliminación. Informe siempre de todo lo que toma, incluidos productos naturales.
No se recomienda. La pegaspargasa puede causar daño al feto, y en estudios en animales se observaron malformaciones. Su uso durante el embarazo se reserva a situaciones excepcionales en las que el beneficio para la madre justifique claramente el riesgo, decisión que corresponde a un equipo multidisciplinario. Antes de iniciar el tratamiento suele solicitarse una prueba de embarazo.
Las mujeres con capacidad de embarazarse deben utilizar un método anticonceptivo eficaz no hormonal durante el tratamiento y durante los meses posteriores que indique su médico, habitualmente al menos tres tras la última dosis. Se recomienda un método de barrera o un dispositivo intrauterino. También conviene consultar sobre la preservación de la fertilidad antes de iniciar el protocolo completo de quimioterapia.
Sí, y es un punto que con frecuencia se pasa por alto. La pegaspargasa puede interferir indirectamente con los anticonceptivos hormonales, tanto por su efecto sobre el metabolismo hepático como por las alteraciones que produce en el hígado. Además, los anticonceptivos con estrógenos aumentan por sí mismos el riesgo de trombosis, ya elevado con este tratamiento. Por ambas razones se prefieren métodos no hormonales durante el tratamiento y en el periodo posterior indicado.
No se recomienda amamantar durante el tratamiento. Se desconoce si la pegaspargasa pasa a la leche materna y, por su potencial de causar efectos graves en el lactante, la indicación habitual es suspender la lactancia mientras dure el tratamiento y durante el periodo posterior que indique el equipo médico. Consulte con su hematólogo y su pediatra antes de reanudarla.
El frasco ámpula debe conservarse en refrigeración, entre 2 y 8 °C, en su empaque original y protegido de la luz. No debe congelarse ni agitarse: la agitación destruye la estructura de la enzima. El almacenamiento y la preparación los realiza personal capacitado de la farmacia hospitalaria, que además respeta los plazos establecidos una vez extraída la dosis.
Sí, la refrigeración continua es indispensable desde el laboratorio hasta el centro donde se administra. Si usted adquiere el medicamento en una farmacia y lo traslada al hospital, debe transportarlo en una hielera con geles refrigerantes, evitando el contacto directo del frasco con el hielo, y entregarlo cuanto antes al personal de salud. Pida siempre a la farmacia que documente el manejo en frío.
No. Un frasco congelado, expuesto a calor, agitado o que estuvo a temperatura ambiente más allá del tiempo permitido debe desecharse, aunque la solución parezca normal. La enzima pierde actividad de forma invisible: el paciente recibe la inyección sin notar nada y la asparagina vuelve a estar disponible para las células leucémicas. Ante cualquier duda sobre la conservación, informe al personal de salud antes de que se prepare la dosis.
Porque su preparación exige técnica aséptica, cálculo exacto de la dosis según la superficie corporal, inspección visual de la solución y un manejo sin agitación, además de tratarse de un medicamento citotóxico que requiere equipo de protección y desecho especial. Su administración necesita vigilancia de signos vitales y disponibilidad inmediata de adrenalina y equipo de reanimación por el riesgo de anafilaxia. Nunca debe aplicarse fuera de un entorno oncológico.
Sí. Oncaspar es un medicamento oncológico de prescripción y de uso hospitalario, por lo que su venta requiere receta médica emitida por el hematólogo u oncólogo tratante, con nombre y cédula profesional del médico y datos del paciente. Ninguna farmacia formal lo dispensa sin ella, y su aplicación debe realizarse en una unidad médica con personal capacitado. Si un vendedor le ofrece el producto sin receta, considérelo una señal de alerta sobre su procedencia.
Precios de referencia actualizados al 20 de August de 2026. Los precios pueden variar entre farmacias y con el tiempo.
En México, el precio de Oncaspar (Pegaspargasa) en su presentación de Frasco ámpula de 3,750 UI / 5 mL, solución inyectable intravenosa o intramuscular oscila aproximadamente entre $50000 MXN y $70000 MXN, según la farmacia.
El precio que se muestra corresponde a un frasco ámpula de Oncaspar 3,750 UI, no a un ciclo completo de tratamiento. La dosis de pegaspargasa se calcula según la superficie corporal del paciente, de modo que un adolescente o un adulto pueden requerir más de un frasco por aplicación, mientras que en un niño pequeño una fracción del frasco puede ser suficiente. Además, Oncaspar no se usa como tratamiento único: forma parte de protocolos de quimioterapia para la leucemia linfoblástica aguda que incluyen varios medicamentos y se administran a lo largo de meses, con aplicaciones separadas habitualmente por dos semanas. Conviene pedir al hematólogo el número de dosis previstas en el protocolo para estimar el gasto real.
Pegaspargasa
3,750 UI por frasco (750 UI/mL)
Enzima L-asparaginasa de Escherichia coli unida a polietilenglicol (pegilada), que degrada la asparagina circulante
| Farmacia | Precio (Frasco ámpula de 3,750 UI / 5 mL, solución inyectable intravenosa o intramuscular) |
|---|---|
| Farmacia Oncológica Santa RitaFarmacia de alta especialidad · medicamento auténtico verificado · cadena de frío garantizada | $50,000 MXNComprar ahora |
| Farmacias Especializadas | $51,171.95 MXN |
| Vida Farmacias | $70,000 MXN |
Precios de referencia recabados de farmacias especializadas en México. No constituyen una oferta de venta ni reemplazan la cotización directa con cada establecimiento.
Para identificar Oncaspar 3,750 UI original, revise que la caja llegue sellada, con el nombre del laboratorio, el número de lote y la fecha de caducidad legibles y coincidentes entre el estuche y la etiqueta del frasco ámpula. La solución debe verse transparente, incolora y sin partículas visibles; nunca debe estar turbia, con sedimento, con espuma abundante ni congelada. El producto debe entregarse frío, en empaque con control de temperatura. Desconfíe de los precios muy por debajo del mercado y de las ventas por redes sociales, aplicaciones de mensajería o sitios sin domicilio verificable: la pegaspargasa es una enzima que pierde su actividad si se congela, se agita o se rompe la cadena de frío, y una dosis inactiva no reduce la asparagina de la sangre, de modo que las células leucémicas siguen alimentándose sin que nada lo advierta hasta el siguiente control de médula ósea. Adquiéralo únicamente en farmacias con farmacéutico responsable que emitan factura y puedan documentar el manejo en refrigeración.
En nuestras referencias de 2026, el frasco ámpula de Oncaspar 3,750 UI va de $50,000 a $70,000 MXN según la farmacia, y Farmacia Oncológica Santa Rita ofrece el precio más accesible. Como la dosis se calcula por superficie corporal, el número de frascos necesarios varía entre pacientes: pida a su hematólogo la dosis exacta y el número de aplicaciones previstas en el protocolo.
Oncaspar contiene pegaspargasa, una forma pegilada de la enzima L-asparaginasa. Se utiliza como parte de los protocolos de quimioterapia para la leucemia linfoblástica aguda. Reduce la asparagina disponible en la sangre, un aminoácido del que las células leucémicas dependen para fabricar proteínas y sobrevivir, mientras que las células sanas pueden producirlo por sí mismas.
Depende de la superficie corporal del paciente, que se calcula a partir del peso y la estatura. Un niño pequeño puede requerir solo una parte del frasco, mientras que un adolescente o un adulto pueden necesitar más de uno por aplicación. El hematólogo o el farmacéutico de oncología pueden indicarle la cifra exacta de su esquema.
En la mayoría de los protocolos se administra cada 14 días, dentro de las fases de inducción, intensificación o consolidación del tratamiento de la leucemia linfoblástica aguda. La pegilación hace que la enzima permanezca activa mucho más tiempo que la asparaginasa clásica, lo que permite espaciar las aplicaciones.
Porque uno de sus efectos adversos importantes es la pancreatitis, es decir, la inflamación del páncreas. Un dolor abdominal intenso, sobre todo en la parte alta del abdomen y que se irradia a la espalda, acompañado de náuseas o vómito, debe evaluarse de urgencia y comunicando siempre que se está recibiendo asparaginasa.
Sí. Oncaspar es un medicamento oncológico de prescripción y de uso hospitalario; su venta requiere receta médica emitida por el hematólogo u oncólogo tratante, con nombre y cédula profesional del médico y datos del paciente. Además debe ser preparado y administrado por personal de salud capacitado.