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Si le recetaron Prograf después de un trasplante, esta guía está pensada para pacientes: primero explica de forma clara qué es el medicamento y cómo se usa, y después detalla su precio en México por farmacia. Así puede resolver sus dudas antes y durante el tratamiento, y comprarlo con seguridad.
Nota editorial: Prograf contiene tacrolimus, un medicamento inmunosupresor utilizado para prevenir el rechazo después de un trasplante de riñón, hígado, corazón y otros órganos. En México existen dos formulaciones principales: Prograf (liberación inmediata) y Prograf XL (liberación prolongada). Aunque ambas contienen tacrolimus, no son intercambiables miligramo por miligramo sin supervisión médica, ya que presentan diferencias en su absorción y esquema de administración.
Prograf es un medicamento inmunosupresor de administración oral cuyo principio activo es el tacrolimus. Sirve para prevenir el rechazo de un órgano trasplantado, es decir, para evitar que el sistema inmunitario del paciente ataque al órgano recibido por reconocerlo como extraño. También se utiliza para tratar episodios de rechazo que no responden a otros inmunosupresores.
El tacrolimus es un inhibidor de la calcineurina, una enzima clave en la activación de los linfocitos T, las células de defensa responsables del rechazo. Dentro del linfocito se une a una proteína transportadora y ese complejo bloquea la calcineurina, lo que impide la producción de interleucina-2, la señal que ordena a los linfocitos multiplicarse y atacar. El resultado es una respuesta inmunitaria contra el injerto mucho más débil.
Sí, y es uno de los más utilizados en trasplante. Es importante entender lo que eso implica: al frenar de forma deliberada la respuesta inmunitaria, protege al órgano trasplantado pero también reduce la capacidad del cuerpo para defenderse de infecciones y para vigilar la aparición de células anormales. De ahí las precauciones que acompañan al tratamiento.
Al bloquear la señal que activa a los linfocitos T, evita que el sistema inmunitario organice el ataque contra las células del órgano recibido. Ese bloqueo debe mantenerse de forma continua y en niveles estables: si la concentración del fármaco cae, los linfocitos recuperan actividad y puede desencadenarse un rechazo, incluso años después del trasplante y sin que el paciente sienta nada.
Se utiliza principalmente en trasplante de riñón, hígado y corazón, que son sus indicaciones aprobadas, y en la práctica clínica también forma parte de los esquemas de otros trasplantes de órgano sólido, como pulmón o páncreas. La dosis inicial y los niveles objetivo en sangre varían según el órgano trasplantado y el tiempo transcurrido desde la cirugía.
Ambos contienen tacrolimus, pero se liberan de forma distinta. Prograf es de liberación inmediata: el fármaco se absorbe con rapidez y por eso la dosis diaria se reparte en dos tomas. Prograf XL es de liberación prolongada: libera el tacrolimus de manera gradual a lo largo del día, lo que permite una sola toma diaria. La cantidad total de fármaco al día puede ser similar, pero la forma en que alcanza la sangre no lo es.
Prograf XL se toma una vez al día, habitualmente por la mañana. Prograf de liberación inmediata se toma dos veces al día, con unas 12 horas de diferencia entre ambas tomas. Confundir los esquemas es un error grave: tomar la formulación de liberación prolongada dos veces al día duplica la exposición al fármaco.
Sí, el cambio es posible y se realiza con cierta frecuencia para simplificar el tratamiento, pero siempre bajo indicación y vigilancia del especialista en trasplante. Tras el cambio es obligatorio medir los niveles de tacrolimus en sangre y ajustar la dosis, ya que la absorción no es idéntica entre las dos formulaciones y el paciente puede quedar infra o sobreinmunosuprimido.
Porque el tacrolimus tiene un margen terapéutico estrecho: la diferencia entre la concentración que protege el injerto y la que resulta tóxica para el riñón o el sistema nervioso es pequeña. Un cambio no supervisado, incluso conservando los mismos miligramos, puede desplazar los niveles fuera de ese margen y provocar rechazo o toxicidad. Por la misma razón conviene mantener siempre la misma marca y presentación, y avisar al equipo si la farmacia entrega un producto distinto al habitual.
No hay una respuesta única. La formulación de una toma diaria facilita la adherencia, algo especialmente valioso en tratamientos de por vida, y esa es su principal ventaja. La de liberación inmediata permite ajustes más finos y rápidos, útil en el periodo inicial tras el trasplante o cuando los niveles son inestables. La elección corresponde al equipo de trasplante según el momento clínico y las características de cada paciente.
Muy pronto: habitualmente en las primeras horas o días posteriores a la cirugía, según el órgano trasplantado y el protocolo del centro. Las dosis iniciales son más altas y se ajustan con rapidez guiándose por los niveles en sangre, que en esa etapa se miden con mucha frecuencia.
De por vida, mientras el órgano trasplantado siga funcionando. La dosis suele ir disminuyendo con el tiempo, porque el riesgo de rechazo es mayor en los primeros meses, pero el tratamiento no se suspende. Un paciente estable a los diez años del trasplante sigue necesitando inmunosupresión.
Sentirse bien no significa que el riesgo haya desaparecido: significa que el medicamento está funcionando. Al suspenderlo, el sistema inmunitario recupera su capacidad de atacar el injerto y puede desencadenarse un rechazo en cuestión de días o semanas, muchas veces sin síntomas hasta que el daño es avanzado. El rechazo puede llevar a la pérdida definitiva del órgano.
Sí. La adherencia irregular es una de las causas más frecuentes de rechazo tardío y de pérdida del injerto. Olvidos repetidos hacen que los niveles en sangre fluctúen por debajo del rango protector. Si detecta que olvida dosis con frecuencia, coméntelo con su equipo sin temor: existen estrategias —alarmas, pastilleros, cambio a la formulación de una toma diaria— que ayudan a mantener el tratamiento.
Sí, y de hecho es lo habitual. El esquema estándar tras un trasplante combina un inhibidor de la calcineurina como el tacrolimus con un antiproliferativo como el micofenolato y un corticoide como la prednisona. La combinación permite bloquear la respuesta inmunitaria en varios puntos y usar dosis menores de cada fármaco, reduciendo la toxicidad de cada uno.
Las cápsulas se toman enteras, con un vaso de agua, dos veces al día, separadas aproximadamente 12 horas. La forma de tomarlo debe ser siempre la misma en relación con las comidas, porque cualquier cambio modifica la cantidad de fármaco que se absorbe. Nunca se debe tomar con jugo de toronja.
Se toma una sola vez al día, por la mañana y siempre a la misma hora, con agua y tragando la cápsula entera. Se recomienda hacerlo con el estómago vacío, al menos una hora antes o dos a tres horas después de comer, y mantener esa misma pauta todos los días.
Sí, y es una de las reglas más importantes del tratamiento. Mantener horarios fijos conserva niveles estables en sangre, que es lo que protege el injerto sin provocar toxicidad. Además, los análisis de control se interpretan en función de la hora de la última toma: si ese día la tomó a una hora distinta, debe avisarlo en el laboratorio, porque el resultado puede leerse mal.
Preferentemente con el estómago vacío, ya que los alimentos —sobre todo las comidas grasas— reducen y retrasan de forma notable su absorción. Lo esencial es la consistencia: si su equipo indicó tomarlo con algún alimento por intolerancia digestiva, debe hacerlo siempre igual, no alternar entre ayunas y con comida.
Si lo recuerda poco después de la hora prevista, tome la dosis olvidada. Si ya está cerca de la siguiente toma, omita la olvidada y continúe con el horario habitual. Nunca tome dos dosis juntas para compensar: eso produce un pico de concentración que puede dañar el riñón. Informe al equipo de trasplante de los olvidos, sobre todo si se repiten.
Si el olvido se detecta dentro de las primeras horas de la mañana, tome la dosis en cuanto lo recuerde ese mismo día. Si ya transcurrió gran parte del día y falta poco para la toma del día siguiente, omita la dosis olvidada y continúe con su horario normal a la mañana siguiente. Tampoco en este caso debe duplicarse la dosis.
No debe repetirse la dosis por su cuenta, porque no hay forma de saber cuánto se absorbió y una dosis adicional puede resultar tóxica. Contacte a su equipo de trasplante: si el vómito ocurrió muy poco después de la toma pueden indicarle repetirla, y si los vómitos o la diarrea persisten, es probable que necesite un control de niveles, ya que los cuadros gastrointestinales alteran mucho la absorción del tacrolimus.
No. Deben tragarse enteras. Abrir o triturar una cápsula de liberación prolongada destruye el mecanismo que dosifica el fármaco a lo largo del día y libera toda la carga de golpe. Además, el contenido puede irritar la piel y las mucosas, por lo que debe evitarse el contacto directo y la inhalación del polvo. Si el paciente no puede tragar cápsulas, existen presentaciones alternativas: consúltelo con su especialista.
Porque el tacrolimus tiene un margen terapéutico estrecho y una absorción muy variable entre personas: dos pacientes con la misma dosis pueden tener concentraciones muy distintas. La única forma de saber si la dosis es correcta es medir la concentración real en sangre, no deducirla de los miligramos. La medición se hace justo antes de la siguiente toma, en el llamado nivel valle.
Con mucha frecuencia en las primeras semanas tras el trasplante —a veces varias veces por semana— y de forma progresivamente más espaciada conforme el paciente se estabiliza, hasta controles cada uno a tres meses en el seguimiento a largo plazo. Se solicitan controles adicionales ante cualquier cambio de dosis, de marca, de formulación, tras una infección o al añadir un medicamento que interactúe.
Un nivel alto indica riesgo de toxicidad: daño renal, temblor, hipertensión, elevación del potasio o mayor riesgo de infecciones. Un nivel bajo indica inmunosupresión insuficiente y por tanto riesgo de rechazo. En ambos casos el equipo ajusta la dosis; el rango objetivo no es fijo, sino que depende del órgano trasplantado y del tiempo transcurrido desde la cirugía.
Porque el riesgo de rechazo es máximo en los primeros meses y disminuye después, de modo que los niveles objetivo se van reduciendo. Además influyen el peso, la función del hígado y del riñón, las infecciones intercurrentes, los cambios de dieta y, sobre todo, la introducción o retirada de otros medicamentos que modifican su metabolismo. Por eso la dosis se revisa de forma continua a lo largo de toda la vida del injerto.
Los más frecuentes son temblor, dolor de cabeza, insomnio, hipertensión arterial, alteraciones digestivas como diarrea o náuseas, elevación del potasio, descenso del magnesio, aumento de la glucosa y deterioro de la función renal. También son comunes las infecciones, consecuencia esperable de la inmunosupresión. Muchos de estos efectos dependen de la dosis y mejoran al ajustarla.
Sí. La nefrotoxicidad es su efecto adverso más relevante y puede aparecer tanto de forma aguda, con niveles elevados, como de manera crónica tras años de tratamiento. Resulta especialmente delicado en el trasplante renal, donde el propio medicamento que protege el injerto puede dañarlo. Por eso se vigilan la creatinina y la función renal en cada control y se busca la dosis mínima eficaz.
Sí: el temblor fino de las manos es uno de los efectos más característicos del tacrolimus y suele relacionarse con niveles altos en sangre. Puede acompañarse de dolor de cabeza, hormigueos o insomnio. Si el temblor interfiere con la vida diaria, debe comentarse en consulta, ya que a menudo mejora al reducir la dosis o al repartirla de otra forma; nunca ajuste usted mismo el tratamiento.
Sí. La diabetes de nueva aparición tras el trasplante es una complicación conocida de los inhibidores de la calcineurina, y el riesgo es mayor con tacrolimus que con ciclosporina; los corticoides que se administran junto con él contribuyen también. Por eso se vigila la glucosa de forma periódica. Si aparece, se trata como cualquier diabetes y en ocasiones motiva un cambio en el esquema inmunosupresor.
Sí, la hipertensión arterial es frecuente durante el tratamiento y suele requerir medicación antihipertensiva. Es importante saber que algunos antihipertensivos interactúan con el tacrolimus: el diltiazem y el verapamilo elevan sus niveles en sangre. Por eso la elección del fármaco debe hacerla el equipo de trasplante y no debe añadirse ninguno por cuenta propia.
Sí, y es una consecuencia directa de su mecanismo. Aumenta el riesgo de infecciones bacterianas, virales —en particular citomegalovirus y virus de Epstein-Barr— y por hongos, incluidas infecciones oportunistas que rara vez afectan a personas con defensas normales. Por ello los pacientes suelen recibir tratamiento profiláctico durante los primeros meses y deben consultar pronto ante fiebre o cualquier síntoma de infección.
Consulte de urgencia ante fiebre, escalofríos o cualquier signo de infección; disminución importante de la cantidad de orina, hinchazón o aumento rápido de peso (posible deterioro renal); confusión, alteraciones visuales, convulsiones o debilidad de un lado del cuerpo; palpitaciones o debilidad muscular intensa (posible potasio elevado); vómitos o diarrea persistentes; y ante dolor en la zona del órgano trasplantado. También debe consultarse la aparición de lesiones cutáneas nuevas o ganglios que crecen.
Con muchos, porque el tacrolimus se metaboliza a través de la enzima hepática CYP3A4. Elevan sus niveles los antifúngicos azólicos (ketoconazol, fluconazol, voriconazol, itraconazol), los antibióticos macrólidos (claritromicina, eritromicina), algunos antivirales y los calcioantagonistas diltiazem y verapamilo. Los reducen la rifampicina, la fenitoína, la carbamazepina y el fenobarbital. Además, combinarlo con antiinflamatorios no esteroideos o con otros fármacos nefrotóxicos aumenta el daño renal. Ningún medicamento nuevo, ni de venta libre, debe iniciarse sin consultar.
Porque la toronja y su jugo inhiben la CYP3A4 del intestino y hacen que pase a la sangre mucho más tacrolimus del previsto, elevando sus niveles de forma impredecible y con riesgo de toxicidad renal y neurológica. El efecto puede durar más de un día, por lo que separar las tomas no resuelve el problema: debe evitarse durante todo el tratamiento, igual que las naranjas amargas o de Sevilla.
Sí, de forma marcada y en ambos sentidos. Los antifúngicos azólicos y los macrólidos elevan los niveles, a veces varias veces por encima del rango, mientras que anticonvulsivos como fenitoína o carbamazepina y antibióticos como la rifampicina los reducen, con riesgo de rechazo. Cuando alguno de ellos es imprescindible, el equipo ajusta la dosis de tacrolimus de forma preventiva y refuerza los controles de niveles.
Debe evitarse especialmente la hierba de San Juan (Hypericum perforatum), un potente inductor de la CYP3A4 que puede desplomar los niveles de tacrolimus y provocar rechazo del injerto. También conviene evitar suplementos de equinácea u otros productos que estimulan el sistema inmunitario, así como los de potasio o sustitutos de la sal, que agravan la elevación del potasio. Consulte cualquier producto herbal, vitamina o "natural" antes de tomarlo.
Puede y debe recibir vacunas inactivadas, como la de influenza anual, la de neumococo o las de COVID-19, aunque la respuesta protectora puede ser menor que en una persona sin inmunosupresión. En cambio, las vacunas de virus vivos atenuados están contraindicadas —triple viral, varicela, fiebre amarilla, herpes zóster vivo—, porque el virus atenuado puede provocar enfermedad. Lo ideal es actualizar el esquema antes del trasplante y consultar siempre antes de cualquier vacuna.
Lavado de manos frecuente, evitar el contacto cercano con personas con infecciones respiratorias, mantener al día las vacunas permitidas y cuidar la higiene bucal y de la piel. En la alimentación conviene evitar carne, pescado o huevo crudos o poco cocidos, lácteos no pasteurizados y quesos frescos artesanales, y lavar bien frutas y verduras. También se recomienda precaución con la jardinería sin guantes, las obras con polvo y el contacto con excrementos de animales.
Sí. La inmunosupresión prolongada aumenta el riesgo de cáncer de piel, sobre todo de tipo no melanoma, y también de linfoma. La protección solar no es opcional: use protector de factor alto todos los días, ropa que cubra, sombrero y gafas, evite la exposición en las horas centrales y no utilice camas de bronceado. Se recomienda además una revisión dermatológica periódica y consultar cualquier lesión nueva, que cambie o que no cicatrice.
El embarazo tras un trasplante es posible y muchas pacientes lo llevan a término con tacrolimus, pero debe ser un embarazo planificado y estrechamente supervisado por el equipo de trasplante junto con ginecología, ya que se asocia a mayor riesgo de prematuridad, bajo peso al nacer, hipertensión y diabetes gestacional, y las necesidades de dosis cambian durante la gestación. El tacrolimus pasa a la leche materna en pequeñas cantidades; la decisión sobre la lactancia debe tomarse caso por caso con el especialista. Nunca suspenda el medicamento al saberse embarazada: hacerlo pone en riesgo el injerto.
Sí. Ambas presentaciones son medicamentos de prescripción y su venta requiere receta médica emitida por el especialista a cargo del seguimiento del trasplante, con nombre y cédula profesional del médico y datos del paciente. Al comprarlo, verifique que la caja corresponda exactamente a la formulación indicada —liberación inmediata o prolongada—, ya que no son intercambiables.
Precios de referencia actualizados al 28 de July de 2026. Los precios pueden variar entre farmacias y con el tiempo.
En México, el precio de Prograf (Tacrolimus) oscila aproximadamente entre $2750 MXN y $4693 MXN, según la marca, la presentación y la farmacia.
Prograf y Prograf XL contienen el mismo principio activo, tacrolimus, pero no son intercambiables: la formulación de liberación inmediata se toma dos veces al día y la de liberación prolongada una sola vez, por lo que el número de cápsulas que consume cada paciente al mes depende de la formulación y de la dosis indicada por su especialista. Al tratarse de un tratamiento de por vida, una diferencia de precio aparentemente pequeña por caja se multiplica a lo largo de los años. Un punto práctico importante: conviene mantener siempre la misma marca y presentación, ya que cualquier cambio obliga a medir de nuevo los niveles en sangre y a reajustar la dosis.
Tacrolimus
1 mg por cápsula (liberación inmediata o prolongada, según presentación)
Inhibidor de la calcineurina: bloquea la activación de los linfocitos T y la producción de interleucina-2
| Farmacia | Precio |
|---|---|
| Farmacia Oncológica Santa RitaFarmacia de alta especialidad · medicamento auténtico verificado | $2,750 MXNComprar ahora |
| Farmacias Probemedic | $4,599 MXN |
| Farmacias Especializadas | $4,693 MXN |
| Farmacia | Precio |
|---|---|
| Farmacia Oncológica Santa RitaFarmacia de alta especialidad · medicamento auténtico verificado | $3,700 MXNComprar ahora |
| Farmacia San Pablo | $4,478 MXN |
| Farmacias Especializadas | $4,508 MXN |
Precios de referencia recabados de farmacias especializadas en México. No constituyen una oferta de venta ni reemplazan la cotización directa con cada establecimiento.
Para identificar Prograf y Prograf XL originales, revise que la caja llegue sellada, con el nombre del laboratorio (Astellas), número de lote y caducidad vigente coincidentes entre el estuche y el blíster, y confirme que la presentación corresponda exactamente a la indicada: liberación inmediata o prolongada. Este punto es crítico, porque recibir una formulación por otra altera los niveles del fármaco en sangre. El tacrolimus tiene un margen terapéutico estrecho: una cápsula apócrifa, de menor potencia o mal conservada puede dejar al paciente sin inmunosupresión suficiente y provocar el rechazo del órgano trasplantado, casi siempre sin síntomas hasta que el daño está avanzado. Desconfíe de precios muy por debajo del mercado y de las ventas por redes sociales o canales informales; compre únicamente en farmacias con farmacéutico responsable que emitan factura, y verifique que el lote no tenga avisos de alerta publicados por COFEPRIS.
El precio depende de la formulación y de la farmacia. En nuestras referencias de 2026, Prograf 1 mg (liberación inmediata) va de $2,750 a $4,693 MXN, y Prograf XL 1 mg (liberación prolongada) de $3,700 a $4,508 MXN. Farmacia Oncológica Santa Rita ofrece el precio más accesible en ambas presentaciones.
Prograf contiene tacrolimus, un inmunosupresor que bloquea la activación de los linfocitos T. Sirve para prevenir el rechazo de un órgano trasplantado —riñón, hígado, corazón y otros— y para tratar episodios de rechazo que no responden a otros inmunosupresores.
Ambos contienen tacrolimus, pero se liberan de forma distinta: Prograf es de liberación inmediata y se toma dos veces al día; Prograf XL es de liberación prolongada y se toma una sola vez al día por la mañana. No son intercambiables miligramo por miligramo: cualquier cambio debe hacerlo el especialista y obliga a medir los niveles en sangre.
Porque el tacrolimus tiene un margen terapéutico estrecho y su absorción varía mucho de una persona a otra: dos pacientes con la misma dosis pueden alcanzar concentraciones muy distintas. Un nivel bajo implica riesgo de rechazo y uno alto, toxicidad renal y neurológica. La medición se hace justo antes de la siguiente toma (nivel valle).
Sentirse bien significa que el medicamento está funcionando, no que el riesgo desapareció. Al suspenderlo, el sistema inmunitario recupera su capacidad de atacar el injerto y puede producirse un rechazo en días o semanas, con frecuencia sin síntomas hasta que el daño es avanzado y el órgano puede perderse de forma definitiva.
Sí. Ambas presentaciones requieren receta médica emitida por el especialista a cargo del seguimiento del trasplante. Al recibirlas, verifique que la caja corresponda exactamente a la formulación indicada, ya que Prograf y Prograf XL no son intercambiables.