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Si a usted o a un familiar le recetaron Rilutek, esta guía está pensada para pacientes: primero explica de forma clara qué es el medicamento, qué puede y qué no puede hacer en la esclerosis lateral amiotrófica y cómo debe tomarse, y después detalla su precio en México por farmacia. Así puede resolver sus dudas antes y durante el tratamiento, y comprarlo con seguridad.
Nota editorial: Rilutek 50 mg contiene riluzol, un medicamento utilizado para el tratamiento de la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad neurodegenerativa progresiva que afecta las neuronas motoras responsables del movimiento voluntario. Riluzol actúa sobre mecanismos relacionados con la neurotransmisión del glutamato, aunque su mecanismo de acción en la ELA no se conoce por completo. Rilutek no cura la ELA ni revierte el daño neurológico existente, pero su uso puede prolongar la supervivencia o retrasar la necesidad de ventilación asistida en determinados pacientes. Se administra por vía oral y requiere seguimiento médico, particularmente mediante pruebas de función hepática, debido al riesgo de alteraciones del hígado. Rilutek es una de las marcas comerciales de riluzol 50 mg disponibles para el tratamiento de la ELA.
Rilutek es un medicamento en tabletas para vía oral cuyo principio activo es el riluzol. Sirve para el tratamiento de la esclerosis lateral amiotrófica, conocida como ELA, una enfermedad neurodegenerativa en la que mueren progresivamente las neuronas motoras que controlan el movimiento voluntario. Fue el primer medicamento aprobado para esta enfermedad y, durante muchos años, el único disponible. Su función es enlentecer la progresión del daño, no eliminarlo.
El riluzol es una molécula pequeña que actúa sobre la transmisión del glutamato, el principal neurotransmisor excitador del sistema nervioso. Se le atribuyen tres efectos complementarios: reduce la liberación de glutamato desde las terminales nerviosas, bloquea de forma parcial los canales de sodio dependientes de voltaje —lo que disminuye la excitabilidad excesiva de la neurona— e interfiere con algunos de los procesos que el glutamato desencadena dentro de la célula. Su mecanismo exacto en la ELA, sin embargo, no se conoce por completo.
Se utiliza exclusivamente para la esclerosis lateral amiotrófica, tanto en su forma de inicio en las extremidades como en la de inicio bulbar, que comienza con dificultad para hablar o tragar. No está indicado para otras enfermedades neurodegenerativas ni para la debilidad muscular de otras causas. La ELA afecta las neuronas motoras superiores e inferiores, provocando debilidad progresiva, atrofia muscular y, con el tiempo, compromiso de la respiración.
Una de las teorías más aceptadas sobre el daño en la ELA es la excitotoxicidad: un exceso de glutamato en el espacio entre neuronas las sobreestimula, permite la entrada masiva de calcio y desencadena procesos que terminan destruyendo la célula. En la ELA se ha observado una alteración en los transportadores encargados de retirar el glutamato del espacio sináptico, de modo que este se acumula. Al reducir su liberación y disminuir la excitabilidad neuronal, el riluzol busca amortiguar esa sobreestimulación y proteger a las neuronas motoras que aún funcionan.
No. La ELA no tiene cura y el riluzol no repara las neuronas motoras que ya se perdieron ni detiene la enfermedad. Es importante partir de esta realidad para entender correctamente el tratamiento: su beneficio es modesto pero real y demostrado en ensayos clínicos, y consiste en modificar el ritmo de la enfermedad, no su desenlace. Cualquier producto que prometa curar la ELA debe considerarse una señal de alarma.
Los estudios que llevaron a su aprobación mostraron una prolongación de la supervivencia o del tiempo hasta la necesidad de ventilación asistida, con una magnitud que suele describirse en torno a dos o tres meses en el promedio de los ensayos, aunque análisis posteriores en la práctica clínica sugieren beneficios potencialmente mayores en algunos pacientes, sobre todo cuando se inicia de forma temprana. El beneficio se mide en tiempo ganado, no en fuerza recuperada.
No. El riluzol no devuelve la fuerza perdida ni evita que la debilidad continúe avanzando. La pérdida de fuerza seguirá progresando, aunque potencialmente a un ritmo algo más lento. Es fundamental que el paciente y su familia comprendan esta diferencia para no interpretar el avance de los síntomas como un fracaso del medicamento ni abandonar el tratamiento por esa razón.
No existe un momento en el que el paciente "note" que el medicamento empezó a funcionar, porque su efecto no se percibe como una mejoría. El riluzol actúa desde las primeras semanas a nivel neuroquímico, pero su beneficio solo puede apreciarse a lo largo de meses y en términos estadísticos, comparando la evolución observada con la esperada. Esta es una de las cosas más difíciles de aceptar del tratamiento y también una de las razones por las que muchos pacientes lo abandonan sin motivo médico.
No existe una prueba que confirme el efecto en un paciente concreto. El neurólogo realiza un seguimiento de la progresión mediante escalas funcionales, como la ALSFRS-R, pruebas de fuerza, medición de la capacidad respiratoria y control del peso, y compara la velocidad del deterioro con la evolución típica de la enfermedad. En la práctica, mientras el medicamento se tolere y las pruebas hepáticas se mantengan aceptables, la indicación es continuarlo.
Puede utilizarse en pacientes adultos con diagnóstico de ELA, en cualquier etapa de la enfermedad, siempre que la función hepática lo permita. No se restringe a una forma concreta de inicio ni a un grado determinado de discapacidad. Las principales limitaciones son la alteración hepática significativa, con transaminasas muy elevadas, y los antecedentes de reacción adversa grave al medicamento.
Cuanto antes, una vez confirmado el diagnóstico. Como su función es proteger a las neuronas motoras que todavía sobreviven, el potencial de beneficio es mayor cuando quedan más neuronas por preservar. Por eso la recomendación habitual es iniciarlo en cuanto el neurólogo establece el diagnóstico, sin esperar a que la enfermedad avance.
Se toma de forma continua e indefinida, mientras se tolere y no aparezcan contraindicaciones. No es un tratamiento por ciclos ni tiene una duración predefinida. En fases muy avanzadas de la enfermedad, el equipo médico y la familia pueden replantear su continuidad dentro de un enfoque de cuidados paliativos, valorando la carga que supone frente al beneficio esperado.
Al suspenderlo se pierde el efecto protector y la enfermedad continúa su curso natural, sin ninguna posibilidad de recuperar el tiempo ganado. No produce un síndrome de abstinencia ni un empeoramiento brusco, pero la interrupción no aporta ningún beneficio. Si aparecen efectos adversos o dificultades para tomarlo, coméntelo con su neurólogo antes de dejarlo: casi siempre existe una solución.
Sí. El riluzol es compatible con el resto del abordaje de la ELA, que es fundamentalmente multidisciplinario: fisioterapia, terapia ocupacional, terapia del lenguaje, apoyo nutricional, ventilación no invasiva y medicamentos para síntomas concretos como los calambres, la espasticidad, el exceso de saliva o la labilidad emocional. En algunos países se emplea también edaravona, y su combinación con riluzol es habitual. Cualquier tratamiento adicional debe consultarse con el neurólogo.
Se toma una tableta de 50 mg por vía oral cada 12 horas, con agua, con el estómago vacío. La tableta debe tragarse entera. Conviene establecer una rutina fija, por ejemplo a las 7 de la mañana y a las 7 de la noche, ajustando los horarios de las comidas alrededor de esas tomas y no al revés.
Dos veces al día, con un intervalo de aproximadamente 12 horas entre ambas tomas. La dosis diaria total es de 100 mg. Tomar más no aporta beneficio adicional y sí aumenta el riesgo de efectos adversos, en particular de toxicidad hepática.
Porque mantener un intervalo constante conserva estables las concentraciones del medicamento en el organismo. Si las tomas se acercan demasiado, la concentración sube y aumenta el riesgo de efectos adversos; si se separan en exceso, cae por debajo del nivel útil. La regularidad también reduce los olvidos, un problema frecuente en tratamientos de larga duración.
En ayunas: al menos una hora antes o dos horas después de los alimentos. Esta indicación no es una recomendación menor, sino un requisito para que el medicamento se absorba adecuadamente. Muchos pacientes eligen tomarlo al despertar y una hora antes de la cena, o bien dos horas después de cenar.
Porque los alimentos, especialmente los ricos en grasa, retrasan el vaciamiento del estómago y modifican la disolución del medicamento, con lo que disminuye de forma significativa la cantidad que llega a la sangre. Los estudios muestran reducciones importantes tanto en la concentración máxima alcanzada como en la exposición total. Tomarlo con comida de forma sistemática equivale, en la práctica, a tomar una dosis menor de la prescrita.
Tome la dosis olvidada en cuanto lo recuerde, siempre que falte tiempo suficiente para la siguiente. Si ya está próxima la hora de la siguiente toma, omita la olvidada y continúe con el horario habitual. Nunca tome dos tabletas juntas para compensar. Un pastillero semanal y una alarma en el teléfono son las herramientas más eficaces para evitar olvidos.
Contacte de inmediato a su médico o acuda a urgencias llevando el empaque. Las sobredosis se han asociado con síntomas neurológicos y psiquiátricos, como somnolencia intensa, confusión, agitación, alteraciones del movimiento y, en casos graves, coma, así como con daño hepático. No existe un antídoto específico, por lo que el manejo consiste en vigilancia y tratamiento de soporte.
Es una situación muy frecuente en la ELA, ya que la enfermedad afecta la deglución. No triture ni parta la tableta por su cuenta sin consultar. Coméntelo con su neurólogo: existen presentaciones alternativas de riluzol, como la suspensión oral y la película que se disuelve sobre la lengua, diseñadas específicamente para pacientes con disfagia. También puede valorarse la administración a través de una sonda de gastrostomía si el paciente ya la tiene. Nunca abandone el tratamiento por dificultad para tragar sin plantear antes estas opciones.
Porque el riluzol se metaboliza en el hígado y puede elevar las enzimas hepáticas. Conocer los valores de partida permite distinguir después si una alteración es causada por el medicamento o si ya existía. Además, cifras de transaminasas muy elevadas antes de iniciar —por encima de cinco veces el límite superior normal— contraindican el tratamiento.
Se solicitan transaminasas (ALT y AST), bilirrubina, fosfatasa alcalina y gamma-glutamil transferasa (GGT). La ALT es el parámetro más sensible para detectar el efecto del riluzol. En muchos casos se acompañan de una biometría hemática, útil para vigilar los glóbulos blancos.
La pauta habitual consiste en un control antes de iniciar, después cada mes durante los primeros tres meses, luego cada tres meses durante el resto del primer año y, a partir de entonces, de forma periódica según indique el neurólogo. Este calendario refleja que la mayoría de las elevaciones aparecen en los primeros meses de tratamiento.
Sí. La elevación de las transaminasas es un efecto conocido y relativamente frecuente; en la mayoría de los casos es leve, transitoria y no obliga a suspender el tratamiento. Sin embargo, se han descrito casos de hepatitis clínicamente significativa, incluida la lesión hepática grave, aunque son poco frecuentes. La vigilancia periódica existe precisamente para detectar el problema antes de que aparezcan síntomas.
Los signos de alarma son la coloración amarilla de la piel o de los ojos, la orina oscura, las heces claras, el dolor o la sensación de presión en la parte superior derecha del abdomen, las náuseas persistentes, la pérdida de apetito, la comezón generalizada y el cansancio inusual. Ante cualquiera de ellos, contacte a su médico sin esperar al siguiente control programado.
Depende de la magnitud. Las elevaciones leves suelen manejarse aumentando la frecuencia de los controles y manteniendo el medicamento. Cuando las transaminasas superan cinco veces el límite superior normal, la indicación es suspender el tratamiento. Si aparecen ictericia u otros signos de daño hepático clínico, el riluzol se suspende y, en general, no debe reiniciarse. La decisión corresponde siempre al neurólogo.
Los más comunes son náuseas, cansancio o astenia, dolor abdominal, mareo, somnolencia, disminución de la función pulmonar, hipertensión arterial y la elevación de las enzimas hepáticas. Muchos son leves y tienden a atenuarse con las semanas. Distinguirlos de los síntomas de la propia ELA no siempre resulta sencillo, por lo que conviene comentarlos en consulta en lugar de asumir a qué se deben.
Sí, las náuseas son uno de sus efectos más frecuentes, junto con el dolor abdominal, la diarrea, el vómito y la falta de apetito. Suelen ser más intensas al inicio del tratamiento. Ayuda respetar el estómago vacío pero sin prolongar demasiado el ayuno, tomar el medicamento con un vaso completo de agua y, si el problema persiste, consultar sobre el uso de antieméticos. La falta de apetito requiere atención especial, ya que mantener el peso es un factor pronóstico importante en la ELA.
Sí. La astenia es uno de los efectos adversos más reportados, y también pueden presentarse mareo, somnolencia y sensación de inestabilidad. Estos síntomas suelen ser más notorios en las primeras semanas. En una persona con debilidad muscular, el mareo aumenta el riesgo de caídas, por lo que conviene extremar precauciones al levantarse y comentarlo con el equipo médico.
Sí, aunque es poco frecuente. Se han reportado casos de neutropenia, es decir, descenso de los neutrófilos, generalmente durante los primeros dos meses de tratamiento. Por esa razón, la mayoría de los protocolos incluyen una biometría hemática dentro del seguimiento inicial y ante cualquier cuadro febril.
La neutropenia es la disminución de los neutrófilos, los glóbulos blancos encargados de la primera línea de defensa frente a bacterias y hongos. Cuando descienden, una infección puede avanzar más rápido y con menos síntomas visibles. En el caso del riluzol es una complicación rara pero descrita, y su importancia práctica es que convierte cualquier fiebre en un motivo para consultar y realizar una biometría hemática, no en algo que pueda esperar.
Contacte a su médico y solicite una biometría hemática para descartar neutropenia. No se automedique con antibióticos ni asuma que se trata de un resfriado común. Mencione siempre que está tomando riluzol, ya que ese dato orienta la conducta. Si la fiebre es alta o se acompaña de escalofríos intensos, dificultad para respirar o confusión, acuda a urgencias.
Sí, de forma poco frecuente se han reportado casos de enfermedad pulmonar intersticial, incluida la neumonitis por hipersensibilidad, una inflamación del tejido pulmonar que puede ser grave. Ante su sospecha, el tratamiento debe suspenderse de inmediato. Este riesgo merece atención particular en la ELA, donde la función respiratoria ya está comprometida por la propia enfermedad.
Consulte ante tos seca de aparición reciente, falta de aire que empeora más rápido de lo esperado por la evolución de la ELA, respiración rápida, fiebre acompañada de síntomas respiratorios o dolor al respirar profundo. La valoración incluye habitualmente una radiografía o tomografía de tórax y pruebas de función respiratoria, para distinguir el efecto del medicamento de la progresión natural de la enfermedad.
Acuda de urgencia ante coloración amarilla de piel u ojos u otros signos de daño hepático; fiebre o signos de infección; dificultad para respirar de aparición o empeoramiento reciente; signos de reacción alérgica, como ronchas, hinchazón de cara o garganta; dolor abdominal intenso; confusión o alteraciones importantes del estado de alerta; y ante la aparición de sangrado inexplicable o moretones frecuentes.
Informe si tiene o ha tenido enfermedad del hígado, hepatitis o consumo elevado de alcohol; enfermedad renal; problemas de las células de la sangre; enfermedad pulmonar; y si es fumador. Comunique también todos los medicamentos, suplementos y productos herbales que utiliza, si está embarazada, planea estarlo o amamanta, y si presenta dificultad para tragar, ya que eso condiciona la presentación más adecuada.
Depende de su gravedad. En la enfermedad hepática leve puede utilizarse con controles más frecuentes. En alteraciones moderadas, se valora individualmente el balance entre beneficio y riesgo. Cuando las transaminasas superan cinco veces el límite superior normal o existe enfermedad hepática significativa, el tratamiento está contraindicado. Esta decisión requiere la valoración conjunta del neurólogo y, en ocasiones, de un especialista en hígado.
El riluzol se metaboliza principalmente por la enzima hepática CYP1A2, y las interacciones relevantes se relacionan con esa vía. Los inhibidores de esa enzima —como la ciprofloxacina, la fluvoxamina o la cafeína en cantidades altas— pueden aumentar sus concentraciones y, con ellas, el riesgo de efectos adversos. Los inductores, como el omeprazol o el humo del tabaco, pueden disminuirlas. Además, debe tenerse precaución con otros medicamentos potencialmente tóxicos para el hígado, como el paracetamol en dosis altas o algunos antibióticos.
Sí, siempre. En la ELA es habitual recurrir a suplementos y productos naturales, y muchos de ellos pueden afectar al hígado o interactuar con el metabolismo del riluzol. Productos con té verde en concentrado, kava, cimicífuga o dosis altas de vitaminas liposolubles se han relacionado con toxicidad hepática. Lleve a la consulta la lista completa de lo que toma, incluidos los productos comprados por internet.
Sí, conviene evitarlo o limitarlo de forma importante. El alcohol es tóxico para el hígado y su consumo suma riesgo al del medicamento, además de aumentar la somnolencia y el mareo. Si consume alcohol de forma habitual, coméntelo con su médico sin ocultarlo: es información necesaria para interpretar correctamente sus análisis hepáticos.
Sí. El humo del tabaco es un inductor conocido de la CYP1A2, la enzima que metaboliza el riluzol, de modo que los fumadores pueden alcanzar concentraciones menores del medicamento en sangre. Además, el tabaquismo compromete aún más una función respiratoria ya afectada por la ELA. Informe a su neurólogo si fuma y, sobre todo, si deja de fumar durante el tratamiento, porque en ese caso las concentraciones pueden subir.
Sí. El riluzol puede producir mareo, somnolencia y sensación de inestabilidad, sobre todo al inicio del tratamiento, y esos efectos comprometen la capacidad de conducir o de manejar maquinaria. Evite estas actividades hasta conocer cómo le afecta el medicamento y coméntelo con su médico. En el contexto de la ELA, la capacidad de conducir debe reevaluarse de forma periódica también por la evolución de la enfermedad.
No se recomienda. Los datos en mujeres embarazadas son muy limitados y en estudios en animales se observaron efectos adversos sobre el desarrollo. Rilutek solo se utilizaría durante el embarazo si el beneficio esperado para la madre justificara claramente el posible riesgo para el feto, decisión que corresponde al equipo médico junto con la paciente.
Informe a su neurólogo de inmediato y no suspenda ni continúe el tratamiento por decisión propia. El equipo médico valorará los riesgos y beneficios en su caso concreto y coordinará el seguimiento con el obstetra. Cuanto antes se comunique, más margen habrá para tomar decisiones informadas.
No se recomienda. Se desconoce si el riluzol pasa a la leche materna y no puede descartarse un riesgo para el lactante, por lo que la indicación habitual es no amamantar durante el tratamiento. Si desea amamantar, coméntelo con su médico para valorar las alternativas disponibles en su situación.
Debe conservarse a temperatura ambiente, entre 20 y 25 °C, en su empaque original, protegido de la luz y de la humedad. No requiere refrigeración. Manténgalo fuera del alcance de los niños y evite guardarlo en el baño o cerca de la estufa, donde la humedad y el calor son mayores.
Conserve las tabletas en su blíster original hasta el momento de tomarlas y no las traslade a frascos sin identificación. Si utiliza un pastillero semanal, prepárelo en un ambiente seco y no lo llene con demasiada antelación. Revise antes de cada toma que la tableta esté íntegra, sin manchas ni cambios de color. Durante los viajes, llévelas en el equipaje de mano y evite dejarlas dentro de un automóvil estacionado al sol.
Coméntelo con su equipo médico: existen soluciones para casi todos los obstáculos. Si el problema es tragar, pueden valorarse la suspensión oral, la película sublingual o la administración por sonda de gastrostomía. Si es la fuerza en las manos para abrir el blíster, un familiar o cuidador puede preparar las dosis por adelantado. Si son los olvidos, ayudan las alarmas, los pastilleros con compartimentos y las aplicaciones de recordatorio. Involucrar al cuidador principal en el manejo de la medicación es una de las medidas más eficaces conforme la enfermedad avanza.
Sí. Rilutek es un medicamento de prescripción y su venta requiere receta médica emitida por el neurólogo tratante, con nombre y cédula profesional del médico y datos del paciente. Ninguna farmacia formal lo dispensa sin ella. Si un vendedor le ofrece el producto sin receta, considérelo una señal de alerta sobre su procedencia.
Precios de referencia actualizados al 20 de August de 2026. Los precios pueden variar entre farmacias y con el tiempo.
En México, el precio de Rilutek (Riluzol) en su presentación de Caja con 56 tabletas de 50 mg (aproximadamente 4 semanas de tratamiento) oscila aproximadamente entre $16000 MXN y $25230.1 MXN, según la farmacia.
Rilutek se presenta en cajas de 56 tabletas de 50 mg. Como la dosis estándar es de una tableta cada 12 horas, es decir, dos al día, una caja cubre aproximadamente cuatro semanas de tratamiento, por lo que su precio equivale prácticamente al costo mensual. Al tratarse de un tratamiento continuo que se mantiene durante años, la diferencia entre farmacias se multiplica a lo largo del tiempo: elegir la opción más accesible puede representar una diferencia considerable en el gasto anual. Conviene además considerar el costo de los análisis de función hepática periódicos, que forman parte obligada del seguimiento.
Riluzol
50 mg por tableta
Modulador de la neurotransmisión glutamatérgica con efecto sobre los canales de sodio dependientes de voltaje
| Farmacia | Precio (Caja con 56 tabletas de 50 mg (aproximadamente 4 semanas de tratamiento)) |
|---|---|
| Farmacia Oncológica Santa RitaFarmacia de alta especialidad · medicamento auténtico verificado | $16,000 MXNComprar ahora |
| Farmacias Especializadas | $25,230.10 MXN |
Precios de referencia recabados de farmacias especializadas en México. No constituyen una oferta de venta ni reemplazan la cotización directa con cada establecimiento.
Para identificar Rilutek 50 mg original, revise que la caja llegue sellada, con el nombre del laboratorio, el número de lote y la fecha de caducidad legibles y coincidentes entre el estuche y el blíster, y confirme que las tabletas tengan el grabado y el aspecto habituales, sin manchas, olor extraño ni fragmentos sueltos. Desconfíe de los precios muy por debajo del mercado y de las ventas por redes sociales, aplicaciones de mensajería o sitios sin domicilio verificable. En la esclerosis lateral amiotrófica esta precaución es especialmente delicada: el beneficio del riluzol no se percibe como una mejoría, sino como un enlentecimiento de la progresión, de modo que un producto falso o de menor potencia no produce ningún cambio evidente y el paciente puede tomarlo durante meses creyendo estar tratado. Adquiéralo únicamente en farmacias con farmacéutico responsable que emitan factura y verifique que el lote no tenga avisos de alerta publicados por COFEPRIS.
En nuestras referencias de 2026, la caja con 56 tabletas de 50 mg va de $16,000 a $25,230.10 MXN, y Farmacia Oncológica Santa Rita ofrece el precio más accesible. Como una caja cubre aproximadamente un mes de tratamiento con la dosis estándar de dos tabletas al día, esa cifra equivale prácticamente al costo mensual.
Rilutek contiene riluzol y se utiliza para el tratamiento de la esclerosis lateral amiotrófica (ELA). Actúa sobre la neurotransmisión del glutamato, reduciendo la excitotoxicidad que daña a las neuronas motoras. No revierte el daño ya ocurrido, pero puede prolongar la supervivencia o retrasar la necesidad de ventilación asistida.
No. La ELA no tiene cura y el riluzol no repara las neuronas motoras ya perdidas ni devuelve la fuerza muscular. Su beneficio consiste en enlentecer parcialmente la progresión de la enfermedad, un efecto que no se percibe como mejoría sino como un avance más lento del que cabría esperar.
En ayunas: al menos una hora antes o dos horas después de los alimentos, una tableta cada 12 horas. Las comidas, sobre todo las ricas en grasa, reducen de forma importante la cantidad de medicamento que se absorbe y, con ello, su eficacia.
Porque el riluzol puede elevar las enzimas hepáticas y, con menor frecuencia, causar daño en el hígado. Por eso se solicitan pruebas de función hepática antes de iniciar, cada mes durante los primeros tres meses, después cada tres meses durante el resto del primer año y de forma periódica en adelante.
Sí. Rilutek es un medicamento de prescripción y su venta requiere receta médica emitida por el neurólogo tratante, con nombre y cédula profesional del médico y datos del paciente. Ninguna farmacia formal lo dispensa sin ella.