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Si le recetaron Stivarga, esta guía está pensada para pacientes: primero explica de forma clara qué es el medicamento y cómo se usa, y después detalla su precio en México por farmacia. Así puede resolver sus dudas antes y durante el tratamiento, y comprarlo con seguridad.
Nota editorial: Stivarga 40 mg contiene regorafenib, una terapia dirigida que bloquea múltiples proteínas involucradas en el crecimiento tumoral y la formación de nuevos vasos sanguíneos. A diferencia de otros medicamentos oncológicos, Stivarga únicamente existe en tabletas de 40 mg, por lo que la dosis diaria se ajusta modificando el número de tabletas. El esquema habitual consiste en 160 mg (4 tabletas) una vez al día durante 21 días, seguidos de 7 días de descanso, aunque es muy frecuente que el oncólogo reduzca la dosis según la tolerancia del paciente. Está indicado para algunos pacientes con cáncer colorrectal metastásico, tumores del estroma gastrointestinal (GIST) y carcinoma hepatocelular (cáncer de hígado) después de otros tratamientos.
Stivarga es un medicamento oncológico oral, fabricado por Bayer, cuyo principio activo es el regorafenib. Sirve para tratar tumores avanzados que ya han progresado tras otros tratamientos: cáncer colorrectal metastásico, tumores del estroma gastrointestinal y carcinoma hepatocelular. Su objetivo es frenar el avance de la enfermedad y prolongar el tiempo de control, no curarla.
El regorafenib es un inhibidor de múltiples tirosina quinasas: una molécula pequeña que entra a las células y bloquea varias enzimas que transmiten señales de crecimiento. Actúa sobre tres frentes a la vez: la angiogénesis (VEGFR-1, -2, -3 y TIE2), el crecimiento del propio tumor (KIT, RET, RAF-1, BRAF) y el ambiente que rodea al tumor (PDGFR, FGFR). Ese bloqueo simultáneo dificulta que las células tumorales encuentren rutas alternativas para seguir creciendo.
Es una terapia dirigida. La quimioterapia clásica daña a todas las células que se dividen con rapidez, incluidas las sanas; el regorafenib actúa sobre vías moleculares concretas. Eso no significa que sea un tratamiento suave: su perfil de efectos secundarios es exigente, con el síndrome mano-pie, la hipertensión y la toxicidad hepática como problemas característicos.
Al bloquear los receptores del VEGF corta la formación de los vasos sanguíneos nuevos que el tumor necesita para nutrirse, dejándolo sin suministro de oxígeno. Simultáneamente inhibe las quinasas que las propias células tumorales usan para multiplicarse y actúa sobre las células de sostén del tejido que rodea al tumor. El resultado buscado es que las lesiones dejen de crecer o se reduzcan.
Significa que no bloquea una sola enzima, sino varias familias de quinasas a la vez. Esa amplitud es su ventaja frente a tumores que ya escaparon a tratamientos más selectivos, porque cierra simultáneamente varias vías de escape. También es la razón de su toxicidad: al afectar más blancos, produce más efectos secundarios que un inhibidor muy selectivo.
Sí, es una de sus indicaciones principales. Se emplea en pacientes ya tratados previamente con quimioterapia basada en fluoropirimidinas, oxaliplatino e irinotecán, con un fármaco antiangiogénico y, cuando el tumor es RAS no mutado, con un anti-EGFR. Es decir, se sitúa en una línea avanzada del tratamiento, cuando las opciones previas se han agotado.
Sí, en pacientes con GIST localmente avanzado, irresecable o metastásico tratados previamente con imatinib y sunitinib. En esa situación, el regorafenib es la opción estándar de tercera línea y en los estudios prolongó de forma significativa el tiempo sin progresión de la enfermedad.
Sí, en pacientes con carcinoma hepatocelular previamente tratados con sorafenib y que toleraron ese tratamiento. Al tratarse de un tumor sobre un hígado a menudo ya dañado, la vigilancia de la función hepática es aún más estricta en esta indicación.
Porque su beneficio se demostró precisamente en ese escenario: los ensayos que llevaron a su aprobación incluyeron a pacientes cuya enfermedad ya había progresado a las opciones estándar. En esas líneas avanzadas se compara frente a la mejor terapia de soporte, y el beneficio en supervivencia, aunque real y estadísticamente significativo, es modesto en magnitud. Además, su toxicidad hace preferible reservarlo cuando alternativas mejor toleradas ya se agotaron.
El beneficio principal es ganar tiempo de control de la enfermedad en situaciones donde antes solo quedaba el tratamiento de soporte: prolonga la supervivencia global y el tiempo hasta la progresión en cáncer colorrectal y en carcinoma hepatocelular, y retrasa notablemente la progresión en GIST. Al ser oral, evita las sesiones de infusión y permite el tratamiento en casa. La contrapartida es la necesidad de manejar activamente sus efectos secundarios.
Porque el laboratorio desarrolló una única concentración y todo el esquema de dosificación se construye a partir de ella. Como la dosis estándar es de 160 mg y las reducciones son de 120 mg y 80 mg, todas son múltiplos exactos de 40 mg. Así, con una sola presentación se cubren todos los niveles de dosis previstos.
Porque la dosis diaria estándar es de 160 mg y se administra en una sola toma, no repartida a lo largo del día. Las cuatro tabletas se toman juntas, a la misma hora cada día, después de una comida ligera. Tomarlas separadas modificaría el perfil de concentración del fármaco previsto en los estudios.
Se parte de la dosis estándar de 160 mg diarios los primeros 21 días de cada ciclo y se ajusta según la tolerancia individual, las pruebas de función hepática y la presión arterial. Una alternativa cada vez más utilizada consiste en iniciar con una dosis menor e ir aumentándola semana a semana si el paciente la tolera. También se consideran el estado general, la función del hígado y las enfermedades acompañantes.
Porque ese esquema intermitente permite que el organismo se recupere de los efectos acumulados —sobre todo el síndrome mano-pie, el cansancio y la afectación hepática— sin perder el control sobre el tumor. La semana de descanso forma parte del tratamiento, no es una pausa opcional: el ciclo completo dura 28 días y se repite mientras la enfermedad siga controlada.
Porque la dosis completa desde el primer día es difícil de tolerar para muchos pacientes, y los efectos secundarios se concentran precisamente en las primeras semanas. Una estrategia de escalamiento progresivo —empezar con una dosis reducida e ir subiendo semanalmente según la tolerancia— ha mostrado una mejor experiencia de tratamiento y menos suspensiones tempranas, manteniendo la eficacia. No es una dosis "insuficiente", sino una forma distinta de llegar al mismo objetivo.
No. La reducción de dosis es una medida de tolerancia, no de eficacia, y en este medicamento es la norma más que la excepción: buena parte de los pacientes requiere algún ajuste. Lo que protege el resultado a largo plazo es poder continuar el tratamiento. La pérdida de eficacia se determina con estudios de imagen que muestran crecimiento del tumor.
Las reducciones previstas son a 120 mg (3 tabletas) y después a 80 mg (2 tabletas) al día. Si un paciente no tolera 80 mg diarios, la indicación es suspender el tratamiento en lugar de bajar más, ya que por debajo de ese nivel no se ha establecido eficacia. Cualquier ajuste debe indicarlo el oncólogo: nunca reduzca el número de tabletas por su cuenta.
Se toma una vez al día, a la misma hora, con un vaso de agua y tragando las tabletas enteras, después de una comida ligera baja en grasa. Se administra durante los primeros 21 días de cada ciclo de 28. Conviene llevar un registro o calendario para no perder la cuenta de los días de tratamiento y de descanso.
Porque los alimentos modifican de forma significativa su absorción, y así se administró en los estudios clínicos. Una comida rica en grasa aumenta la exposición al fármaco y, con ella, el riesgo de toxicidad; en cambio, una comida muy copiosa altera también el perfil de absorción. La referencia práctica es un desayuno o comida ligera con poca grasa, por ejemplo pan tostado con mermelada, cereal con leche descremada y fruta.
Debe evitarse la toronja (pomelo) y su jugo durante todo el tratamiento, así como las comidas de alto contenido graso en la toma diaria: frituras, embutidos, lácteos enteros o platillos muy grasosos. También conviene evitar la hierba de San Juan y, salvo indicación médica, los suplementos herbales, que pueden alterar los niveles del medicamento.
Si lo recuerda el mismo día, tome la dosis en cuanto pueda. Si ya pasó el día, omítala y continúe con la toma habitual al día siguiente. Nunca tome dos dosis el mismo día para compensar: eso duplicaría la exposición y aumentaría el riesgo de toxicidad hepática y de otros efectos.
No debe tomar tabletas adicionales, porque no hay forma de saber qué cantidad se absorbió. Lo indicado es esperar a la dosis del día siguiente y avisar al oncólogo si los vómitos se repiten, ya que pueden requerir tratamiento antiemético o un ajuste del esquema.
Lonsurf (trifluridina/tipiracilo) es una quimioterapia oral que actúa incorporándose al ADN de las células tumorales, no una terapia dirigida. Ambos se utilizan en cáncer colorrectal metastásico en líneas avanzadas y sus perfiles de toxicidad difieren mucho: Lonsurf afecta sobre todo a la médula ósea, con descenso de las defensas, mientras que Stivarga produce síndrome mano-pie, hipertensión y toxicidad hepática. La elección depende del estado del paciente y de sus enfermedades acompañantes.
Cabometyx (cabozantinib) es también un inhibidor multiquinasa, pero con blancos distintos: además de VEGFR bloquea MET y AXL. Se toma una vez al día de forma continua y con el estómago vacío, mientras que Stivarga se toma con una comida ligera y en ciclos de 21 días con 7 de descanso. Sus indicaciones principales también difieren: cabozantinib se usa sobre todo en cáncer de riñón, hígado y tiroides.
Nexavar (sorafenib) es el antecesor químico del regorafenib, con una estructura muy similar; el regorafenib añade un átomo de flúor que amplía su espectro de blancos. En cáncer de hígado su relación es secuencial: el sorafenib es un tratamiento de primera línea y el regorafenib está indicado precisamente después de él, en pacientes que lo toleraron. Comparten muchos efectos secundarios, incluido el síndrome mano-pie.
Sutent (sunitinib) es otro inhibidor multiquinasa, empleado en GIST como segunda línea, tras el fallo del imatinib. El regorafenib se sitúa después, como tercera línea, cuando el sunitinib deja de funcionar. Además de la posición en la secuencia, difieren en el esquema: el sunitinib se administra habitualmente en ciclos de cuatro semanas de tratamiento y dos de descanso.
Cuando la enfermedad ya progresó a las opciones estándar y el paciente conserva un buen estado general y una función hepática adecuada para tolerarlo. En GIST tras imatinib y sunitinib, y en carcinoma hepatocelular tras sorafenib, ocupa un lugar bien definido en la secuencia. La decisión pondera la agresividad de la enfermedad, las toxicidades previas y la preferencia del paciente respecto a la calidad de vida.
El bloqueo molecular comienza en los primeros días, pero el efecto sobre el tumor no es perceptible de inmediato. La primera evaluación por imagen suele realizarse tras dos ciclos, es decir, alrededor de ocho semanas. Conviene señalar que los efectos secundarios aparecen antes que los resultados visibles, algo que puede resultar desalentador en las primeras semanas.
Principalmente con tomografía computarizada o resonancia magnética periódicas, que comparan el tamaño de las lesiones con estudios previos. En este tratamiento, mantener la enfermedad estable ya se considera un resultado favorable: las reducciones tumorales marcadas son poco frecuentes y el beneficio proviene sobre todo de frenar la progresión. Los marcadores tumorales y el estado clínico complementan la valoración.
Las imágenes muestran progresión: crecimiento de las lesiones conocidas o aparición de nuevas. Al tratarse de una línea avanzada, las opciones posteriores son más limitadas y dependen del tumor: en cáncer colorrectal puede considerarse trifluridina/tipiracilo si no se ha usado, y en todos los casos deben valorarse los ensayos clínicos y, cuando corresponde, el enfoque en el tratamiento de soporte y la calidad de vida. Es una conversación que debe tenerse abiertamente con el oncólogo.
Los más frecuentes son cansancio intenso, síndrome mano-pie, diarrea, pérdida de apetito y de peso, hipertensión arterial, infecciones, llagas en la boca (mucositis), ronquera, erupción cutánea y fiebre. También son habituales las alteraciones en las pruebas de función hepática. La mayoría aparece durante el primer ciclo y se maneja con tratamiento de apoyo y ajustes de dosis.
Es una reacción cutánea que afecta palmas y plantas: enrojecimiento, hinchazón, sensación de hormigueo o ardor, engrosamiento de la piel y, en casos graves, ampollas y grietas que dificultan caminar o usar las manos. Es el efecto más característico del regorafenib y suele aparecer en las primeras semanas. Ayudan: aplicar cremas emolientes con urea varias veces al día desde el inicio del tratamiento, usar calzado amplio y acolchado y calcetines de algodón, evitar el agua muy caliente, la fricción y los trabajos manuales intensos, y tratar previamente callosidades con el podólogo. Si limita la vida diaria, el oncólogo reducirá la dosis o hará una pausa.
Sí, es un efecto esperable de todos los fármacos que bloquean el VEGF y suele aparecer durante el primer ciclo. Se controla midiendo la presión en casa de forma regular —idealmente a diario en las primeras semanas— y añadiendo o ajustando antihipertensivos según indicación médica. Una elevación grave o no controlada obliga a suspender temporalmente el tratamiento.
Sí. La toxicidad hepática es su advertencia más importante y puede llegar a ser grave e incluso mortal, con mayor frecuencia durante los dos primeros meses. Por eso se realizan pruebas de función hepática antes de iniciar y con vigilancia estrecha en esa fase. Ante elevaciones significativas de las transaminasas o la bilirrubina, el tratamiento se interrumpe o se suspende de forma definitiva según la gravedad.
Sí, ambos riesgos derivan de su efecto sobre los vasos sanguíneos. Pueden ocurrir sangrados, desde epistaxis leves hasta hemorragias digestivas o de otros órganos, que en ocasiones son graves. Y como la cicatrización depende de la formación de vasos nuevos, el fármaco la retrasa, motivo por el cual debe suspenderse antes de una cirugía programada.
Acuda de urgencia ante coloración amarilla de piel u ojos, orina oscura, dolor en el costado derecho del abdomen, náuseas persistentes o confusión (posible daño hepático); sangrado importante, como vómito con sangre, heces negras, tos con sangre o sangrado que no se detiene; dolor abdominal intenso con fiebre (posible perforación o fístula); dolor en el pecho, falta de aire o debilidad de un lado del cuerpo; cifras de presión arterial muy elevadas; dolor de cabeza intenso con alteraciones visuales, confusión o convulsiones; y ante fiebre con escalofríos o lesiones en manos y pies con ampollas y heridas abiertas.
Se vigilan de forma sistemática las pruebas de función hepática, la presión arterial, la biometría hemática, la función renal, los electrolitos y la presencia de proteínas en la orina. A ello se suman los estudios de imagen periódicos y la revisión clínica de la piel de manos y pies, la boca y el estado general en cada ciclo.
Se realiza un estudio basal antes de iniciar y controles al menos cada dos semanas durante los dos primeros meses, que es el periodo de mayor riesgo. Después, si los valores permanecen estables, se espacian a controles al menos mensuales, y se repiten con mayor frecuencia ante cualquier alteración o cambio de dosis.
Sí. Por su efecto sobre la cicatrización, la recomendación es suspenderlo al menos dos semanas antes de una cirugía programada y reanudarlo solo cuando el médico confirme que la herida cicatrizó adecuadamente. Ante un procedimiento dental invasivo, como una extracción, informe siempre a su dentista y consulte antes con el oncólogo.
El regorafenib se metaboliza a través de la enzima hepática CYP3A4 y también por la vía UGT1A9. Los inhibidores potentes de la CYP3A4 —ketoconazol, itraconazol, claritromicina, ritonavir— elevan sus concentraciones y su toxicidad; los inductores potentes —rifampicina, fenitoína, carbamazepina, fenobarbital y la hierba de San Juan— las reducen y pueden restarle eficacia. Además, debe usarse con precaución junto con anticoagulantes, por el riesgo de sangrado, y con otros fármacos hepatotóxicos. Nunca añada un medicamento o suplemento sin consultarlo.
Sí. La toronja y su jugo inhiben la CYP3A4 intestinal y aumentan la cantidad de regorafenib que pasa a la sangre, elevando el riesgo de toxicidad hepática y de otros efectos. Debe evitarse durante todo el tratamiento, junto con los productos que la contengan.
Sí. Stivarga es un medicamento de prescripción y su venta requiere receta médica emitida por el oncólogo tratante, con nombre y cédula profesional del médico, datos del paciente y el medicamento indicado. Ninguna farmacia formal lo dispensa sin ella.
Precios de referencia actualizados al 28 de July de 2026. Los precios pueden variar entre farmacias y con el tiempo.
En México, el precio de Stivarga (Regorafenib) en su presentación de Tabletas de 40 mg (vía oral, una toma al día durante 21 días de cada ciclo de 28) oscila aproximadamente entre $38000 MXN y $54074 MXN, según la farmacia.
Stivarga existe en una sola concentración, tabletas de 40 mg, y la dosis diaria se construye con el número de tabletas que indique el oncólogo: 160 mg (4 tabletas) en el esquema estándar, o 120 mg y 80 mg en las reducciones habituales por tolerancia. Esto tiene una consecuencia práctica en el costo: un paciente con dosis reducida consume menos tabletas por ciclo, por lo que el gasto mensual real depende de su esquema y no solo del precio de la caja. Recuerde además que el ciclo es de 28 días con solo 21 de tratamiento. Entre farmacias, la diferencia por la misma presentación supera los $16,000 MXN.
Regorafenib
40 mg por tableta (dosis estándar de 160 mg = 4 tabletas al día)
Inhibidor de múltiples tirosina quinasas: VEGFR-1/2/3, TIE2, KIT, RET, RAF-1, BRAF, PDGFR y FGFR
| Farmacia | Precio (Tabletas de 40 mg (vía oral, una toma al día durante 21 días de cada ciclo de 28)) |
|---|---|
| Farmacia Oncológica Santa RitaFarmacia de alta especialidad · medicamento auténtico verificado | $38,000 MXNComprar ahora |
| Farmacias Especializadas | $49,438 MXN |
| Vitau | $54,074 MXN |
Precios de referencia recabados de farmacias especializadas en México. No constituyen una oferta de venta ni reemplazan la cotización directa con cada establecimiento.
Para identificar Stivarga 40 mg original, revise que la caja llegue sellada, con el nombre del laboratorio (Bayer), número de lote y fecha de caducidad vigente legibles y coincidentes entre el estuche y el frasco, y que las tabletas conserven su aspecto y grabado habituales. El envase original incluye desecante y debe mantenerse bien cerrado, ya que el regorafenib es sensible a la humedad: un producto reenvasado en bolsas o frascos distintos es motivo de sospecha. Desconfíe de precios muy por debajo del mercado y de las ventas por redes sociales, mensajería o sitios sin domicilio verificable; una tableta apócrifa o degradada puede dejar al tumor sin tratamiento efectivo sin que el paciente lo note hasta la siguiente tomografía. Adquiéralo únicamente en farmacias con farmacéutico responsable que emitan factura y verifique que el lote no tenga avisos de alerta publicados por COFEPRIS.
En nuestras referencias de 2026, Stivarga 40 mg va de $38,000 a $54,074 MXN según la farmacia. Farmacia Oncológica Santa Rita ofrece el precio más accesible de la lista. El gasto real por ciclo depende de la dosis indicada, ya que muchos pacientes toman 3 o 2 tabletas al día en lugar de 4 tras un ajuste por tolerancia.
Stivarga contiene regorafenib, un inhibidor de múltiples tirosina quinasas que bloquea a la vez la formación de vasos sanguíneos del tumor y las señales que lo hacen crecer. Está indicado en cáncer colorrectal metastásico, tumores del estroma gastrointestinal (GIST) y carcinoma hepatocelular, siempre después de otros tratamientos.
Porque el esquema intermitente permite que el organismo se recupere de los efectos acumulados —síndrome mano-pie, cansancio y afectación hepática— sin perder el control sobre el tumor. La semana de descanso forma parte del tratamiento: el ciclo completo dura 28 días y se repite mientras la enfermedad siga controlada.
Porque los alimentos modifican su absorción y así se administró en los estudios clínicos. Una comida rica en grasa aumenta la exposición al fármaco y con ella el riesgo de toxicidad. La referencia práctica es un desayuno o comida ligera con poca grasa, por ejemplo pan tostado con mermelada o cereal con leche descremada y fruta.
Es una reacción en palmas y plantas con enrojecimiento, hinchazón, ardor, engrosamiento de la piel y, en casos graves, ampollas y grietas. Es el efecto más característico del regorafenib. Ayudan aplicar cremas emolientes con urea varias veces al día desde el inicio, usar calzado amplio y acolchado, evitar el agua muy caliente y la fricción, y tratar previamente las callosidades con el podólogo.
Sí. Stivarga requiere receta médica emitida por el oncólogo tratante, con nombre y cédula profesional del médico y datos del paciente. Ninguna farmacia formal lo dispensa sin ella.