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Si su especialista le indicó Ultomiris (ravulizumab) para una enfermedad como la hemoglobinuria paroxística nocturna, el síndrome urémico hemolítico atípico, la miastenia gravis o la neuromielitis óptica, esta guía está pensada para pacientes: primero explica en lenguaje claro cómo funciona este inhibidor del complemento, por qué la vacunación contra el meningococo es indispensable, cómo se administra y qué señales de alerta no deben ignorarse, y después detalla el precio de Ultomiris 1100 mg/11 mL en distintas farmacias de México.
Ultomiris es un medicamento biológico cuyo principio activo es ravulizumab, un anticuerpo monoclonal que inhibe la proteína C5 del sistema del complemento. Sirve para controlar enfermedades en las que este sistema se activa de forma anormal y daña el organismo, como la hemoglobinuria paroxística nocturna (HPN), el síndrome urémico hemolítico atípico (SUHa), la miastenia gravis generalizada y el trastorno del espectro de neuromielitis óptica (NMOSD), según la autorización aplicable.
Ravulizumab se une a la proteína C5 y evita que se divida en sus fragmentos activos. Sin esa activación, no se forma el complejo que perfora y destruye las células, y por tanto se frena el daño que produce el complemento. Está diseñado para actuar durante más tiempo en el organismo, lo que permite espaciar las dosis.
El complemento es un grupo de proteínas de la sangre que forma parte de las defensas innatas: ayuda a destruir bacterias. En algunas enfermedades se activa de más y ataca células propias (glóbulos rojos, vasos, nervios o músculos). C5 es un punto clave de esa cascada, por lo que bloquearla detiene el paso final que produce el daño.
Es un medicamento biológico (un anticuerpo). Al bloquear parte del sistema inmunológico innato se comporta como un inmunomodulador, y por eso aumenta el riesgo de ciertas infecciones, en particular por bacterias como el meningococo. No es un inmunosupresor general.
El bloqueo del complemento se logra desde la primera dosis. La mejoría clínica varía según la enfermedad: en la HPN, la destrucción de glóbulos rojos suele disminuir en los primeros días o semanas; en otras enfermedades la mejoría puede tardar semanas o meses.
Con análisis y evaluación clínica propios de cada enfermedad: en la HPN, la hemoglobina y la DHL (marcador de destrucción de glóbulos rojos) y la necesidad de transfusiones; en el SUHa, las plaquetas y la función renal; en la miastenia y la NMOSD, las escalas de síntomas, la fuerza y la frecuencia de recaídas.
Para la HPN, el SUHa, la miastenia gravis generalizada con anticuerpos contra el receptor de acetilcolina y el NMOSD con anticuerpos anti-AQP4, según lo autorizado en cada país y las características del paciente.
En la HPN, los glóbulos rojos carecen de proteínas protectoras y el complemento los destruye. Ultomiris frena esa hemólisis, con lo que mejora la anemia, disminuye la fatiga y la necesidad de transfusiones y reduce el riesgo de trombosis.
En el SUHa, el complemento activado daña los vasos pequeños, causa anemia hemolítica, plaquetas bajas y lesión renal. Ultomiris controla esa activación, lo que puede proteger la función del riñón y detener la microangiopatía trombótica.
Adultos con miastenia gravis generalizada que tienen anticuerpos contra el receptor de acetilcolina, en quienes el complemento participa en el daño de la unión entre nervio y músculo. La indicación exacta la establece el neurólogo.
Adultos con NMOSD y anticuerpos anti-acuaporina 4 (AQP4) positivos. En esta enfermedad, los anticuerpos activan el complemento y dañan el nervio óptico y la médula espinal; bloquearlo ayuda a prevenir recaídas.
Por lo general es un tratamiento prolongado, incluso de por vida, en la HPN y las demás enfermedades crónicas. En el SUHa, el especialista puede valorar en algún momento suspenderlo. No debe interrumpirse por decisión propia.
Revisión del esquema de vacunación (sobre todo contra el meningococo), biometría hemática, química sanguínea, marcadores de la enfermedad (como la DHL o los anticuerpos específicos), estudios de infecciones, prueba de embarazo si corresponde y una evaluación clínica basal.
Infecciones activas o recurrentes, antecedentes de meningitis, vacunas recientes, enfermedades del sistema inmunológico, embarazo o planes de embarazo y todos los medicamentos, vitaminas y productos herbales que utiliza.
Depende. No debe iniciarse con una infección grave sin resolver, en particular por meningococo. El médico evalúa y trata primero la infección, y valora si puede comenzar el medicamento.
Informe el medicamento, las fechas y la última dosis. Si viene de eculizumab (Soliris), el cambio se programa con un calendario específico, y las vacunas contra el meningococo deben estar vigentes.
Porque el complemento es la defensa clave contra bacterias como Neisseria meningitidis (meningococo). Al bloquear C5, el organismo pierde parte de esa protección y las infecciones meningocócicas, como la meningitis o la sepsis, pueden ser graves e incluso mortales.
Se recomienda vacunar contra los serogrupos A, C, W e Y (vacuna conjugada) y contra el serogrupo B, según las guías locales. Además pueden indicarse vacunas contra neumococo y Haemophilus influenzae tipo b. Su médico definirá las que corresponden.
Idealmente al menos 2 semanas antes de la primera dosis de Ultomiris, para dar tiempo a que el organismo genere protección.
Si el tratamiento es urgente, se aplican las vacunas lo antes posible y se indica antibiótico preventivo hasta que pase el tiempo necesario después de vacunarse, según indique el especialista.
Sí. La vacuna disminuye el riesgo, pero no lo elimina por completo, porque no cubre todos los tipos de meningococo y la respuesta puede variar. Por eso debe vigilar los síntomas siempre.
Fiebre, dolor de cabeza intenso, rigidez de cuello o de espalda, náuseas y vómito, confusión, sensibilidad a la luz, dolores musculares parecidos a los de una gripe y erupción con manchas rojas o moradas. Es una emergencia.
Porque la infección meningocócica puede progresar en horas. Acudir a urgencias de inmediato e informar que recibe Ultomiris permite iniciar antibióticos a tiempo y salvar la vida. Lleve siempre consigo su tarjeta de seguridad del paciente, durante el tratamiento y hasta 8 meses después de terminarlo.
Sí. Algunas vacunas requieren refuerzos periódicos. Su médico le indicará el calendario y le recordará cuándo aplicarlos mientras dure el tratamiento.
Mediante infusión intravenosa en un hospital o centro de infusión, tras diluir el medicamento. En algunos países existen otras presentaciones y vías de administración; su disponibilidad e indicaciones pueden variar.
Según el peso corporal mediante rangos definidos en la ficha técnica, y según la enfermedad. El hospital prepara la dosis exacta con los frascos disponibles.
Sí. Tanto la dosis como el intervalo dependen del peso: en adultos suele administrarse cada 8 semanas, y en niños de menor peso el intervalo puede ser más corto.
La dosis de carga es la primera, más alta, y busca alcanzar de inmediato un nivel eficaz. Las dosis de mantenimiento comienzan unas dos semanas después y se repiten con la frecuencia indicada.
En adultos, habitualmente una vez cada 8 semanas, es decir, unas 6 o 7 infusiones al año. En pacientes pediátricos de menor peso puede ser cada 4 semanas.
En adultos, entre unos 15 minutos y una hora aproximadamente, según la dosis y el peso; en niños de menor peso puede ser algo más. Es el tiempo mínimo de infusión que indica la ficha, y el hospital puede prolongarlo. Se administra lentamente y con vigilancia.
Comuníquese de inmediato con su centro para reprogramarla. Retrasar una dosis puede permitir que la enfermedad se reactive, por lo que conviene aplicarla lo antes posible.
Dependen de la enfermedad, pero los más frecuentes son infecciones de vías respiratorias, dolor de cabeza, diarrea, náuseas, fiebre, dolor de espalda o de articulaciones y aumento de la presión arterial. Suelen ser leves a moderados.
Sí, aunque es poco frecuente. Puede causar dolor de espalda o abdominal, escalofríos, molestias en las extremidades, mareo o reacciones de hipersensibilidad, durante o poco después de la infusión.
Dificultad para respirar, hinchazón de cara o garganta, erupción, comezón, mareo, dolor de pecho, escalofríos o cualquier malestar nuevo. El personal podrá reducir la velocidad o pausar la infusión.
Es muy poco frecuente, pero puede ocurrir una reacción de hipersensibilidad o anafilaxia. Por eso se administra en un centro con capacidad para atenderla de inmediato.
Fiebre, dolor de cabeza intenso, rigidez de cuello, confusión o erupción (posible infección meningocócica); dificultad para respirar; hinchazón de cara o garganta; y signos de infección grave, o de recaída de su enfermedad.
Sí. Puede aumentar el riesgo de infecciones graves por otras bacterias encapsuladas, como el neumococo y Haemophilus influenzae, y en general de infecciones serias. Por eso se recomiendan vacunas adicionales y atención rápida a la fiebre.
Acuda de inmediato a urgencias o consulte con su especialista, e informe que recibe un inhibidor del complemento. No espere ni se automedique con antibióticos.
Sí, se recomienda mantener al día el resto de vacunas inactivadas (neumococo, influenza, COVID-19, entre otras). Consulte con su médico antes de aplicarse cualquier vacuna, sobre todo las de virus vivos.
Lávese las manos con frecuencia, evite el contacto con personas enfermas, mantenga las vacunas al día, lleve siempre su tarjeta de seguridad del paciente, informe a todo profesional de salud que usa Ultomiris y consulte sin demora ante síntomas.
Biometría hemática, DHL y otros marcadores de la enfermedad, pruebas de función renal, evaluaciones neurológicas o de fuerza según el caso, y revisión de vacunas y de signos de infección.
El efecto del medicamento puede disminuir y la enfermedad puede reactivarse. Aplique la dosis lo antes posible y avise al equipo médico si tiene síntomas como orina oscura, cansancio, debilidad o visión borrosa.
No por su cuenta. Sentirse bien es el resultado del tratamiento. Suspenderlo puede provocar una reactivación grave de la enfermedad.
Porque el complemento vuelve a activarse: en la HPN reaparece la hemólisis y el riesgo de trombosis; en el SUHa, puede reaparecer el daño en los vasos y el riñón; en la miastenia gravis y el NMOSD, pueden presentarse recaídas.
Una vigilancia estrecha durante semanas o meses: por ejemplo, en la HPN se controlan signos de hemólisis durante al menos 16 semanas, y en el SUHa, hasta 12 meses. En otras enfermedades, se vigila la reaparición de síntomas.
Sí. Es un cambio habitual entre inhibidores de C5. El especialista programa la primera dosis de Ultomiris unas dos semanas después de la última de eculizumab y verifica las vacunas.
Ravulizumab actúa por más tiempo, por lo que se administra cada 8 semanas en adultos, mientras que eculizumab suele administrarse cada 2 semanas. Esto reduce el número de infusiones al año.
Sí, en muchos casos se continúa con otros tratamientos (por ejemplo, anticoagulantes en HPN o inmunosupresores en miastenia), pero no debe combinarse con otros inhibidores del complemento. Su especialista indicará qué mantener.
Los datos son limitados. Los anticuerpos atraviesan la placenta, pero dejar sin tratar enfermedades como la HPN también es un riesgo. La decisión se toma junto con el especialista, y en algunos países se recomienda anticoncepción durante el tratamiento.
Informe a su especialista lo antes posible. No suspenda el tratamiento por su cuenta: se valorarán los riesgos y beneficios y se dará seguimiento.
Como los anticuerpos pueden pasar a la leche y existe riesgo de reacciones adversas graves en el lactante, la ficha estadounidense indica suspender la lactancia durante el tratamiento y hasta 8 meses después de la última dosis. Consulte con su especialista.
En el refrigerador (entre 2 y 8 °C), en su caja original para protegerlo de la luz. No debe agitarse ni congelarse.
Sí. Es un biológico sensible a la temperatura y debe mantenerse en cadena de frío desde la farmacia hasta el hospital.
No debe utilizarse. Si se congeló, estuvo expuesto a calor o la solución muestra partículas o cambios de aspecto, avise a la farmacia o al personal de salud para reemplazarlo.
Porque requiere dilución aséptica, cálculo exacto de la dosis por peso y vigilancia durante la infusión para actuar ante reacciones. No es un medicamento para uso en casa.
Sí. Ultomiris es un biológico de prescripción de uso hospitalario, indicado por un especialista (hematólogo, nefrólogo o neurólogo). Las farmacias formales piden receta médica válida y coordinan la entrega con cadena de frío.
Precios de referencia actualizados al 29 de September de 2026. Los precios pueden variar entre farmacias y con el tiempo.
En México, el precio de Ultomiris 1100 mg/11 mL (Ravulizumab) en su presentación de Frasco de 1100 mg/11 mL, solución inyectable (infusión intravenosa) oscila aproximadamente entre $339000 MXN y $342733 MXN, según la farmacia.
El precio corresponde a un frasco de Ultomiris 1100 mg/11 mL. La dosis se calcula por peso corporal y la infusión de carga y las de mantenimiento pueden requerir varios frascos, por lo que el costo por infusión depende del peso del paciente. En adultos el mantenimiento suele administrarse cada 8 semanas, es decir, unas 6 o 7 infusiones al año, lo que conviene considerar al comparar el costo anual con el de otros inhibidores del complemento que se administran con mayor frecuencia. Por administrarse en hospital o centro de infusión y requerir cadena de frío, conviene coordinar la compra y la entrega con el equipo tratante. Al ser un medicamento biológico de patente, no existe un genérico de Ultomiris.
Ravulizumab
1100 mg por frasco de 11 mL (100 mg/mL)
Anticuerpo monoclonal humanizado que inhibe la proteína C5 del complemento
| Farmacia | Precio (Frasco de 1100 mg/11 mL, solución inyectable (infusión intravenosa)) |
|---|---|
| Farmacia Oncológica Santa RitaFarmacia de alta especialidad · medicamento auténtico verificado | $339,000 MXNComprar ahora |
| Farmacias Especializadas | $339,454 MXN |
| Curitek | $342,733 MXN |
Precios de referencia recabados de farmacias especializadas en México. No constituyen una oferta de venta ni reemplazan la cotización directa con cada establecimiento.
Para identificar Ultomiris original, revise que la caja llegue sellada y con el nombre del laboratorio, el número de lote y la fecha de caducidad legibles y coincidentes entre el estuche y el frasco, y que el frasco esté íntegro, sin daños ni señales de manipulación. Ultomiris es un biológico que debe conservarse entre 2 y 8 °C: desconfíe de los productos entregados sin cadena de frío, de los precios muy por debajo del mercado y de las ventas por redes sociales, aplicaciones de mensajería o sitios sin domicilio verificable. Un biológico falso, caducado o que perdió la refrigeración puede no bloquear el complemento y dejar la enfermedad sin control, con riesgo de hemólisis, daño renal o recaídas neurológicas, o causar reacciones graves durante la infusión. Adquiéralo únicamente en farmacias con farmacéutico responsable que soliciten receta y emitan factura.
En nuestras referencias de 2026, un frasco de Ultomiris 1100 mg/11 mL va de aproximadamente $339,000 a $342,733 MXN según la farmacia. Farmacia Oncológica Santa Rita ofrece el precio más accesible. La dosis se calcula por peso, por lo que el costo por infusión depende de cuántos frascos requiera cada paciente.
Ultomiris contiene ravulizumab, un anticuerpo monoclonal que bloquea la proteína C5 del sistema del complemento. Se utiliza en la hemoglobinuria paroxística nocturna (HPN), el síndrome urémico hemolítico atípico (SUHa), la miastenia gravis generalizada y el trastorno del espectro de neuromielitis óptica (NMOSD), según la autorización aplicable.
Porque al bloquear el complemento aumenta el riesgo de infecciones meningocócicas graves, que pueden ser mortales. Se recomienda vacunarse al menos 2 semanas antes de la primera dosis y mantener las vacunas actualizadas. La vacuna reduce el riesgo pero no lo elimina, por lo que debe acudir a urgencias ante fiebre, dolor de cabeza intenso, rigidez de cuello, confusión o erupción.
En adultos, habitualmente una vez cada 8 semanas después de la dosis de carga y de una primera dosis de mantenimiento dos semanas después, por infusión intravenosa en hospital o centro de infusión. En niños de menor peso puede ser cada 4 semanas.
No por su cuenta. Sentirse bien es el resultado del tratamiento, y suspenderlo puede causar una reactivación grave de la enfermedad, como hemólisis, daño renal o recaídas neurológicas, según el caso.
Sí. Ultomiris es un biológico de prescripción de uso hospitalario, indicado por un especialista. Las farmacias formales piden receta médica válida y coordinan la entrega con cadena de frío.