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Si a usted o a un familiar le diagnosticaron síndrome mielodisplásico o leucemia mieloide aguda y el médico mencionó la azacitidina como parte del tratamiento, esta guía fue escrita para usted. Está organizada en dos partes: primero encontrará la sección informativa —qué es, cómo funciona, cómo se administra y qué esperar del tratamiento—, y después una comparativa de precios de las tres marcas disponibles en farmacias de México.
Nota editorial: En México, la azacitidina está disponible bajo diferentes marcas comerciales, entre ellas Vidaza 100 mg, Tingalu 100 mg y Desoxiul 100 mg. En esta guía se explican sus usos, diferencias y las dudas más frecuentes sobre el tratamiento.
Azacitidina es un medicamento antineoplásico que pertenece a la familia de los agentes hipometilantes del ADN. Se comercializa en México bajo los nombres Vidaza (marca original de Celgene/BMS), Tingalu y Desoxiul (versiones genéricas), todas en presentación de frasco liofilizado de 100 mg para reconstituir y administrar por vía inyectable.
Está indicada principalmente para el tratamiento del síndrome mielodisplásico (SMD) de riesgo intermedio-2 y alto, incluyendo la leucemia mielomonocítica crónica (LMMC) y ciertos subtipos de leucemia mieloide aguda (LMA) —específicamente LMA con 20 a 30% de blastos en médula ósea— en pacientes adultos que no son candidatos a trasplante intensivo de células madre hematopoyéticas.
La azacitidina actúa mediante dos mecanismos complementarios. A dosis bajas, inhibe la enzima ADN metiltransferasa, lo que reduce la metilación excesiva del ADN que silencia genes supresores de tumores: al "reactivar" esos genes, las células anómalas vuelven a someterse a los mecanismos normales de control del crecimiento y la muerte celular programada (apoptosis).
A dosis más altas, actúa directamente como un análogo de nucleósido: se incorpora al ARN y al ADN de las células en división rápida (como las células blásticas malignas) y altera su síntesis, induciendo citotoxicidad directa. Esta doble acción la distingue de la quimioterapia convencional y la hace especialmente útil en enfermedades como el SMD, donde muchos genes clave están silenciados por metilación aberrante.
Las indicaciones aprobadas de azacitidina incluyen:
El oncohematólogo es quien determina si la azacitidina es la opción adecuada en cada caso, basándose en el tipo de enfermedad, el porcentaje de blastos en médula ósea, el perfil citogenético y el estado funcional del paciente.
Pueden recibir azacitidina los adultos con SMD de riesgo intermedio-2 o alto, LMMC o LMA con características específicas que no son candidatos a trasplante de células madre o a quimioterapia de inducción intensiva. No debe usarse en pacientes con tumores hepáticos malignos avanzados, ni en quienes tienen hipersensibilidad conocida al principio activo o al manitol (excipiente).
Antes de iniciar el tratamiento, el médico evalúa la función renal y hepática, el estado hematológico basal (biometría hemática con diferencial) y el cariotipo. La función renal y hepática deben ser suficientes para metabolizar y eliminar el medicamento de forma segura.
Las tres marcas contienen exactamente el mismo principio activo —azacitidina 100 mg— en la misma forma farmacéutica (polvo liofilizado para reconstituir) y se administran por la misma vía (subcutánea o intravenosa). La diferencia radica en el laboratorio fabricante: Vidaza es la marca original de Celgene (ahora Bristol-Myers Squibb), mientras que Tingalu y Desoxiul son versiones genéricas elaboradas por otros laboratorios con la misma especificación técnica.
En cuanto al precio, los genéricos suelen ser más accesibles que la marca original, aunque en algunos casos la diferencia es menor a lo esperado dependiendo de la farmacia. En la práctica clínica, el oncólogo o el centro de tratamiento puede prescribir cualquiera de las tres; la elección puede depender de la disponibilidad local, el programa de cobertura y el costo para el paciente.
Cuando la patente original de un medicamento expira, otros laboratorios pueden fabricar versiones genéricas con el mismo principio activo, siempre que demuestren bioequivalencia ante las autoridades regulatorias (en México, la COFEPRIS). Esto introduce competencia en el mercado y generalmente reduce el precio para el paciente y los sistemas de salud.
En el caso de la azacitidina, la patente de Vidaza estuvo vigente durante años bajo exclusividad de Celgene. Una vez liberada, surgieron genéricos como Tingalu y Desoxiul, que deben cumplir los mismos estándares de calidad, pureza y potencia que la marca original para ser aprobados y comercializados en México.
Sí, siempre que el genérico haya demostrado bioequivalencia farmacéutica ante COFEPRIS. La bioequivalencia garantiza que el medicamento genérico libera el mismo principio activo en la misma cantidad y a la misma velocidad que la marca original, lo que se traduce en una respuesta clínica equivalente.
Dicho esto, en la práctica oncológica algunos centros prefieren mantener al paciente con la misma marca durante todo el ciclo de tratamiento para evitar variaciones menores en la reconstitución o los excipientes. El médico tratante es quien define este criterio en función de la disponibilidad y el protocolo del centro.
Sí. El síndrome mielodisplásico (SMD) es la indicación principal de la azacitidina y para la que cuenta con mayor evidencia clínica. El estudio AZA-001, publicado en Lancet Oncology, demostró que la azacitidina prolongó significativamente la supervivencia global en pacientes con SMD de riesgo intermedio-2 y alto en comparación con tratamientos convencionales (soporte transfusional, citarabina a bajas dosis o quimioterapia de inducción).
El objetivo en el SMD es mejorar los recuentos sanguíneos (reducir la dependencia de transfusiones), retrasar la progresión a leucemia mieloide aguda y prolongar la supervivencia. No todos los pacientes responden; la respuesta se evalúa habitualmente tras 4 a 6 ciclos de tratamiento.
Sí, aunque con indicaciones más específicas que en el SMD. La azacitidina está aprobada en adultos con LMA que presentan entre 20 y 30% de blastos en médula ósea y displasia multilínea (denominada anteriormente RAEB-T bajo la clasificación FAB), principalmente cuando el paciente no es candidato a quimioterapia intensiva por su edad avanzada o comorbilidades.
Más recientemente, combinaciones de azacitidina con agentes como venetoclax han mostrado resultados prometedores en LMA de nuevo diagnóstico en pacientes no elegibles para quimioterapia intensiva, aunque estas combinaciones están en evaluación continua y su uso depende del criterio del especialista y de la disponibilidad local.
Los principales beneficios documentados de la azacitidina incluyen: reducción o eliminación de la dependencia transfusional (tanto de glóbulos rojos como de plaquetas), mejoría de los recuentos sanguíneos, retraso en la progresión a LMA y, en el grupo de alto riesgo del SMD, prolongación de la supervivencia global.
Adicionalmente, muchos pacientes refieren mejoría en su calidad de vida: menor fatiga, menor frecuencia de hospitalizaciones por infecciones o sangrados, y mayor independencia funcional. Aunque no todos los pacientes alcanzan remisión completa, incluso una respuesta parcial o la estabilización de la enfermedad pueden traducirse en beneficios clínicos significativos.
La azacitidina puede administrarse por dos vías: inyección subcutánea (debajo de la piel, en abdomen, muslos o brazos, rotando los sitios) o por infusión intravenosa durante 10 a 40 minutos. La vía subcutánea es la más común por su comodidad; la vía IV se usa cuando el volumen de reconstitución no permite la vía subcutánea (por ejemplo, cuando se utiliza un gran número de viales).
La reconstitución del polvo liofilizado se realiza en el propio centro de tratamiento o farmacia hospitalaria con agua para inyección y, en el caso de la vía IV, con solución salina o dextrosa al 5%. El personal de enfermería oncológica entrenado prepara y administra el medicamento; el paciente no se lo aplica en casa.
El esquema de administración estándar aprobado es de 75 mg/m² de superficie corporal una vez al día durante 7 días consecutivos, repetido cada 28 días (un ciclo mensual). Este esquema de 7 días seguidos se estableció a partir de los estudios clínicos que demostraron eficacia y seguridad, y está relacionado con la farmacocinética del fármaco: la azacitidina tiene una vida media corta (aproximadamente 4 horas), por lo que se necesita la administración diaria repetida para mantener el efecto hipometilante sobre las células en división.
En centros donde la logística lo requiere, existen esquemas alternativos validados como el de 5 días, el de 5-2-2 (5 días, fin de semana libre, 2 días más) o el de 7 días en dos semanas, aunque el esquema de 7 días consecutivos sigue siendo el de referencia.
Cada ciclo dura 28 días: los primeros 7 días corresponden a la administración del medicamento, y los 21 días restantes son de descanso y recuperación hematológica. Así, un ciclo completo equivale aproximadamente a un mes de tratamiento.
El oncohematólogo puede decidir retrasar el inicio del siguiente ciclo si los recuentos sanguíneos no se han recuperado suficientemente, especialmente si los neutrófilos o las plaquetas siguen muy bajas al día 28. Esta decisión se toma individualmente y no implica que el tratamiento haya fallado.
Un retraso en el inicio del siguiente ciclo es una situación habitual y prevista en los protocolos de tratamiento. Se produce cuando los recuentos de neutrófilos (glóbulos blancos defensivos) o de plaquetas no han alcanzado los umbrales mínimos de seguridad al día del ciclo planificado. En ese caso, el médico puede diferir el inicio unos días o una semana hasta que la recuperación hematológica sea suficiente.
Lo importante es no interrumpir el tratamiento de forma definitiva sin consultar al médico: la eficacia de la azacitidina en el SMD requiere habitualmente múltiples ciclos, y la suspensión prematura puede privar al paciente del beneficio clínico.
La azacitidina no produce efectos inmediatos visibles en los análisis de sangre desde el primer ciclo. El mecanismo hipometilante requiere tiempo para reactivar la expresión génica supresora y modificar el comportamiento de las células de la médula ósea. En la mayoría de los pacientes, los primeros signos de respuesta (mejoría del recuento de hemoglobina, neutrófilos o plaquetas) se observan a partir del segundo o tercer ciclo, aunque en algunos casos pueden pasar hasta 6 ciclos antes de evidenciarse una respuesta objetiva.
Por esta razón, es fundamental que el paciente no interprete la falta de mejoría inmediata como un fracaso del tratamiento. El médico evalúa la respuesta de forma periódica y ajusta el plan en función de los resultados.
Las guías clínicas recomiendan evaluar la respuesta después de al menos 4 a 6 ciclos de tratamiento antes de considerar que el paciente no responde. La mediana de ciclos hasta la primera respuesta en el estudio AZA-001 fue de 2, pero algunos pacientes que no mostraron respuesta hasta el ciclo 6 finalmente respondieron posteriormente.
Si el paciente presenta progresión inequívoca de la enfermedad (aumento marcado de blastos, deterioro hematológico severo) antes de los 6 ciclos, el médico puede considerar un cambio de tratamiento antes de ese tiempo. De lo contrario, se recomienda completar el mínimo de ciclos antes de evaluar la respuesta.
La azacitidina está aprobada para su uso de forma continua mientras el paciente se beneficie y tolere el tratamiento. No existe un número máximo fijo de ciclos; los pacientes que responden bien pueden mantener el tratamiento durante años. En los estudios clínicos, los pacientes respondedores que continuaron con azacitidina mantuvieron la respuesta hematológica y la calidad de vida por períodos prolongados.
El tratamiento se suspende cuando aparece progresión inequívoca de la enfermedad, toxicidad inaceptable que no puede manejarse con ajustes de dosis, o cuando el paciente accede a un trasplante de células madre hematopoyéticas (en cuyo caso la azacitidina puede usarse como puente antes del trasplante).
Los efectos secundarios más frecuentes de la azacitidina afectan principalmente a la sangre y al aparato digestivo. Los hematológicos incluyen neutropenia (disminución de glóbulos blancos defensivos), trombocitopenia (plaquetas bajas) y anemia; estas alteraciones son esperadas y se monitorean con biometrías hemáticas regulares. Los digestivos incluyen náuseas, vómitos, diarrea, estreñimiento y pérdida de apetito, generalmente manejables con medicación de soporte.
En el sitio de inyección subcutánea pueden aparecer eritema (enrojecimiento), equimosis (moretón), induración (zona endurecida) o dolor local. Estos efectos suelen ser leves y disminuyen rotando los sitios de aplicación.
Sí. La mielosupresión —reducción de las células producidas por la médula ósea— es el efecto secundario más importante y el que más frecuentemente requiere ajuste de dosis o retraso del ciclo. Se espera que los recuentos bajen durante el tratamiento, especialmente en los primeros ciclos, y que se recuperen en la fase de descanso.
Neutropenia grave (neutrófilos < 500/µL) aumenta el riesgo de infecciones serias; trombocitopenia grave (plaquetas < 10,000-20,000/µL) puede requerir transfusión. El médico ajusta la dosis del siguiente ciclo según la profundidad y duración de la supresión hematológica.
Las náuseas son uno de los efectos secundarios más referidos por los pacientes, especialmente en los primeros ciclos. En la mayoría de los casos son de intensidad leve a moderada y se manejan con antieméticos (medicamentos para las náuseas) que el médico puede prescribir de forma preventiva. Los vómitos son menos frecuentes que las náuseas.
Las reacciones en el sitio de inyección subcutánea (eritema, dolor, induración, equimosis) ocurren en una proporción significativa de pacientes. Rotar sistemáticamente los sitios de aplicación (abdomen superior derecho, superior izquierdo, muslos, brazos), esperar a que la zona previa haya cicatrizado antes de volver a usarla y aplicar compresas frías antes de la inyección puede reducir estas molestias.
Consulte al médico de inmediato o acuda a urgencias si presenta:
Durante el tratamiento con azacitidina se requieren controles hematológicos y de función orgánica regulares. La biometría hemática completa con diferencial (conteo de glóbulos rojos, blancos —con diferencial de neutrófilos— y plaquetas) se realiza antes de cada ciclo y puede repetirse a mitad del ciclo si el médico lo considera necesario.
Adicionalmente, se monitorean la función renal (creatinina, BUN) y la función hepática (transaminasas, bilirrubina) al inicio del tratamiento y periódicamente. El médico también evalúa la respuesta de la médula ósea mediante biopsia o aspirado de médula ósea (mielograma) generalmente después de 4 a 6 ciclos para documentar la respuesta.
La azacitidina actúa sobre la médula ósea y produce mielosupresión predecible y controlable. Las biometrías frecuentes permiten al médico detectar a tiempo la profundidad y duración de esa supresión, decidir si el siguiente ciclo puede iniciarse con seguridad (o si debe retrasarse), ajustar la dosis si la toxicidad hematológica es excesiva y detectar precozmente complicaciones como neutropenia febril o trombocitopenia grave antes de que se conviertan en emergencias.
Sin este monitoreo, el riesgo de infecciones graves o sangrados potencialmente fatales aumentaría de forma significativa. Por esta razón, el oncohematólogo establece un calendario de análisis que el paciente debe respetar, incluso si se siente bien.
Antes de comenzar el tratamiento, comunique a su médico todos los medicamentos que toma (incluidos suplementos y plantas medicinales), sus antecedentes de enfermedades renales o hepáticas y si padece o ha padecido alguna infección reciente. La función renal y hepática deben evaluarse antes de iniciar.
Las mujeres en edad fértil deben usar anticoncepción efectiva durante el tratamiento y al menos durante 6 meses después de la última dosis, ya que la azacitidina puede causar daño fetal. Los hombres con capacidad reproductiva deben usar preservativo durante el tratamiento y por al menos 3 meses tras la última dosis. Si planea un embarazo, coméntelo con su médico antes de iniciar.
No existen restricciones dietéticas específicas para la azacitidina, pero mantener una alimentación nutritiva y equilibrada ayuda a sobrellevar los efectos secundarios y a recuperar los recuentos sanguíneos entre ciclos. Si las náuseas son intensas, preferir comidas pequeñas y frecuentes, alimentos fríos o a temperatura ambiente y evitar olores fuertes puede ayudar.
Durante la fase de neutropenia (generalmente en la segunda semana del ciclo), es recomendable extremar la higiene de manos, evitar el contacto cercano con personas enfermas, no consumir alimentos crudos de alto riesgo (carnes crudas, mariscos, huevo crudo, quesos no pasteurizados) y evitar ambientes con mucha gente o polvo. Consulte con el médico o enfermera oncológica sobre las restricciones específicas en su caso.
Las vacunas de virus vivos (como la triple viral, varicela, fiebre amarilla o la vacuna oral contra la polio) están contraindicadas durante el tratamiento con azacitidina, ya que el sistema inmunológico debilitado puede no controlar el virus vacunal. Las vacunas inactivadas (como la influenza inyectable o el neumococo) pueden administrarse, aunque la respuesta inmune puede ser menor; consulte con su médico el momento más adecuado.
Viajar es posible, pero requiere planificación: los ciclos de tratamiento son cada 4 semanas, por lo que se puede viajar en la fase de descanso siempre que el médico lo autorice y los recuentos sean adecuados. Si viaja al extranjero, lleve un resumen médico en el idioma del destino y tenga identificado un centro de urgencias donde pueda atenderse ante una fiebre o sangrado inesperado.
La fiebre durante la neutropenia es una urgencia médica. Si su temperatura es de 38 °C o más, no espere: acuda de inmediato al servicio de urgencias o al centro oncológico de referencia. No tome antitérmicos (paracetamol, ibuprofeno) sin avisarle al médico, ya que pueden enmascarar la fiebre y retrasar el diagnóstico.
Otros signos de alarma que requieren atención urgente son: escalofríos intensos, sensación de malestar general severo, tos con flema, dolor al orinar, enrojecimiento o secreción en el sitio de inyección, o cualquier otro signo de infección. El tratamiento precoz de la neutropenia febril con antibióticos intravenosos es fundamental para evitar complicaciones graves.
La azacitidina es un agente citotóxico con propiedades mutagénicas y teratogénicas documentadas en estudios preclínicos. Está contraindicada durante el embarazo: puede causar daño fetal grave, incluyendo malformaciones congénitas. Las mujeres en edad fértil deben utilizar anticonceptivos eficaces durante el tratamiento y al menos durante 6 meses después de la última dosis. Si ocurre un embarazo durante el tratamiento, debe informarse al médico de inmediato.
En cuanto a la fertilidad, la azacitidina puede afectar la función gonadal tanto en hombres como en mujeres. Los hombres deben evitar embarazar a su pareja durante el tratamiento y por al menos 3 meses tras la última dosis. Si el paciente desea preservar su fertilidad para el futuro, debe hablar con el médico antes de iniciar el tratamiento para evaluar opciones como la criopreservación de gametos.
La lactancia está contraindicada durante el tratamiento con azacitidina y por al menos un mes después de la última dosis, ya que se desconoce si el fármaco se excreta en la leche materna y el riesgo potencial para el lactante no puede descartarse.
Sí. La azacitidina es un medicamento oncológico de uso hospitalario que requiere receta médica emitida por un oncólogo o hematólogo para su adquisición en México. Al tratarse de un citotóxico de alta especialización, no puede comprarse en farmacias convencionales sin prescripción vigente, y en muchos casos solo está disponible en farmacias de oncología o farmacias hospitalarias.
En el sistema de salud pública (IMSS, ISSSTE, Seguro Popular/IMSS-Bienestar), la azacitidina puede obtenerse a través de los mecanismos de surtimiento del cuadro básico cuando está indicada. En el ámbito privado, es necesaria la receta del especialista y la adquisición en una farmacia de especialidad oncológica.
Para adquirir azacitidina de forma segura, compre únicamente en farmacias de alta especialidad u oncológicas verificadas con domicilio físico comprobable, farmacéutico responsable con cédula profesional visible y capacidad para garantizar las condiciones correctas de almacenamiento. Exija siempre una factura (CFDI) ante el SAT; un proveedor legítimo siempre la emite.
El frasco original (independientemente de la marca) debe venir en caja sellada con los datos del laboratorio fabricante, número de lote, fecha de caducidad vigente y holograma de autenticidad. La etiqueta debe indicar claramente "Azacitidina 100 mg, polvo liofilizado para solución inyectable". Desconfíe de cualquier oferta a precios muy por debajo del mercado o de ventas por canales informales: la azacitidina adulterada o mal conservada puede ser completamente ineficaz en una enfermedad grave.
Precios de referencia actualizados al 26 de June de 2026. Los precios pueden variar entre farmacias y con el tiempo.
En México, el precio de Azacitidina 100 mg (Azacitidina) oscila aproximadamente entre $7500 MXN y $13417 MXN, según la marca, la presentación y la farmacia.
La azacitidina 100 mg se comercializa en México bajo tres marcas: Vidaza (original de Celgene/BMS), Tingalu y Desoxiul (genéricos equivalentes). Todas contienen el mismo principio activo y la misma potencia, pero su precio varía de forma notable entre marcas y farmacias. Un frasco corresponde a una parte del ciclo de tratamiento; el oncólogo o hematólogo determina cuántos frascos se necesitan por ciclo según el peso del paciente y la dosis calculada (75 mg/m² habitual). Las farmacias de alta especialidad ofrecen precios considerablemente menores que las cadenas comerciales por el mismo producto.
Azacitidina
100 mg
Agente hipometilante del ADN (inhibidor de la ADN metiltransferasa)
| Farmacia | Precio |
|---|---|
| Farmacia Oncológica Santa RitaFarmacia de alta especialidad · medicamento auténtico verificado | $9,500 MXNComprar ahora |
| Farmacias Especializadas | $11,611 MXN |
| Curitek | $12,500 MXN |
| Farmacia | Precio |
|---|---|
| Farmacia Oncológica Santa RitaFarmacia de alta especialidad · medicamento auténtico verificado | $7,500 MXNComprar ahora |
| Farmacias Especializadas | $13,417 MXN |
| Farmacia | Precio |
|---|---|
| Farmacia Oncológica Santa RitaFarmacia de alta especialidad · medicamento auténtico verificado | $7,500 MXNComprar ahora |
| Curitek | $7,799 MXN |
| Farmacias Especializadas | $7,867 MXN |
Precios de referencia recabados de farmacias especializadas en México. No constituyen una oferta de venta ni reemplazan la cotización directa con cada establecimiento.
La azacitidina es un medicamento de uso hospitalario y oncológico que debe conservarse entre 15 y 30 °C en polvo liofilizado, y entre 2 y 8 °C una vez reconstituida. Desconfíe de ofertas a precios muy inferiores al de mercado o de canales informales y redes sociales: un frasco apócrifo, caducado o sin correcta conservación puede ser completamente inactivo, poniendo en riesgo el control de una enfermedad grave como el síndrome mielodisplásico o la leucemia mieloide aguda. Compre exclusivamente en farmacias de especialidad verificadas que garanticen la cadena de custodia, entreguen el producto sellado con holograma del laboratorio y emitan factura (CFDI).
El precio varía según la marca y la farmacia. En nuestras referencias de 2026, Vidaza 100 mg va de $9,500 a $12,500 MXN por frasco; Tingalu 100 mg de $7,500 a $13,417 MXN; y Desoxiul 100 mg de $7,500 a $7,867 MXN. Las farmacias de alta especialidad ofrecen el precio más competitivo.
La azacitidina sirve para tratar el síndrome mielodisplásico (SMD) de riesgo intermedio-2 y alto, así como ciertos subtipos de leucemia mieloide aguda (LMA) en pacientes mayores de 65 años o no elegibles para quimioterapia intensiva. Es un agente hipometilante que reactiva genes supresores tumorales silenciados por metilación anormal.
Las tres contienen el mismo principio activo (azacitidina 100 mg). Vidaza es la marca original de Celgene/BMS; Tingalu y Desoxiul son versiones genéricas con la misma potencia y vía de administración. La elección depende del médico tratante, la disponibilidad en el centro y el costo para el paciente.
En los estudios clínicos, la mediana de ciclos hasta observar respuesta fue de 2 a 6. El oncólogo evalúa la respuesta (conteo sanguíneo, aspirado de médula ósea) después de varios ciclos antes de decidir si continuar, ajustar o cambiar el tratamiento. No interrumpa el tratamiento prematuramente.
En la mayoria de los casos el objetivo no es la curación, sino el control de la enfermedad: reducir las transfusiones, mejorar la calidad de vida y prolongar la supervivencia. Un porcentaje de pacientes logra respuesta completa, pero la remisión definitiva generalmente requiere trasplante de células madre hematopoyéticas.